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Cristiano Ronaldo y su posible fichaje por Chelsea

El día que Cristiano Ronaldo estuvo cerca de vestir de azul

Todd Boehly quiso un golpe de efecto. Recién aterrizado en el poder en Stamford Bridge, el entonces propietario de Chelsea intentó fichar a Cristiano Ronaldo durante su segunda etapa en Manchester United, antes de que el portugués acabara marchándose a Al-Nassr, en Arabia Saudí.

Según desveló The Athletic, Boehly viajó a Portugal y se reunió con Jorge Mendes. Salió de aquel encuentro entusiasmado con la idea de llevar a Ronaldo a Londres. Veía en él una superestrella, un imán comercial, un símbolo para inaugurar su proyecto.

El contexto parecía propicio. Cristiano estaba incómodo en Old Trafford en ese segundo ciclo. El ambiente con el club y el rol deportivo ya no eran los mismos, y su salida se veía cada vez más cercana.

Pero en Cobham apareció un muro: Thomas Tuchel.

El técnico alemán, entonces entrenador de Chelsea, dejó clara su postura una y otra vez. No quería a Cristiano. No encajaba en su idea de equipo, de presión, de estructura táctica. Para Tuchel, el fichaje del portugués no era una oportunidad; era un problema.

Ese choque de visiones no se quedó ahí. La tensión entre Boehly y Tuchel fue creciendo a medida que se frustraban otros objetivos de mercado. El club no logró cerrar las incorporaciones de Matthijs de Ligt, Raphinha, Frenkie de Jong ni Presnel Kimpembe. Eran nombres que figuraban en la agenda y que, uno tras otro, se escaparon.

Raheem Sterling, en cambio, sí llegó. Y sin tanta fricción. Boehly se implicó personalmente en la operación y cerró su fichaje desde Manchester City por 47,5 millones de libras. Un atacante contrastado, internacional, con experiencia en la élite inglesa. Un movimiento que generó menos debate interno que el sueño de Ronaldo.

Meses después, el propio Boehly reconocería públicamente lo improvisado de aquel verano. En un acto celebrado en febrero, admitió que su estrategia en el mercado carecía de base sólida.

“Me encontré atrapado en el papel de director deportivo interino durante el verano, sin saber qué hace que un futbolista sea bueno. Pero sabía que si Manchester City quería a Marc Cucurella, entonces yo lo quería. Era así de simple”, confesó.

La frase retrata bien el caos de aquel periodo: intuición por encima de planificación, reacción por delante de proyecto. Un propietario novato intentando dirigir, al mismo tiempo, un gigante deportivo y un mercado ferozmente competitivo.

En enero de 2023, Boehly dejó el cargo de director deportivo interino. El experimento terminó. Cristiano nunca pisó Stamford Bridge como jugador local y aquel verano de apuestas, tensiones y fichajes a golpe de impulso quedó como una advertencia para el futuro del club.