De Zerbi destaca a dueños de Tottenham como claves del gasto veraniego
Roberto De Zerbi no se colgó ninguna medalla. Podía haberlo hecho. Después de todo, Tottenham ha superado los 300 millones de libras en fichajes este verano y su proyecto lleva claramente su sello. Pero el técnico italiano prefirió apuntar hacia arriba, al palco.
Según De Zerbi, nada de lo que está ocurriendo en este mercado habría sido posible sin la ambición de la familia Lewis, propietaria del club. Para él, ahí está la verdadera diferencia.
En las últimas horas, Spurs ha anunciado las incorporaciones del dúo de Manchester City, Omar Marmoush y Savio, dos golpes más en una ventana en la que el club ha remodelado la plantilla a lo grande. Se suman a nombres como Mateus Fernandes, Sandro Tonali y Jan Paul van Hecke, futbolistas de peso que han aceptado el reto apenas unos meses después de que el equipo rozara el descenso al Championship.
Muchos han señalado a De Zerbi como el gran reclamo para convencer a estos jugadores. Él, sin embargo, rebajó ese discurso con contundencia.
«No, lo que marca la diferencia es el comportamiento y la ambición del propietario», afirmó. «Porque estos jugadores no están aquí por mí o porque yo los necesite. Soy un empleado del club, no soy el dueño. Pero la ambición del propietario marcó la diferencia, seguro, porque el propietario empujó para cerrar los fichajes».
La frase resume el momento que vive Tottenham: un entrenador con ideas claras y una propiedad dispuesta a respaldarlas con dinero y decisión. De Zerbi insistió en que esa ambición se filtra por todo el organigrama.
«La ambición de los dueños es enorme, en los traspasos y para cada uno de nosotros: los jugadores, el consejo, el cuerpo técnico, conmigo. Es la motivación para hacerlo mejor».
Ocho fichajes y contando. Porque el mercado, para Spurs, aún no ha terminado.
El jueves por la noche, De Zerbi se sentó a cenar con miembros de la familia Lewis, el CEO Vinai Venkatesham y el director deportivo Johan Lange. No fue una cena de cortesía. Sobre la mesa, el plan para la última semana de la ventana.
«Creo que podemos hacer un jugador más y en una posición específica», explicó el técnico. «Ayer fuimos a cenar con el propietario, con Vinai, con Johan y con Enrico Venturelli. Hablamos de esto, pero todos estamos en la misma página y hay una conexión muy buena».
El club valora incorporar un extremo más o un lateral derecho suplente que compita con Pedro Porro antes del cierre del mercado. Una pieza final, quizá pequeña en número, pero grande en significado: completaría un verano en el que Tottenham ha pasado de sobrevivir a declararse aspirante.
La pregunta ya no es cuánto está dispuesto a gastar el club. La verdadera cuestión es hasta dónde puede llevarle esta ambición desatada.






