Logotipo completo Cancha Firme

La era Álvaro Cortés en el Barça tras la salida de Araujo

La inminente marcha de Ronald Araujo al Liverpool ha obligado al FC Barcelona a reescribir su plan defensivo. Pero, casi por efecto dominó, ha encendido uno de los proyectos internos más delicados del club: la promoción definitiva de Álvaro Cortés.

El mensaje que sale de los despachos es claro. Según SPORT, en el Barça ven al canterano de La Masia como el relevo natural del capitán que se marcha. Y, con el mercado cada vez más cerrado para incorporar un central de primer nivel, el foco se desplaza hacia dentro: hacia un chico de 21 años que ya ha empezado a pisar fuerte en el primer equipo.

De debutante con Flick a pieza del presente

Cortés no ha aparecido de la nada. Ha ido escalando peldaño a peldaño por todas las categorías del club hasta que la temporada pasada Hansi Flick decidió darle la alternativa. No fue un rato testimonial. Debut como titular y en un puesto de máxima responsabilidad: central zurdo en una defensa que vive al límite, con muchos metros a la espalda y una exigencia brutal con balón.

Ese día no solo se ganó minutos. Se ganó miradas. Tanto Flick como Deco han quedado plenamente convencidos de su evolución y de su encaje en la idea de juego. El plan ya contemplaba que este curso formara parte estable del primer equipo. La salida de Araujo no cambia ese guion: lo refuerza.

Con un central menos en la rotación, el camino hacia un papel habitual se despeja. Hasta el punto de que en el club han decidido no lanzarse a por un sustituto directo del uruguayo. No es una apuesta romántica por la cantera; es una decisión técnica: confían en que Cortés puede sostener el salto.

Sin fichaje galáctico: apuesta por lo que ya hay

El Barça ha ido cerrando puertas en el mercado. Nombres como Cristian Romero o Aymeric Laporte han dejado de estar sobre la mesa. No habrá operación de impacto en el eje de la zaga, al menos a corto plazo.

Flick mira al vestuario y ve alternativas suficientes: Pau Cubarsí como piedra angular, Gerard Martin y Andreas Christensen como socios naturales, y Cortés entrando en esa rueda con un rol cada vez más serio. A su alrededor, piezas que pueden reforzar la línea cuando haga falta: Eric Garcia, Jules Koundé e incluso Rodri, acostumbrado a actuar atrás en determinados contextos.

El mensaje interno es de competencia, no de emergencia. No se trata de tapar un agujero con lo primero que aparezca en el mercado, sino de ordenar lo que ya se tiene y darle espacio a quien se lo ha ganado.

Un central hecho a medida para el plan de Flick

La fe del club en Álvaro Cortés no se sostiene solo en su físico, aunque ahí ya marca diferencias. Con cerca de 1,90 metros, domina el juego aéreo y no se arruga en el choque. Pero lo que realmente le abre la puerta del once es su lectura del puesto.

Defiende alto sin temblar. Salta a la anticipación con decisión. Cubre grandes distancias a su espalda, algo imprescindible en una estructura tan agresiva como la de Flick, donde la línea se instala muy lejos de su portería. Y con el balón, suma. Mucho.

Cortés es zurdo, con una salida limpia y valiente. No se limita a jugar en corto: rompe líneas, cambia de orientación, inicia ataques desde el fondo con naturalidad. En un equipo que necesita que sus centrales sean casi mediocentros en la fase de construcción, ese perfil marca diferencias.

Cubarsí seguirá siendo el faro de la defensa. Gerard Martin también puede actuar en ese perfil zurdo. Pero Cortés ofrece un matiz distinto: altura, anticipación, pie natural para abrir el campo y una serenidad impropia de su edad.

Mercado abierto, pero jerarquías en movimiento

Que el Barça confíe en Cortés no significa que cierre la persiana del mercado para siempre. En el club siguen analizando el equilibrio de la plantilla y no descartan que, si la temporada lo exige, se valore la llegada de otro central fiable.

Hoy, sin embargo, el efecto Araujo es evidente: el escenario de Cortés ha cambiado de golpe. Ha dejado de ser “el central del futuro” para convertirse en una opción real del presente. Ya no es el chico que sube a entrenar para completar una sesión. Es el defensa al que se le va a pedir que responda cuando el Camp Nou mire hacia atrás y busque seguridad.

La pregunta ya no es si estará preparado algún día. La pregunta es cuántos minutos necesitará para demostrar que el Barça no se equivocó al mirar a La Masia en lugar de al mercado.