Copa del Mundo 2026: España favorita en un torneo imprevisible
Cuarenta y ocho selecciones, tres países anfitriones, 104 partidos y un solo campeón. Norteamérica se prepara para el Mundial más grande de la historia y, antes de que el balón eche a rodar el 11 de junio, la pregunta es inevitable: ¿quién levanta el trofeo en East Rutherford el 19 de julio?
Para intentar responder, el superordenador de Opta ha jugado su propio Mundial 10.000 veces. De ese aluvión de simulaciones salen porcentajes, tendencias y un veredicto claro: la gran favorita es España.
España, favorita en un océano de incertidumbre
En un cuadro de 48 selecciones nadie puede dispararse a porcentajes desorbitados. Aun así, España se despega del resto: campeón en el 16,1% de las 10.000 simulaciones.
La potencia de La Roja se ve mejor en las rondas intermedias. Es la única selección que aparece más veces en cuartos que fuera de ellos: alcanza esa fase en el 52,1% de los torneos simulados. Tiene un 39,0% de opciones de meterse en semifinales y llega a la final en el 25,6% de los casos.
El camino, en teoría, le ayuda. El modelo la ve dominando el Grupo H en un abrumador 75,3% de las ocasiones, por delante de Uruguay, Arabia Saudí y Cabo Verde. Un grupo amable para un inicio que puede ser clave, sobre todo con las dudas físicas de Lamine Yamal, que llega recuperándose de una lesión en los isquiotibiales.
¿Por qué tanta fe en España? Porque llega con un bloque campeón y un talento generacional. Yamal ya fue pieza de la selección que arrasó en la Eurocopa 2024 y aterriza en el torneo con números de estrella: entre los jugadores de LaLiga, solo Kylian Mbappé participó en más goles esta temporada en todas las competiciones (48) que el extremo del Barça, con 41 (24 tantos y 17 asistencias).
El impulso no se ha frenado tras aquella Eurocopa. España alcanzó la final de la UEFA Nations League —cayó ante Portugal en los penaltis— y pasó por la fase de clasificación sin sobresaltos, por delante de Türkiye y sin perder en seis partidos.
Con Rodri sano y con galones, Ferran Torres en buena dinámica tras el título liguero con Barça y el impacto de jugadores como Mikel Oyarzabal y Mikel Merino en la previa, el cuadro de Luis de la Fuente aparece como el rival a batir.
Hay un matiz histórico, eso sí: España suele rendir mejor en Eurocopas que en Mundiales. Su única semifinal en las últimas 14 participaciones fue la del título de 2010 en Sudáfrica. Pero el algoritmo es tajante: quien aspire a coronarse en Norteamérica, probablemente tendrá que pasar por encima de La Roja.
El pelotón de lujo: Francia, Inglaterra y Argentina
Por detrás de España se forma un grupo de tres selecciones que respiran muy cerca del cuello del favorito: Francia, Inglaterra y Argentina, todas por encima del 10% de probabilidad de título.
Francia aparece como segunda candidata, con un 13,0% de opciones de campeonar. Inglaterra se sitúa en el 11,2% y Argentina, defensora del título, en el 10,4%.
Francia: final de una era con Deschamps y Mbappé al mando
El grupo de Francia no es precisamente un paseo. El modelo la señala como una de las grandes con camino más enrevesado en la primera fase: se mide a Noruega, Senegal e Irak en el Grupo I. Aun así, lidera esa liguilla en el 60,3% de las simulaciones, algo por debajo de Argentina (73,0%) e Inglaterra (67,9%) en sus respectivos grupos.
Cuando Les Bleus superan esa primera criba y se plantan en cuartos —lo logran en el 47,9% de los Mundiales simulados—, sus probabilidades se disparan. Francia alcanza la final en el 21,3% de las ocasiones y se consolida como la segunda candidata más firme al título.
El torneo, además, marca un cierre simbólico. Didier Deschamps, seleccionador desde hace 14 años y campeón del mundo como técnico en 2018 y como capitán en 1998, se despedirá del cargo tras esta Copa del Mundo. Quiere irse con otro trofeo en las manos.
Será también el primer Mundial de Kylian Mbappé como capitán. El delantero de Real Madrid llega en modo depredador y ya persigue el récord de Miroslav Klose (16 goles mundialistas) con 12 tantos en solo dos ediciones: cuatro en 2018, ocho en 2022.
Los números recientes de Francia en el torneo son intimidantes: ha llegado a la final en cuatro de las últimas siete ediciones, el doble que cualquier otra selección en ese tramo. El modelo no la imagina lejos de ese nivel.
Inglaterra: talento desbordante y la eterna pregunta
Inglaterra llega con una profundidad de plantilla que impresiona. Thomas Tuchel se ha permitido dejar fuera a jugadores del calibre de Cole Palmer, Morgan Gibbs-White o Phil Foden, una declaración de confianza en el arsenal creativo que sí ha convocado.
Harry Kane, alimentado por esa nómina de mediapuntas, aterriza en Norteamérica tras una temporada descomunal con Bayern München: Bota de Oro europea, 61 goles a nivel de clubes en todas las competiciones (64 si se incluye el Mundial de Clubes) y dos hat-tricks consecutivos para cerrar el curso.
Con Tuchel, la selección ha respondido. Ocho victorias en ocho partidos de clasificación, las ocho con la portería a cero. Solo Yugoslavia en 1954 había firmado una fase UEFA perfecta sin encajar.
El superordenador coloca a Inglaterra como la segunda selección con más opciones de estar en cuartos (47,7%), solo por detrás de España, y la sitúa tercera en la carrera por el título. Con Jude Bellingham y Declan Rice como pilares del centro del campo, el potencial es evidente.
Después de dos finales consecutivas en Eurocopas, la cuestión flota en el ambiente: ¿será 2026 el año en que Inglaterra rompa por fin una sequía de 60 años en el mayor escenario posible?
Argentina: el campeón que quiere desafiar a la historia
Argentina, vigente campeona, asoma como parte de un “gran cuarteto” junto a España, Francia e Inglaterra. El modelo le concede un 18,1% de probabilidad de llegar a la final, solo por detrás de La Roja.
El inicio se antoja propicio. Solo España tiene más opciones que la Albiceleste de ganar su grupo. Argentina domina el Grupo J —con Austria, Argelia y Jordania como rivales— en un porcentaje muy alto de simulaciones.
La historia ofrece señales cruzadas. Siete de los ocho Mundiales disputados en el continente americano terminaron en manos de selecciones de CONMEBOL. Buen augurio. Pero defender título es una hazaña casi imposible en la era moderna: nadie lo logra desde Brasil en 1962, pese a que Francia rozó el doblete en Qatar.
Para repetir, Argentina volverá a mirar a Lionel Messi. En 2022 firmó una de las actuaciones individuales más grandes que se recuerdan: siete goles, tres asistencias y un registro único, marcar en fase de grupos, octavos, cuartos, semifinal y final en una misma edición.
A sus 38 años, el capitán llega con cifras descomunales en MLS con Inter Miami y rodeado de pólvora: Lautaro Martínez y Julián Álvarez atraviesan su plenitud competitiva. Si el campeón se cae, no será por falta de gol.
Portugal, Brasil y Alemania: amenazas en la segunda línea
El siguiente escalón lo forman tres gigantes con credenciales suficientes para dinamitar cualquier pronóstico: Portugal, Brasil y Alemania. Sus probabilidades de título se mueven entre el 5% y el 7%: 7,0% para Portugal, 6,6% para Brasil y 5,1% para Alemania. Todas superan el 10% de opciones de alcanzar la final.
Portugal: el último gran reto de Cristiano
Portugal llega como quinta favorita del modelo. Cristiano Ronaldo, ya campeón de casi todo, persigue el único gran título que falta en su palmarés.
El portugués y Messi escribirán otra página de historia al convertirse en los primeros futbolistas en disputar seis Copas del Mundo. Ronaldo, que viene de ganar la Saudi Pro League con Al-Nassr, busca redimirse tras una Eurocopa 2024 discreta para sus estándares, sin marcar un solo gol.
Sigue siendo el único jugador que ha visto puerta en cinco Mundiales distintos y contará con el suministro de un Bruno Fernandes en estado de gracia, que acaba de firmar un récord de asistencias en una temporada de Premier League con Manchester United: 21 pases de gol.
Portugal llega lanzada tras ganar la Nations League con Roberto Martínez. El modelo la ve en semifinales en el 23,9% de las simulaciones.
Brasil: un gigante obligado a despertar
Brasil, única selección presente en todas las ediciones del Mundial, sufrió más de la cuenta en la clasificación sudamericana, terminando quinta. Pero la historia pesa: cinco títulos y una sequía que ya se alarga 24 años, solo comparable a la vivida entre 1970 y 1994. Aquella se rompió, precisamente, en un Mundial organizado por Estados Unidos.
La Seleção suele arrancar fuerte. Ha liderado su grupo en todas las Copas del Mundo desde 1982. En 2026, el modelo le concede un 60,4% de probabilidades de ganar el Grupo C.
Carlo Ancelotti llega con munición ofensiva de sobra. Neymar, máximo goleador histórico de la selección, vuelve a una lista que también incluye a Vinícius Júnior, Raphinha y Matheus Cunha. Brasil aparece en semifinales en el 22,1% de los torneos simulados. Pocos querrán cruzarse con ese ataque en un cruce directo.
Alemania: demasiados años sin un gran golpe
Alemania afronta su vigésima primera participación mundialista, más que ningún otro país europeo. Pero su peso histórico choca con una realidad reciente incómoda: lleva 12 años sin disputar una eliminatoria de Mundial desde la final ganada a Argentina en 2014 y encadena cuatro grandes torneos sin alcanzar semifinales.
Julian Nagelsmann mezcla la experiencia de Manuel Neuer y Joshua Kimmich con el talento emergente de futbolistas como Florian Wirtz, que podría necesitar un torneo enorme para cambiar la narrativa de la Mannschaft.
El superordenador, sin embargo, no la descarta. Alemania aparece como finalista en el 10,6% de las simulaciones. Está al acecho, esperando el torneo que rompa su mala racha.
Tapados con nombre propio: Países Bajos, Noruega, Bélgica, Colombia y Marruecos
Más allá de ese grupo de siete grandes favoritos, el modelo señala a un puñado de selecciones capaces de colarse en la fiesta: Países Bajos, Noruega, Bélgica, Colombia y Marruecos.
Países Bajos (3,6%) y Noruega (3,5%) son las dos que más se acercan al círculo de aspirantes. El problema para ambas está en el punto de partida. El sorteo no les ha regalado nada.
Los neerlandeses se ven las caras con Japón, Suecia y Túnez en el Grupo F. Terminar segundos no es descabellado, y eso les podría emparejar con el ganador del Grupo C, previsiblemente Brasil, ya en octavos. Noruega, por su parte, también se juega mucho en una fase de grupos exigente.
Si superan ese primer filtro, se convierten en amenazas serias. Países Bajos es la selección que más finales ha perdido sin haber levantado nunca el trofeo: tres. Noruega llega disparada tras una fase de clasificación UEFA demoledora, con 37 goles, más que nadie.
Erling Haaland firmó 16 tantos en ocho partidos, igualando el récord de Robert Lewandowski en 2018 para una fase de clasificación europea, sin lanzar un solo penalti y con una exhibición de cinco goles en el 11-1 a Moldavia. Martin Ødegaard repartió siete asistencias, cuatro de ellas para Haaland. Será el primer Mundial para esa sociedad que aterroriza defensas en la Premier League.
Bélgica, curiosamente, tiene más opciones que Países Bajos y Noruega de ganar su grupo —se mide a Egipto, Irán y Nueva Zelanda en un Grupo G más asequible—, pero menos de levantar el título: 2,4%. Una generación aún talentosa, pero con menos brillo que en años anteriores, según el algoritmo.
Entre las selecciones fuera del círculo tradicional de potencias, dos nombres destacan con fuerza: Colombia (2,1%) y Marruecos (1,9%).
Colombia no estuvo en Qatar, pero ha cambiado de piel. Fue subcampeona de la Copa América 2024 en suelo estadounidense, perdiendo la final ante Argentina en la prórroga, y terminó tercera en la clasificación sudamericana. Es un rival que nadie desea en su lado del cuadro.
Marruecos, por su parte, llega como la selección africana mejor valorada tras su histórica semifinal en Qatar. Ya no contará con el factor sorpresa, pero viene de una Copa Africana de Naciones caótica en la que alcanzó la final y arrancó junio en el octavo puesto del ranking FIFA. El modelo la ve como una amenaza real. Su debut ante Brasil el 13 de junio aparece como uno de los grandes partidos de la primera semana.
Otros dos choques de la fase de grupos asoman subrayados en la tercera jornada: Francia contra Noruega en Foxborough el 26 de junio y Colombia frente a Portugal en Miami un día después.
Los anfitriones: ilusión, presión y techo limitado
Estados Unidos, México y Canadá comparten organización y responsabilidad. Ninguno parte como candidato real al título, pero el superordenador es relativamente optimista con su rendimiento general.
Desde que Francia ganó el Mundial de 1998 en casa, ningún anfitrión ha vuelto a coronarse. Si hubiera una sorpresa, el modelo mira primero a USA.
El equipo de Mauricio Pochettino aterriza en el grupo más competitivo del torneo, el D, junto a Paraguay, Türkiye y Australia. Aun así, se le concede un 32,8% de opciones de terminar como líder. Si supera ese primer tramo, el camino hacia rondas avanzadas se abre.
Sus posibilidades de título son remotas pero respetables: 1,2%, en la franja de selecciones como Suiza, Uruguay o Ecuador.
México, que inaugura el torneo en el Estadio Azteca ante Sudáfrica, también sale bien parado en las simulaciones. Tiene un 47,8% de probabilidades de ganar el Grupo A, donde también figuran Corea del Sur y Czechia, y un 52,0% de llegar al menos a octavos. Para cuartos, el porcentaje baja al 24,2%. Sus opciones de título se quedan en el 1,0%, por detrás de Estados Unidos, Japón y Ecuador, e igualadas con Senegal.
Canadá se cuela por poco en la mitad alta de la tabla de 48 selecciones, empatada en el puesto 22 con Paraguay y Austria. El equipo de Jesse Marsch tiene un 42,7% de posibilidades de alcanzar octavos, lo que ya sería un éxito rotundo. El modelo lo ve peleando con Suiza por el primer puesto del Grupo B.
Outsiders, debutantes y la delgada línea entre sueño y realidad
Por debajo del grupo de favoritos y aspirantes, el superordenador ordena un amplio pelotón en el que cualquier detalle puede cambiar la historia.
Croacia, subcampeona en 2018 y tercera en 2022, aparece solo como decimoquinta candidata al título, con un 1,6% de opciones. El modelo interpreta que buena parte de su columna vertebral ya ha pasado su pico.
Ecuador, con un 1,4%, se asoma como rival incómodo. Terminó segunda en la clasificación sudamericana y solo encajó cinco goles en 18 partidos. Comparte el Grupo E con Alemania y tiene un 43,4% de probabilidades de alcanzar los octavos. Nadie querrá encontrársela en un cruce a vida o muerte.
En el tramo medio-bajo de la tabla, el mensaje es claro: casi todo es posible. Australia, por ejemplo, gana el Mundial 28 veces en las 10.000 simulaciones. Escocia, 22. No son porcentajes altos, pero bastan para alimentar sueños.
En un torneo de cinco semanas, con eliminatorias a un solo partido, una sola sorpresa de un favorito puede desencadenar un efecto dominó y abrir un lado del cuadro para un invitado inesperado.
Aun así, hay un límite. Solo hay un escenario que el superordenador descarta por completo: Curaçao no levanta la Copa del Mundo en ninguna de las 10.000 simulaciones. Hasta Haití, según el modelo, se corona una vez.
En total, 47 países se proclaman campeones al menos una vez en los universos paralelos del algoritmo. Para los equipos situados entre los puestos 25 y 48, sin embargo, un “buen Mundial” significa, sobre todo, salir del grupo.
La última vez que un debutante alcanzó las eliminatorias fue Eslovaquia en 2010. En 2026 hay cuatro novatos: Cabo Verde, Curaçao, Jordania y Uzbekistán.
Las previsiones no son amables con todos. Cabo Verde solo llega a octavos en el 33,9% de las simulaciones, cuarta peor marca del torneo. Curaçao lo hace en el 18,5%, la segunda más baja, solo por delante de Haití (15,9%).
Uzbekistán y Jordania reciben algo más de crédito: ambos tienen un 0,1% de probabilidad de título y opciones cercanas al 40% de salir de la fase de grupos (41,4% y 40,8%, respectivamente).
Entre las selecciones de la mitad baja, Egipto aparece como una amenaza seria, empujada por la presencia de Mohamed Salah en su último gran baile con la camiseta nacional. Los faraones tienen un 0,4% de opciones de título y un 30,6% de probabilidad de alcanzar octavos.
Australia, con un 0,3% de probabilidad de campeonar, también puede rendir por encima de lo esperado. Comparte un Grupo D muy equilibrado y, aunque es el menos favorito para ganarlo, aún conserva un 17,9% de opciones de terminar líder. El modelo la ve más dentro que fuera de las eliminatorias: 59,2% de probabilidades de pasar de ronda y un 26,3% de llegar a octavos, igualando su mejor registro histórico.
En el último cuarto de la clasificación, algunos nombres sobresalen como posibles generadores de sorpresas. Sudáfrica, con un 0,1% de probabilidad de título y situada en el puesto 37, tiene sin embargo un 49,3% de opciones de alcanzar las eliminatorias, ayudada por un Grupo A en el que México es cabeza de serie pero no intratable.
Escocia, con un 0,2% de probabilidad de título, se coloca justo por encima. El grupo es durísimo: Brasil, Marruecos y Haití. Pero la presencia de la selección caribeña, a la que el modelo considera el equipo más débil del torneo, abre una ventana. Escocia supera la fase de grupos en el 66,1% de las simulaciones y alcanza octavos en el 24,4%. La eliminación más probable, según el algoritmo, llega en dieciseisavos.
Nueva Zelanda, por su parte, tiene un 47,8% de opciones de salir con vida del Grupo G, otro grupo apretado con Bélgica como favorita y Egipto e Irán como rivales directos.
Y luego están Haití, Cabo Verde y Curaçao. Las cifras no son generosas con ellos, pero su sola presencia ya es un triunfo. Curaçao, en particular, entra en la historia como el país más pequeño por superficie y población en jugar una Copa del Mundo. Seguir su aventura será uno de los hilos más singulares de un torneo que promete historias en cada esquina.
El superordenador ha hablado. Ha puesto porcentajes, ha trazado caminos, ha señalado favoritos y ha marcado a los posibles intrusos. Pero dentro de unos días, cuando el primer balón ruede en el Estadio Azteca y las gradas de Norteamérica empiecen a rugir, todo ese mapa se enfrentará a su mayor enemigo: la realidad imprevisible de un Mundial. ¿Confirmará el torneo la lógica fría de los datos o volverá a demostrar que el fútbol, a veces, disfruta desobedeciendo a las máquinas?






