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El futuro de los banquillos en Glasgow: ¿David Moyes al Celtic?

En Glasgow nadie se atreve a decirlo en voz muy alta, pero la pregunta ya está sobre la mesa: ¿podría David Moyes acabar sentado en el banquillo de Celtic, el club donde empezó su carrera profesional como jugador?

Según información de Alan Nixon, el club de Parkhead vigila muy de cerca la situación del técnico de Everton como posible relevo de Martin O'Neill de cara a la próxima temporada. El contrato de Moyes en Goodison Park expira en verano y los propietarios del club inglés estudian vender la entidad. Un cóctel que, en los despachos de Celtic, resulta imposible ignorar.

No hay negociaciones confirmadas, ni movimientos públicos. Pero el contexto alimenta la especulación: un entrenador con amplia experiencia en Premier League, con pasado en Celtic, quedando libre en un mercado donde los grandes banquillos rara vez se vacían sin competencia feroz. El nombre de Moyes encaja demasiado bien en el puzle como para que en Glasgow no estén haciendo números y proyecciones.

O'Neill mira a Rangers… y a Europa

Mientras tanto, Martin O'Neill sigue en el presente. Y su lectura del campeonato escocés es clara: la ausencia de competiciones europeas para Rangers puede inclinar la balanza en la lucha por el título.

El técnico de Celtic considera que el hecho de que su gran rival no tenga que dividir esfuerzos entre liga y Europa les otorga una “gran ventaja” en el pulso doméstico. Menos viajes, menos desgaste, más tiempo de trabajo específico para preparar cada jornada. En una liga donde cada punto pesa, ese detalle puede ser decisivo cuando lleguen los meses fríos y las piernas empiecen a acusar el calendario.

La paradoja es evidente: mientras Celtic se prepara para una noche europea exigente, Rangers afila el colmillo pensando casi en exclusiva en el campeonato.

Golpe a la zaga de Celtic antes de Benfica

El calendario no da tregua a O'Neill. A las preocupaciones por la regularidad en liga se suma ahora un problema en la línea defensiva. El entrenador ha desvelado que Cameron Carter-Vickers tiene muy complicado llegar al duelo de Europa League del jueves ante Benfica.

Perder a su referencia en la zaga en la antesala de un partido europeo de este calibre altera los planes. Carter-Vickers es pieza clave en la estructura defensiva de Celtic, tanto en la salida de balón como en el juego aéreo. Sin él, O'Neill deberá reajustar automatismos y jerarquías en la última línea justo cuando enfrente aparece un rival que castiga cualquier desajuste.

La cita ante Benfica, ya de por sí compleja, se convierte en un examen aún más duro para un equipo que intenta equilibrar ambición europea y obligación doméstica.

Rangers, quietud calculada en el mercado

Al otro lado de la ciudad, Rangers mantiene un discurso muy diferente, esta vez en clave de fichajes. Desde Ibrox se transmite calma: no hay planes para acudir al mercado de enero… salvo que Derek McInnes detecte un problema tan claro que obligue a moverse.

El mensaje es contundente. Nada de compras por impulso, nada de parches innecesarios. McInnes tendrá la última palabra si aparece una urgencia deportiva, pero la hoja de ruta es la estabilidad. Una postura que encaja con el hecho de no estar en Europa: menos partidos, menos necesidad de rotación masiva, más margen para trabajar con un bloque reducido y bien definido.

En una carrera por el título que se anuncia larga, Rangers apuesta por la continuidad como arma estratégica.

VAR bajo la lupa tras el gol de Kevin Kelsy

La polémica, inevitable, llega desde el césped. El tanto de Kevin Kelsy para Rangers ante Kilmarnock, rodeado de quejas por una posible mano, ha vuelto a poner el VAR en el centro del debate.

El exárbitro Bobby Madden ha sido tajante: a su juicio, el sistema de videoarbitraje no podía intervenir porque no existía una “imagen clara” de la acción. Sin evidencia concluyente, no hay base para anular el gol. La tecnología, otra vez, se topa con su propio límite: no puede corregir lo que las cámaras no muestran con certeza.

El caso reabre una discusión conocida en el fútbol escocés: hasta dónde puede llegar el VAR y cuántas decisiones seguirán quedando en esa zona gris donde la interpretación del árbitro sigue mandando.

Hibs, nuevo ciclo y un debut con frustración

Lejos de la pelea directa entre Celtic y Rangers, Hibernian vive sus propios sobresaltos. El estreno de Marink Reedijk en el banquillo se saldó con derrota ante Dundee United en Tannadice, y el vestuario no lo ha encajado bien.

Felix Passlack, capitán circunstancial en ese encuentro, habló de una “gran frustración” entre los jugadores tras el tropiezo. Nuevo entrenador, nuevas ideas, mismo resultado amargo. El mensaje refleja un grupo que siente que dejó escapar una oportunidad para iniciar con impulso una etapa diferente.

En un entorno tan exigente como el fútbol escocés, los márgenes de paciencia son pequeños. Reedijk sabe que necesitará respuestas rápidas sobre el césped si quiere que su proyecto gane credibilidad dentro y fuera del vestuario.

Entre la posible vuelta de David Moyes a sus raíces, la ventaja competitiva de Rangers sin Europa, los contratiempos de Celtic antes de medirse a Benfica y la tensión que rodea al VAR, el fútbol escocés entra en un tramo de temporada cargado de preguntas. La más grande, quizá, no se responde en un solo partido: ¿quién gestionará mejor la presión cuando los banquillos también empiecen a jugar el título?