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Gasperini enfrenta la ‘anomalía’ del Real Madrid y demanda una Roma más amplia

Gasperini se aferra a la “anomalía” ante el Real Madrid y reclama una Roma más larga para tres frentes

La herida del 4-3 en el Bernabéu aún escuece, pero Gian Piero Gasperini no quiere convertirla en trauma. Para el técnico de la Roma, los tres goles encajados a balón parado en siete minutos ante el Real Madrid no describen a su equipo. Son, dice, una excepción. Y al mismo tiempo, una advertencia de que, con esta carga de partidos, la Roma necesita algo más que once titulares.

El sábado, en el Stadio Olimpico, llega el Genoa de Daniele De Rossi. Otro mito giallorosso que vuelve a casa, como antes José Mourinho. El ambiente mirará al banquillo visitante con cariño, pero Gasperini no está para nostalgias: tiene medio once fuera y una plantilla al límite.

Cinco titulares menos y un rompecabezas en el medio

La lista de ausencias pesa. Cinco titulares fuera, entre ellos Paulo Dybala y Manu Koné, ambos lesionados en el choque de Champions ante el Real Madrid. Dos golpes serios para un equipo que ya venía exigido.

Gasperini lo asumió con pragmatismo. Explicó que Lorenzo Pellegrini tendrá que retrasar su posición para tapar huecos en plena emergencia y que el plan pasa por recuperar a Bryan Cristante, si no para el duelo ante el Napoli, entonces para el siguiente. Entre las soluciones, un nombre propio: Castro. El técnico lo definió como un jugador “valioso”, ya probado en la liga, y subrayó que el partido ante el Genoa es una gran oportunidad para él.

Arriba, el movimiento es claro: el argentino ocupará el lugar de Donyell Malen, sancionado para este encuentro. Sin el neerlandés, la responsabilidad ofensiva se redistribuye, pero Gasperini no rebaja el discurso.

“Necesitamos fuerza, fe y energía. Volvemos al campeonato como uno de los equipos de referencia”, remarcó. Ganar, para él, no es solo sumar puntos: “ganar valida a los jugadores”.

De Roon, Pellegrini y la gestión del desgaste

En medio de la avalancha de partidos, el técnico se detuvo en dos casos concretos. Marten de Roon, veterano, pero todavía una garantía física. Gasperini recordó que el neerlandés nunca había tenido problemas con las rachas de encuentros seguidos y que este nuevo reto le motiva. El gol que marcó en Madrid fue, para el entrenador, una recompensa a una decisión “nada fácil” de tomar. Un futbolista fiable, sin matices.

Con Pellegrini el discurso cambia. El capitán viene de una operación y de meses parado. Necesita minutos, ritmo, golpes, errores. Juego real para recuperar fuerza y condición. Gasperini cree que va por el buen camino, pero sabe que cada paso tiene que medirse con cuidado, sobre todo ahora que las urgencias del equipo le obligan a asumir más responsabilidades y a bajar unos metros en el campo.

El derrumbe en el Bernabéu: miedo, córners y un aviso mental

La Roma ganaba 3-1 al Real Madrid. En siete minutos, encajó tres goles a balón parado y se fue del Bernabéu con una derrota que duele más por la forma que por el rival. Gasperini no escondió lo que vio.

En las jugadas de córner, habló de “miedo” y de “falta de reacción”, algo que, según él, no se había visto antes en su equipo. Defendió a los suplentes, aseguró que todos entraron bien, y lamentó la lesión temprana de Koné, que le restó una ventana de cambios para gestionar mejor el tramo final.

Los tres goles de estrategia los calificó de algo “inusual”, pero también dejó claro que el aspecto psicológico se quebró cuando el marcador se puso 3-2. Ahí sintió el golpe el equipo. Y ahí, según el técnico, hay trabajo por hacer.

Gasperini insistió en una idea: esta Roma no puede vivir con la obsesión de “tener que ganar” la Champions, la liga o “quién sabe qué más”. Para él, la prioridad es que el equipo se exprese, que mantenga su rendimiento aunque reciba un gol, que no se desplome anímicamente.

Recordó que los partidos se deciden muchas veces en los minutos finales, y puso ejemplos propios: ellos mismos inclinaron duelos ante Parma y Atalanta, mientras que sufrieron el castigo contrario ante Inter, Juventus y el propio Real Madrid. El mensaje es claro: el desenlace en el 90 no es un defecto estructural, es parte del fútbol moderno. Y hay que saber vivir ahí.

Intensidad, cambios y una “falsa” discusión

Cuando se le preguntó si los problemas de la Roma empiezan cuando baja la intensidad, Gasperini fue tajante: para él, es un “falso problema”, sobre todo en una era con cinco cambios.

El técnico defendió que este es el fútbol actual: hay que jugar 90 minutos, de principio a fin. Recordó que su equipo ya ha remontado partidos y también ha sufrido remontadas. En el último cuarto de hora, cuando todo se equilibra, los cambios y los pequeños detalles pesan mucho. No lo ve como un defecto estructural, sino como un efecto de la acumulación de partidos, con jugadores que pueden tener un ligero bajón.

Lo único indiscutible, repitió, es que los partidos duran 90 minutos. Y lo del Real Madrid, para él, fue una anomalía: tres goles a balón parado. Nada más. Cada uno puede interpretarlo como quiera, pero él no lo convierte en diagnóstico permanente.

Plantilla corta, jóvenes expuestos y mercado imposible… por ahora

Lo que sí le preocupa es otra cosa: el fondo de armario. El calendario es brutal. Contra el Genoa será el tercer partido en siete días; el martes, el cuarto en diez. Gasperini lo asumió con crudeza: el fútbol ha cambiado, o te adaptas o pagas.

De ahí su mensaje: hay que elevar el nivel de todos, incluidos los jóvenes que están llamados a ayudar ya mismo. Castro y Mora, señaló, jugarán seguro ante el Genoa. No como premio, sino por necesidad y como inversión: necesitan confianza, minutos y responsabilidad.

El técnico no escondió que, en algunos puestos, podría debutar algún jugador de la Primavera. Lo dijo con naturalidad, pero también con una cierta inquietud: “lo que me preocupa es que tenemos muy pocos cambios disponibles”.

Cuando se le preguntó si esa necesidad de “ensanchar” el equipo implica acudir al mercado, Gasperini fue sincero. Sí, hace falta ampliar la plantilla, pero no es un tema para hoy. Si lo dice en agosto, le acusarán de quejarse. Ahora solo puede tirar de lo que tiene y del vivero.

Recordó que los equipos que compiten en Europa ya no pueden tener planteles tan amplios como hace unos años, pero al mismo tiempo se ven obligados a jugar muchos más partidos. En ese contexto, una plantilla más profunda no es un lujo: es una condición básica.

La Roma llega al duelo ante el Genoa tocada por la remontada del Real Madrid, con bajas pesadas y con chicos de la cantera empujando la puerta. Gasperini lo asume como una prueba de madurez para todos. El resultado dirá si la “anomalía” de Madrid se queda en eso… o si empieza a parecer un síntoma.