Hannah Hampton conquista su segundo Guante de Oro
Hannah Hampton cerró la temporada como viven los grandes porteros: con el marcador a cero y el cuerpo al límite. Ocho veces dejó su portería imbatida, una de ellas en el escaparate de Stamford Bridge, frente a Manchester United, el pasado fin de semana.
Aquel 1-0 ante United dejó una imagen que la define. En el tiempo añadido, con el resultado aún en el aire, Hampton pidió el cambio. Se encontraba enferma, sin fuerzas para seguir. Cruzó el campo sabiendo que quizá ponía en riesgo el Guante de Oro, pero priorizó el resultado de su equipo por encima de cualquier premio individual. No sabía si ese gesto le costaría el galardón.
La respuesta llegó después: el partido se le contabiliza como portería a cero. El premio es suyo. Y con ello, la historia también.
Hampton encadena su segundo Guante de Oro consecutivo, tras compartirlo la temporada pasada con Phallon Tullis-Joyce, del Manchester United. Esta vez no hay reparto: es la primera guardameta que conquista el galardón en campañas consecutivas. Un hito que habla de regularidad, de carácter y de una madurez poco habitual bajo los palos.
Su curso no empezó en blanco. Llegaba lanzada tras proclamarse campeona de la Eurocopa femenina 2025 con Inglaterra y después de levantar el primer Women's Yashin Trophy en la gala del Ballon d'Or, en septiembre. Un año que ya era histórico antes de que rodara el balón en la liga.
Ahora, con otro Guante de Oro en sus manos, Hampton se asienta en una élite que ya no mira de lejos. La mira de frente. Y se hace una pregunta inevitable: ¿hasta dónde puede llegar una portera que, incluso enferma, sigue poniendo al equipo por delante de sí misma?






