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Granit Xhaka admite uso de certificados de vacunación falsos

En Suiza, el brazalete de capitán pesa hoy un poco más. Granit Xhaka, referente de la selección helvética y jugador de Sunderland, reconoció públicamente que obtuvo certificados de vacunación contra el coronavirus sin haberse vacunado.

La confesión llegó por escrito, a través de un mensaje en Instagram que ha sacudido al fútbol suizo y reabierto un debate que muchos daban por cerrado.

“En ese momento, personalmente estaba muy inseguro sobre la vacuna contra el Covid-19 y tenía serias reservas”, escribió el capitán. Habló de “una profunda desconfianza” y de sentirse “superado por miedos e incertidumbre”. No buscó excusas. Describió un estado de agitación emocional en el que, en lugar de acudir a las vías médicas y oficiales para resolver sus dudas, optó por el atajo: conseguir un certificado de vacunación.

Ese atajo hoy lo coloca en el centro de una investigación penal.

Investigación abierta en Lucerna

La policía de la ciudad de Lucerna confirmó la semana pasada que Xhaka está siendo investigado por sospechas de haber obtenido certificados de vacunación falsos. No está solo en el expediente: según medios locales, el documento habría sido emitido por su propio médico, que también se encuentra bajo investigación por supuestamente proporcionar esos certificados fraudulentos.

El caso rompe de lleno la imagen de cumplimiento estricto que suelen proyectar las estructuras del fútbol suizo. Aquí no se trata de una sanción deportiva por una entrada a destiempo ni de una polémica arbitral. Es un asunto penal, con derivadas éticas y de credibilidad para el capitán de la Nati.

Xhaka, que ya había pasado la enfermedad en 2021 y a comienzos de 2022, según el diario Blick, decidió dar un paso al frente tras la confirmación de la investigación. “Hoy veo claramente que no fue el camino correcto. Fue un error. Lo siento”, escribió. Añadió que asume la responsabilidad por esa decisión, que está dispuesto a esclarecer los hechos y que cooperará plenamente con las autoridades competentes.

No hay matices en su mensaje. Hay arrepentimiento y un reconocimiento explícito de que cruzó una línea que va más allá del terreno de juego.

Golpe para la selección suiza

La reacción institucional no tardó. Tras la confesión del jugador, la Federación Suiza de Fútbol emitió un comunicado contundente: Granit Xhaka no participará en la próxima concentración de la selección absoluta masculina.

Para un equipo que ha construido buena parte de su identidad reciente alrededor del liderazgo y la personalidad del centrocampista, la decisión supone un terremoto. Xhaka no es un nombre más en la lista; es el capitán, el referente, el hombre al que miran los jóvenes cuando pisan por primera vez el vestuario de la selección.

La Federación no detalló plazos ni habló de sanciones deportivas adicionales. De momento, el mensaje es claro: hasta que el caso se aclare y el proceso siga su curso, el capitán se queda al margen.

Queda por ver cómo afectará este episodio a su rol dentro del grupo y a su relación con la afición. ¿Podrá Granit Xhaka reconstruir la confianza que hoy se ha resquebrajado o este error marcará para siempre su legado con la camiseta de Suiza?