Exhibición del Manchester City con Cherki y Haaland en Londres
El campeón ya mete miedo. En una noche fresca en Londres, el Manchester City pasó por encima del Crystal Palace con un 4-1 que combinó autoridad, talento joven y la pegada de siempre. Rayan Cherki firmó un doblete en cinco minutos y Erling Haaland acompañó con otro, para mantener el arranque perfecto en la Premier League.
El partido apenas había empezado a coger ritmo cuando apareció el noruego. A los 17 minutos, Haaland, máximo goleador del curso pasado, abrió su cuenta de la temporada con un cabezazo limpio, de delantero puro, que silenció Selhurst Park. Un centro preciso, un movimiento al espacio y el remate exacto. Lo de siempre.
Tras el descanso, el City apretó el acelerador y el protagonismo cambió de botas.
Segundo Tiempo
Rayan Cherki, todavía adaptándose a la exigencia inglesa, decidió el choque en un suspiro. Primero, nada más iniciarse la segunda parte, se coló entre un bosque de piernas en el área, salió con la pelota pegada al pie y, casi desde el área pequeña, empujó el 2-0. Una jugada de callejón, de talento, que dejó descolocada a la defensa del Palace.
El equipo local, sin embargo, encontró aire de inmediato. Yeremy Pino se plantó ante un libre directo y soltó un disparo espectacular. El balón se estrelló en el larguero, botó sobre la espalda de Gianluigi Donnarumma, que se lanzaba desesperado, y terminó dentro. Un gol extraño, cruel para el guardameta, pero que devolvía al Palace al partido casi al instante.
La reacción duró poco.
Solo dos minutos después, Cherki volvió a golpear. Recibió cerca de la frontal, se perfiló y sacó un disparo que tocó en un defensor y descolocó por completo a Dean Henderson. 3-1 y la sensación clara de que el City tenía otro recurso más en ataque. Era el primer doblete de la carrera de Cherki en la Premier League, y lo firmaba con una naturalidad impropia de su edad.
Con el encuentro ya controlado, el City administró el balón y los tiempos. El Palace buscó un segundo tanto que nunca llegó y dejó espacios que, ante este rival, suelen pagarse caros.
A seis minutos del final, el castigo se hizo definitivo. Haaland cazó un balón en el área y, esta vez con la zurda, fusiló para el 4-1. Un golpe seco, sin concesiones, que cerró la noche y la resistencia local.
Dos partidos, seis puntos y un mensaje claro al resto de la liga: el campeón no solo mantiene su colmillo, también suma nuevas armas como Cherki. La pregunta ya está en el aire: ¿quién se atreve a discutirle el trono a este City?






