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Florian Wirtz deslumbra a Alemania y atrae la atención de Klopp

La Nations League solo ofrecía un 2-0 sobrio de Alemania ante Serbia. Florian Wirtz se encargó de que el resultado tuviera historia. Y Jürgen Klopp, desde el banquillo de la selección, aprovechó la noche para mandar un mensaje nítido hacia su antiguo hogar: Liverpool.

El mediapunta de 23 años firmó exactamente el tipo de actuación que muchos en Inglaterra llevan semanas esperando. Participó de forma decisiva en el 1-0 de Tom Bischof con una jugada marca de la casa: arrancada, golpeo al palo y rebote que dejó el gol servido. Más tarde, cerró la victoria con el 2-0. Entre medias, dejó números de futbolista dominante: seis ocasiones creadas, 97 toques de balón y un 95% de acierto en el pase.

“Flo es un jugador increíble y ha hecho un gran partido”, dijo el seleccionador alemán en ZDF. “Hemos visto a un chico que rebosaba alegría con el balón y que trabajó de forma brutal cuando no lo tenía”.

No se quedó ahí. El técnico, que conoce como pocos el ecosistema de Anfield, apuntó directamente a la grada inglesa, aunque estuviera a kilómetros de distancia.

“Creo que toda la gente de Liverpool está muy, muy contenta con su actuación. No creo que tantos aficionados del Liverpool hayan visto un partido de la selección alemana en su vida. Y se lo han pasado muy bien”.

Un mensaje con destinatario claro.

Wirtz, entre Alemania y Liverpool

Las palabras pesan más cuando el contexto aprieta. Wirtz no ha marcado todavía esta temporada con Liverpool y su inicio de curso en Inglaterra se ha convertido en tema recurrente: su forma, su encaje, su rol. Cada partido abre un nuevo debate.

Klopp, durante este parón, ha decidido entrar de lleno en el asunto. Las lesiones de Jamal Musiala y Kai Havertz adelantaron la llegada de Wirtz a la concentración. El plan cambió, el tiempo juntos aumentó. Y el seleccionador lo aprovechó.

El primer paso no fue brillante. Wirtz entró desde el banquillo en la derrota ante Grecia el domingo y se le vio lejos de su mejor versión. Alemania cayó en casa, herida por un rival que le ganó por primera vez en suelo alemán. Sin embargo, nadie en el entorno de la selección dudaba de que uno de sus talentos más finos acabaría respondiendo.

Contra Serbia, lo hizo.

Después del partido, el propio Wirtz desveló que estos días no han sido solo de entrenamientos, sino también de conversaciones.

“Tuvimos una o dos charlas y me dio varias cosas que sin duda me voy a llevar conmigo”, explicó en la zona mixta. “Me alegro de que hayamos hablado. Quiere que vuelva a jugar el fútbol que él conoce de mí”.

Espacio, libertad y una sonrisa irónica

Ante Serbia, el escenario ayudó. Alemania encontró a un rival algo desordenado, más pendiente de esperar su opción al contragolpe que de morder arriba. Para un jugador como Wirtz, fue casi un laboratorio perfecto.

“El rival estaba un poco desorganizado y quizá esperaba una o dos contras”, analizó. “Eso simplemente genera más espacio”.

Cuando Wirtz tiene metros para girarse, encarar y filtrar pases, el juego se parece mucho al que enamoró en Bayer Leverkusen. Toca, acelera, frena, vuelve a tocar. Se ofrece. Pide la pelota sin miedo.

“Obviamente, sería lo mejor si tuviera tanto espacio en cada partido y pudiera hacer lo que quisiera”, remató con una sonrisa irónica.

La frase resume bien el contraste entre su versión con Alemania y lo que se ha visto hasta ahora con Liverpool. En la Premier, el margen de maniobra es menor, el tiempo se reduce, los rivales ajustan más rápido. En la selección, al menos este jueves, el escenario le permitió desplegar su repertorio casi completo.

Conversaciones, ajustes y una prueba mayor

Klopp, que no suele regalar elogios, lleva días trabajando con Wirtz no solo en el césped, también en lo mental. El jugador lo dejó entrever. El entrenador quiere que se reconecte con su esencia, con ese fútbol que le convirtió en uno de los talentos más deseados de Europa.

No se trata solo de confianza; se trata de recordar patrones, sensaciones, decisiones. De que vuelva a sentirse protagonista sin caer en la ansiedad por justificar su fichaje en Inglaterra a cada balón que toca.

El propio Wirtz, pese a su gran actuación, sabe que el camino no se allana de repente. Alemania viaja ahora a Salónica para medirse de nuevo a Grecia, esta vez a domicilio, en un duelo de Nations League que se presenta mucho más exigente. El mismo rival que ya les castigó en territorio alemán espera ahora con la moral reforzada y con la certeza de que puede hacer daño.

Ahí no habrá tanto espacio. Ahí se verá cuánto de lo mostrado ante Serbia puede sostenerse en un contexto más hostil.

Klopp, desde la banda, buscará que el impulso no se diluya. Y en Liverpool, muchos estarán pendientes de cada toque, cada giro, cada decisión de Wirtz. No solo por Alemania. También para adivinar si la versión que deslumbró con la camiseta blanca está a punto de aterrizar, por fin, en Anfield.