Cristian Romero en la mira de Tottenham, Atlético y Barça
Cristian Romero se prepara para un verano decisivo. Tottenham ya asume que el argentino saldrá, el Atlético de Madrid ha tomado la delantera… y el jugador sigue esperando, con la mirada fija en Barcelona.
Porque el destino del campeón del mundo no está cerrado. Ni mucho menos.
Atlético aprieta, pero el argentino espera
En Londres han abierto la puerta. Tottenham está dispuesto a vender a Romero y lo ha tasado en torno a los 40 millones de euros. El Atlético ya se ha sentado a negociar y su última propuesta ronda los 30 millones. Hoy, los rojiblancos son el club mejor posicionado.
Pero Romero no se lanza todavía.
Según la información procedente de Barcelona, el central quiere ver primero qué hace el Barça. Sabe que, tras la salida de Ronald Araújo a Liverpool, se ha abierto un hueco de peso en la zaga azulgrana. Y ese vacío, para un defensor de su perfil, es demasiado tentador como para ignorarlo.
Un viejo deseo del Barça… aparcado por ahora
En los despachos del Barça, el nombre de Cristian Romero no es nuevo. Lleva semanas en la agenda. Deco lo valora muchísimo y lo considera un central hecho, rápido, agresivo y fiable. Un futbolista de impacto inmediato.
El problema no es deportivo. Es de prioridades.
El club ha colocado por delante la llegada de un nuevo delantero centro y el cierre de la operación Rodri. Sin salidas importantes y sin esos dos frentes resueltos, la dirección deportiva no se plantea lanzarse con fuerza a por un central.
Ese escenario no ha cambiado: primero el gol, luego Rodri. Después, y solo después, se abriría la puerta a un movimiento en el eje de la defensa si el mercado y las cuentas lo permiten.
Flick y Deco creen que la defensa ya está cubierta
Hansi Flick no siente urgencia en esa zona del campo. Tampoco Deco, al menos desde el punto de vista de la cantidad de recursos disponibles.
El Barça cuenta con Pau Cubarsí, Gerard Martín y Andreas Christensen, más la irrupción del canterano Álvaro Cortés, al que internamente ya ven como el principal candidato para ocupar el hueco que deja Araújo. A esa nómina se suman Eric Garcia y Jules Koundé, ambos capaces de actuar como centrales, y la opción de utilizar a Rodri atrás si el contexto lo exige.
En el cuerpo técnico la sensación es clara: hay fondo de armario en el centro de la defensa. No sobra el talento, pero tampoco hay un incendio.
Deco no suelta el hueso
Y, sin embargo, Deco no quita a Romero de su radar.
El director deportivo ya ha mantenido conversaciones con el entorno del jugador. Ve en el argentino de 28 años un perfil que encaja con la exigencia inmediata del club: experiencia al máximo nivel, velocidad para corregir a campo abierto y carácter competitivo en noches grandes.
El plan inicial del Barça pasaba por incorporar un central zurdo, pero Deco está convencido de que Romero puede rendir sin problemas en cualquiera de los dos perfiles del eje, pese a ser diestro. Para él, el argentino es más una oportunidad de mercado que un simple parche táctico.
Si las piezas económicas encajan a última hora, su nombre volverá a la mesa.
Tottenham, dispuesto a hacer caja
En Londres, el escenario es mucho más simple. Tottenham asume que ha llegado el momento de vender. El club de la Premier League está abierto a la salida de Romero y espera recuperar una cifra cercana a los 40 millones de euros.
El Atlético ha movido ficha con una oferta de unos 30 millones y mantiene conversaciones activas. Falta por ver si está dispuesto a acercarse a las pretensiones del club inglés o si fuerza la cuerda confiando en que Tottenham ceda con el paso de las semanas.
Mientras tanto, el argentino no cierra ninguna puerta. Escucha al Atlético, observa al Barça y sabe que los tiempos del mercado pueden jugar a su favor.
Un central, dos caminos… y un Barça que aún no decide
Hoy, el Atlético de Madrid manda en la carrera por Romero. Tiene oferta, tiene negociación abierta y tiene la aprobación de Tottenham. Pero no tiene todavía el “sí” definitivo del jugador.
Romero mira al Camp Nou. El Barça, de momento, mira a otra parte. Cuando resuelva su delantera y cierre el fichaje de Rodri, tendrá que responder a una pregunta incómoda: ¿le basta con lo que tiene atrás o se atreve a ir a por un campeón del mundo que sigue esperando su llamada?






