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Elyaz Zidane: La vida bajo la presión del apellido

Elyaz Zidane, la vida bajo el apellido más pesado de Francia

Apenas ha aterrizado en Ligue 2 y Elyaz Zidane ya se ha hecho un hueco. Con solo 20 años, el defensa de Red Star encadena siete titularidades en siete jornadas y se ha instalado en el eje de una zaga que sostiene al equipo en la segunda plaza de la tabla. No es un aterrizaje suave. Es una irrupción.

Este fin de semana, el calendario no le da tregua: llega un duelo directo ante el líder, AS Saint-Étienne. Un partido grande, de esos que marcan vestuarios y carreras. Y él lo afronta con un apellido que nunca pasa desapercibido.

Porque Elyaz no es solo el joven central zurdo nacido en Marsella. Es también el hijo de Zinédine Zidane, nuevo seleccionador de Francia y leyenda absoluta del fútbol mundial. Un privilegio. Y una carga.

Consejos de un Balón de Oro… en casa

En una entrevista con Le Parisien, el jugador de Red Star detalla cómo le acompaña su padre en este inicio de carrera. No se trata de discursos emotivos ni de grandes charlas épicas. Se trata de fútbol.

“Sus devoluciones se centran más en el aspecto táctico, en los puntos a mejorar y en la búsqueda constante de progreso”, explica el defensa. Nada de complacencia. Nada de vivir de apellido. Un análisis frío, meticuloso, como el de un entrenador que no se deja llevar por la nostalgia.

El padre, seleccionador. El hijo, defensa titular en un club histórico que sueña con volver a la élite. La escena podría parecer escrita, pero Elyaz insiste en que el día a día es mucho más simple: correcciones, detalles, pequeños ajustes. El balón, siempre en el centro de la conversación.

El peso del “hijo de”

Detrás de esa ayuda de lujo se esconde una realidad menos glamourosa. Llevar el apellido Zidane abre puertas, pero también levanta miradas implacables.

En sus propias palabras, hay “aspectos positivos” en ser hijo de un jugador como Zidane, pero otros resultan “más complejos, en particular las comparaciones constantes y el hecho de que se me juzgue con más dureza que a los demás”. Cada partido es un examen. Cada error, una sentencia.

Cuando recuerda sus primeros pasos, el tono cambia. “Cuando eres joven, lo más importante es poder desarrollarte sin tener siempre los focos encima, y eso fue un poco difícil”, admite. El margen de error se reduce cuando tu apellido ya está escrito en las páginas doradas del fútbol francés.

No se trata solo de talento. Se trata de soportar el ruido. De aprender a jugar mientras todo el mundo mira buscando al próximo genio o al heredero fallido.

Orgullo, exigencia y vida de profesional

Pese a las dificultades, Elyaz no se queda en la queja. Mira hacia lo que ese apellido también le ha ofrecido.

“Estoy extremadamente orgulloso de mi padre, que me dio muchos consejos”, subraya. No habla solo de técnica o táctica. Habla de una educación completa de alto nivel: “Gracias a su carrera ilustre, me guió no solo en lo deportivo, sino también en el estilo de vida de un atleta de alto nivel: alimentación, recuperación y comportamiento fuera del terreno de juego. Siempre ha estado ahí para apoyarme”.

Dieta, descanso, conducta. El manual del profesional ya lo tenía en casa antes de pisar un vestuario profesional. Ahora le toca demostrar que sabe aplicarlo lejos de la sombra del padre, en campos complicados de Ligue 2, con delanteros que no entienden de linajes y solo ven un defensa al que superar.

Esta temporada, Elyaz Zidane ya ha dado el primer paso: ser titular indiscutible en un equipo que compite por el ascenso. El siguiente llega en el césped, frente al líder AS Saint-Étienne, donde no jugará el hijo de Zinédine, sino el central de Red Star. Ahí, el apellido pesa menos que nunca. Ahí solo cuenta si es capaz de sostener la camiseta.