Steven Gerrard defiende a Florian Wirtz en Liverpool
Steven Gerrard se niega a rendirse con Florian Wirtz. En un momento en el que el alemán vive bajo la lupa en Anfield, el mito del Liverpool se coloca claramente a su lado y le abre una puerta que en el debate público muchos ya daban por cerrada.
Wirtz, entre la etiqueta de fichaje estrella y la realidad
Desde que llegó procedente de Bayer Leverkusen, Wirtz no ha conseguido sostener el peso de las expectativas. Los números son fríos: siete goles y 12 asistencias en 57 partidos con el Liverpool. Mucho balón, muchas miradas, poca constancia en el impacto decisivo.
Jamie Carragher fue tajante tras la derrota ante Manchester City en Anfield el domingo. El excentral reclamó a Andoni Iraola que lo sacara del once, que lo protegiera o, directamente, que apostara por otro perfil mientras el alemán atraviesa su bache.
Gerrard, en cambio, mira el mismo escenario y ve otra cosa. Ve un jugador golpeado, sí, pero no acabado.
La fe de Gerrard
El excapitán red, ahora analista, no maquilla el problema, pero tampoco lo dramatiza.
«No niego que está rindiendo por debajo de lo esperado y que deberíamos haber visto mucho más dado su precio», reconoció en el programa The Overlap. No hay paños calientes. Hay exigencia.
Pero ahí cambia el tono.
Gerrard recuerda casos anteriores, jugadores que parecían perdidos y acabaron siendo pilares. Y coloca a Wirtz en esa categoría de futbolistas con margen para reescribir su historia: «Creo que tiene el talento para darle la vuelta, pero ahora mismo su confianza está por los suelos».
Es la palabra clave: confianza. No se cuestiona la calidad, se cuestiona el estado de ánimo.
Dos caras: Alemania y Liverpool
Lo paradójico es que, a sus 23 años, Wirtz sigue considerado uno de los grandes talentos de Alemania. Y los datos con el Liverpool no son tan pobres cuando se recortan al periodo más reciente: cinco goles y ocho asistencias desde que se enfundó la camiseta red.
La diferencia se nota especialmente cuando cruza la frontera y se pone la camiseta de la selección. Ahí, según Gerrard, aparece otro jugador: más erguido, más atrevido, más protagonista.
«Parece jugar con los hombros hacia atrás, con una energía distinta, pidiendo la pelota», explicó el excentrocampista. Le ve ocupando espacios entre líneas, girando, filtrando el último pase, decidiendo en el área rival. Exactamente lo que hizo en Bayer Leverkusen, aunque Gerrard matiza que se trata de un contexto diferente, otro ritmo, otra presión.
La pregunta que sobrevuela Anfield es evidente: ¿por qué ese Wirtz sí aparece con Alemania y se esconde con el Liverpool?
Un partido que puede cambiar la narrativa
El miércoles, ante LASK, se vio un destello de respuesta. En la goleada por 6-3 frente al conjunto austríaco, Wirtz firmó una de sus actuaciones más completas desde que llegó a Merseyside. Repartió una asistencia y fue el jugador que más remató en todo el encuentro.
No fue solo la estadística. Fue la sensación. Tocó más balones en zonas calientes, se atrevió a encarar, se ofreció entre centrales y mediocentros, se asoció con naturalidad. Por momentos recordó al futbolista que deslumbró en la Bundesliga.
Andoni Iraola, que hasta ahora ha mantenido su apuesta por él pese a las críticas externas, confía en que ese partido marque un punto de inflexión. El técnico ve en ese rendimiento un posible trampolín anímico para el alemán.
Giro o espejismo
El caso Wirtz se mueve en esa delgada línea que separa al fichaje discutido del líder recuperado. Gerrard ha elegido bando: cree que el talento terminará imponiéndose al ruido. Carragher reclama decisiones más duras. Iraola, mientras tanto, sostiene el timón y protege a su mediapunta.
La temporada es larga, la grada de Anfield es exigente y la paciencia en la élite siempre tiene fecha de caducidad. Wirtz ya ha dejado claro de lo que es capaz en Alemania y en Leverkusen.
Ahora la cuestión es otra, mucho más simple y mucho más dura: ¿podrá hacerlo con la camiseta del Liverpool cuando más le miran?





