Gattuso apaga el incendio y rinde homenaje a Baresi
Rino Gattuso necesitó apenas unos minutos para bajar el volumen del ruido que rodeaba a su vestuario. Tras el 6-3 en el amistoso frente a Avellino, el técnico habló con naturalidad, sin rodeos, y dejó claro que el asunto interno con Taylor no va a marcar el rumbo de su equipo.
Según explicó, el conflicto se cerró casi tan rápido como estalló. “Para mí se acabó después de treinta minutos, y se ha vuelto a ver esta tarde. Tenemos que tener este espíritu”, subrayó, restando dramatismo a un episodio que había alimentado titulares en los últimos días. “El otro día alguien se divirtió escribiendo sobre Taylor, pero eso forma parte del juego. Quien me conoce sabe cómo pienso, cuál es mi estilo”, remarcó, defendiendo su manera directa de gestionar el vestuario.
Mientras la polémica se desinflaba, el campo ofrecía otro mensaje: el equipo empieza a parecerse a lo que Gattuso tiene en la cabeza. El técnico se mostró satisfecho con la evolución táctica que vio ante Avellino. “El equipo está empezando a hacer lo que queremos: presión alta, línea adelantada, marcaje hombre a hombre. Hay entusiasmo, estamos trabajando bien y es un placer entrenarlos”, describió, casi dibujando su libreto sobre la marcha.
Entre la gestión de egos y la construcción de un modelo de juego, la noche dejó también espacio para el recuerdo y el respeto. Gattuso cerró su comparecencia con un homenaje cargado de emoción a una figura inmensa del Milan y del fútbol mundial: Baresi, fallecido el viernes.
El excentrocampista habló de su antiguo capitán con la solemnidad de quien sabe que está nombrando a un intocable. “Condolencias a la familia. Cuando hablaba con él me ponía firme: era el capitán, un hombre que hablaba y sonreía poco, pero esas pocas palabras nunca eran equivocadas”, recordó, dibujando en una frase la autoridad silenciosa de Baresi.
Gattuso fue más allá y subrayó la dimensión histórica del defensa. “Fue único, una leyenda. Nos dejó demasiado pronto, pero se ha ido a hacer compañía a muchos grandes campeones. Permanecerá en la historia del fútbol mundial, habría merecido un Balón de Oro por su carrera, por la manera en que cambió el rol de líbero”, sentenció.
En una sola tarde, Gattuso logró lo que tantos entrenadores persiguen: apagar un incendio interno, consolidar una idea de juego y, al mismo tiempo, recordar de dónde viene este deporte y quiénes lo llevaron hasta aquí. Entre la presión alta del presente y la sombra majestuosa de Baresi, su proyecto se define: intensidad, carácter y memoria.





