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Djokovic cierra una temporada amarga sin ATP Finals

Novak Djokovic ya no pegará otra bola oficial en 2026. Su derrota ante Rinky Hijikata en segunda ronda del Paris Masters no solo le cerró la puerta del torneo, también apagó definitivamente sus opciones de clasificarse para las ATP Finals y dejó una estadística que golpea directo a su legado: por primera vez en 21 años, no alcanzó ni un solo cuartos de final en un Masters 1000.

El número 39 en el DNI pesa. En el ranking, también. El serbio, que arrancó el curso como uno de los grandes focos del circuito, termina el año fuera del top 10, con 10 derrotas y un último tropiezo ante el rival de menor clasificación de todos los que le han vencido en 2026: Hijikata.

De Melbourne al golpe de Alcaraz

La temporada de Djokovic empezó con un rugido. En el Australian Open, el serbio derribó al bicampeón defensor Jannik Sinner y se plantó en su primera final de Grand Slam desde Wimbledon 2024. Parecía el escenario perfecto para conquistar por fin el ansiado 25º grande.

Se adelantó en la final ante Carlos Alcaraz y se situó a dos sets de la historia. Pero el español cambió el guion. Reaccionó, dio la vuelta al partido y firmó la primera derrota del año para Djokovic, que vio cómo se le escapaba un título que parecía hecho a su medida.

Tras Melbourne, silencio competitivo. Djokovic no volvió a la pista hasta Indian Wells. Allí enlazó algunas buenas victorias, pero se frenó en octavos, derrotado en un partido de altos vuelos por Jack Draper, uno de los apenas ocho triunfos que el británico sumó en toda la temporada. Un detalle que acentúa todavía más la sensación de oportunidad perdida.

Tierra batida sin respuestas

El paso a la arcilla tampoco trajo consuelo. Djokovic inauguró su gira en el Italian Open y se topó con un nombre inesperado: Dino Prizmic. El croata, procedente de la fase previa, firmó una de las sorpresas del año y dejó al 24 veces campeón de Grand Slam fuera a las primeras de cambio.

El aviso en Roma se convirtió en alarma en Roland Garros. En París, su territorio de batalla durante casi dos décadas, Djokovic sufrió su eliminación más temprana en 17 años, superado por otro joven en pleno despegue, Joao Fonseca. Dos golpes seguidos en una superficie donde siempre había encontrado respuestas.

Wimbledon, último gran destello

El césped de Wimbledon ofreció un respiro. Allí, Djokovic volvió a parecer Djokovic. Encadenó victorias, manejó los momentos críticos y se plantó en semifinales por octava edición consecutiva, una racha que habla de su relación casi íntima con la Catedral del tenis.

Pero el muro volvió a llamarse Jannik Sinner. El italiano, al que había dejado atrás en Melbourne, se tomó la revancha y frenó al serbio a un paso de otra final. Fue el último gran resultado de Djokovic en un grande en 2026.

Gira norteamericana para olvidar

A partir de ahí, el descenso se hizo evidente. La gira de pista dura en Norteamérica se convirtió en un desierto de victorias. En el Cincinnati Open, Thiago Agustin Tirante le eliminó a las primeras de cambio. En el US Open, el golpe fue aún más duro: Djokovic cayó en primera ronda de un Grand Slam por primera vez en 20 años.

Para un jugador que había convertido los grandes escenarios en su hábitat natural, la imagen resultó chocante. La estadística, demoledora.

Un oasis en Pekín

En medio de un año lleno de tropiezos, el China Open ofreció la única gran alegría. En Pekín, Djokovic encadenó actuaciones de campeón. Superó a Alexander Zverev, Daniil Medvedev y Alex de Minaur para levantar su único título de 2026 y mantener inmaculado su historial en la capital china.

Ese triunfo lo colocó en una posición sólida para pelear por las ATP Finals, uno de los objetivos declarados del serbio para este curso. Parecía que el tramo final de temporada podía enderezarse.

Tres derrotas, un cierre abrupto

La realidad fue otra. En el Shanghai Masters, Djokovic se cruzó con Hubert Hurkacz y volvió a caer. En el Swiss Indoors, Jan-Lennard Struff le dejó fuera antes de tiempo. Y en París, Rinky Hijikata completó la trilogía: tres torneos, tres eliminaciones tempranas, tres rivales ante los que nunca había perdido.

Con la derrota en el Paris Masters, se esfumó la clasificación para las ATP Finals y se cerró una racha de más de dos décadas alcanzando al menos unos cuartos de final de Masters 1000 cada año. Una línea histórica que se rompe justo cuando el ranking también le empuja fuera del top 10.

El 25º grande, todavía en el horizonte

El balance es crudo: 10 derrotas, un solo título, un inicio de año que prometía épica y un final que destila desgaste. Pero Djokovic no levanta la mano para despedirse. Al contrario, ya ha dejado clara su intención de seguir compitiendo en 2027.

Persigue lo mismo que perseguía en Melbourne: ese 25º Grand Slam que se le resiste. La pregunta ya no es solo si su tenis puede llegar hasta ahí. Es si su cuerpo y su temporada, tras un año tan áspero como este, le permitirán escribir todavía otro capítulo en la cima.