De Ligt en el Manchester United: tres veranos de altibajos
El fichaje de Matthijs de Ligt por Manchester United en 2024 llegó envuelto en símbolos. El regreso a las órdenes de Erik ten Hag, la reunión con Noussair Mazraoui, el eco de aquel Ajax vibrante y un desembolso cercano a los 60 millones de libras para arrancarlo del Bayern Munich. El club veía en él algo más que un central: una pieza fundacional para reconstruir la defensa de Old Trafford.
Dos años después, su hoja de servicios en pretemporada cuenta una historia distinta. Llena de contrastes. Potencial de líder… y un cuerpo que no siempre acompaña.
2024: aterrizaje forzoso y cero minutos de gira
El primer verano fue un sprint sin calentamiento. De Ligt no disputó ni un solo minuto en la gira de 2024. El acuerdo con Bayern Munich se cerró tarde, con la 2024-25 a la vuelta de la esquina, y el holandés aterrizó en Manchester directamente para competir, sin el colchón de una pretemporada completa.
Ten Hag no esperó. Apenas unos días después de su llegada, el central debutó ante Fulham. Lanzado al fondo de la piscina, sin tiempo para aclimatarse al ritmo del vestuario ni a los automatismos del equipo. Era la prueba de la urgencia del United y de la confianza ciega en su jerarquía.
Aquella ausencia de minutos veraniegos fue la primera señal: De Ligt iba a construir su etapa en Old Trafford a contrarreloj.
2025: el verano perfecto bajo Ruben Amorim
El escenario cambió un año más tarde. Con Ruben Amorim ya al mando, De Ligt por fin disfrutó del tipo de pretemporada que todo entrenador quiere para su central referencia.
El ex de Juventus completó la gira de 2025 de principio a fin. Titular en tres de los cinco partidos, 261 minutos en total, continuidad, ritmo y sensaciones de mando en la zaga. Era, hasta ahora, su mejor verano con la camiseta del United.
Ese tramo de preparación le permitió algo que no había tenido en 2024: tiempo. Tiempo para entender los matices del plan de Amorim, para ajustar la salida de balón, para coordinarse con sus compañeros y, sobre todo, para sentirse físicamente dominante. El tipo de verano que suele preceder a una temporada sólida.
Por unos meses, la narrativa alrededor de De Ligt giró hacia donde el club siempre había querido: de “fichaje caro con dudas físicas” a “pilar de la defensa”.
2026: la espalda frena al líder
Y entonces llegó este verano. Y con él, el frenazo.
En 2026, De Ligt no ha disputado ni un solo minuto de la gira de pretemporada. Una persistente lesión de espalda lo ha apartado de todos los amistosos, obligado a seguir un programa individual de rehabilitación mientras el resto del grupo acumulaba minutos y automatismos.
Su situación tiene un matiz especialmente duro: el central también se perdió el Mundial de este verano con Países Bajos. Un golpe deportivo y emocional que agrava la sensación de oportunidad perdida.
Aun así, el defensa viaja con la expedición. Está en la República de Irlanda con el resto del equipo, presente en la preparación del amistoso del miércoles. Cerca del césped, pero todavía sin pisarlo. Amorim y su cuerpo técnico miran el reloj: quedan solo dos compromisos antes del arranque del nuevo curso, ante Leeds United en Dublín y AC Milan en Polonia.
La gran incógnita flota en el ambiente: ¿llegará De Ligt a disputar siquiera un minuto?
Un futuro inmediato lleno de interrogantes
El contraste es llamativo. De cero minutos en la gira de 2024 por llegar tarde, a una pretemporada plena en 2025, y de ahí a otra vez el vacío en 2026, ahora por lesión. Tres veranos, tres guiones distintos para el mismo jugador llamado a ser referencia.
Para el United, la cuestión ya no es solo si De Ligt puede recuperar la plenitud física, sino cuánto condiciona su disponibilidad a un proyecto que lo considera pieza central. Para el propio central, cada sesión de rehabilitación es una carrera contra el calendario.
Dublín y Polonia marcarán el cierre de esta pretemporada. Si la espalda responde, puede volver justo a tiempo para engancharse al ritmo competitivo. Si no, el United arrancará otro curso con su gran inversión defensiva mirando desde la banda. Y en un club que ya ha apostado fuerte por él, ¿cuántos veranos más puede permitirse esa duda?






