Inglaterra cae 4-0 ante España y se complica la clasificación al Mundial 2027
Inglaterra solo necesitaba no perder ante España. Salir de Mallorca con un punto, incluso con un empate feo, bastaba para abrochar el billete directo al Mundial 2027. En lugar de eso, se llevó su derrota más dura en 17 años: un 4-0 que sonó a realidad cruda y que la empuja hacia un otoño de play-offs cargados de tensión.
No fue una mala noche. Fue una noche devastadora.
España pasa por encima; Inglaterra se hunde
El contexto ya era exigente: visitar a las campeonas del mundo, en plena forma, en casa. Pero lo que se vio sobre el césped fue algo más que una derrota lógica ante un gigante. Fue una brecha. Un abismo futbolístico.
España mandó desde el primer minuto. Patri Guijarro abrió el marcador con una acción que resumió la noche: túnel a Georgia Stanway, disparo, un leve desvío y Hannah Hampton vencida. Inglaterra ya iba a remolque y apenas se había asentado en el partido.
El golpe no despertó a las Lionesses. Las desnudó.
Antes del descanso, la defensa inglesa volvió a partirse en dos. Un pase filtrado, un desajuste más, y Alexia Putellas, dos veces ganadora del Balón de Oro, apareció donde siempre duele: frente a la portera, clínica, implacable. 2-0 y una sensación clara de superioridad española.
Tras el descanso, lejos de reaccionar, Inglaterra se descompuso. Putellas, de nuevo más viva que nadie en el área, cazó un balón que Lucy Bronze había sacado sobre la línea y lo empujó a la red. La jugada simbolizó a las dos selecciones: España insistiendo hasta el último toque, Inglaterra sobreviviendo a trompicones.
Y cuando Alexia dejó el campo, la diferencia de nivel se hizo aún más evidente. Entró Aitana Bonmatí, tres veces Balón de Oro, para subir un peldaño más el ritmo. Su entrada terminó de romper el partido. Una conducción, un pase preciso y Claudia Pina, también desde el banquillo, firmó el cuarto. Inglaterra ya no pedía la remontada. Pedía la hora.
Ni un solo disparo a puerta. Pérdidas constantes, sin ideas, sin energía. Superada en cada duelo, en cada segunda jugada, en cada carrera. España fue un vendaval; Inglaterra, un equipo atrapado en su propia noche.
Wiegman, golpeada como nunca
En la banda, Sarina Wiegman vivió una de las veladas más duras de su etapa al frente de la selección. Lo reconoció sin rodeos: le dolió. No tanto perder, algo asumible ante las campeonas del mundo, sino la manera.
“Esperaba un partido muy igualado. Hubo una diferencia esta noche porque estuvimos decepcionantes, y duele”, admitió. “Simplemente no jugamos lo suficientemente bien y no pudimos subir una marcha más. Ellas se volvieron más peligrosas y nosotras no encontramos otra velocidad”.
Su discurso reflejaba más que enfado. Había preocupación. “Lo primero que intento ahora es pensar: ‘¿qué causó esto?’. Tenemos que ver qué salió realmente mal. Estoy frustrada y decepcionada, pero las jugadoras también. Esto duele porque hemos perdido otras veces, pero no con un marcador tan abultado”.
Con un año por delante antes de que arranque el Mundial en Brasil, este 4-0 no es solo un tropiezo. Es una alarma.
Un grupo que se complica y un futuro inmediato en el aire
La situación en el grupo, que parecía bajo control, se ha torcido. Solo el primer clasificado logra el billete directo al Mundial. Inglaterra llegaba con tres puntos de ventaja tras el triunfo en Wembley por 1-0 en abril, pero este golpe lo cambia todo.
El 4-0 da a España la ventaja en el cara a cara y la coloca al frente del Grupo A3. Ahora solo necesita igualar el resultado de Inglaterra el martes para sellar la clasificación directa. Las Lionesses, en cambio, dependen de un favor ajeno.
El escenario es claro: Inglaterra debe ganar a Ucrania en su último partido de clasificación. Pero esa victoria solo valdrá si España tropieza en Islandia a la misma hora. Si la campeona del mundo cumple con el guion, a Wiegman y sus jugadoras les espera un camino más largo y áspero: dos rondas de play-offs en otoño para salvar el billete.
“Por supuesto, no es un buen marcador. Es duro, decepcionante, y creo que hubo una diferencia, una gran diferencia, entre nosotras y España”, reconoció Wiegman. “Revisaremos esto, nos recuperaremos, nos mantendremos unidas, jugaremos un buen partido y luego avanzaremos. Sabemos que si nos clasificamos directamente la preparación es diferente a si no lo hacemos. Primero veamos qué pasa el martes”.
Un vestuario hundido y sin respuestas
En el césped, las caras al final del partido lo decían todo. Exjugadoras como Fran Kirby, ahora analista, hablaron de un equipo “desinflado”. Ella misma confesó que le “dolía solo verlo”.
Keira Walsh, capitana ante la ausencia por lesión de Leah Williamson, no escondió nada: “Simplemente no fuimos lo suficientemente buenas”. Su frase fue tan directa como el resultado.
“España jugó increíblemente bien, pero creo que hay muchas cosas que podríamos haber hecho mejor. Parecía que tenían cuerpos por todas partes”, explicó. “Fue muy difícil salir de nuestro propio área. No tengo soluciones ahora mismo. Obviamente lo analizaremos, pero ahora las emociones están muy altas”.
Walsh se agarra a la única rendija que queda: “Fue un partido decepcionante. Todavía tenemos una pequeña oportunidad de clasificarnos automáticamente. No depende de nosotras. Podemos esperar que Islandia nos haga un favor”.
En televisión, Karen Carney no suavizó su análisis: “Fue una noche para olvidar, fuimos segundas en todo. España fue realmente superior en cada zona del campo y tenemos que tragarlo. A veces, en un partido, solo estás desesperada porque suene el pitido final porque no sabes cómo arreglarlo. Parecíamos a kilómetros del nivel”.
Cansancio, bajas… y una realidad incontestable
Inglaterra llegó tocada en varios frentes. El final de la temporada de la WSL el 16 de mayo dejó a muchas jugadoras sin ritmo competitivo en las últimas semanas, mientras varias estrellas españolas venían de ganar la Women’s Champions League con Barcelona hace apenas dos semanas, en plena cresta de la ola.
La ausencia de Leah Williamson se notó en una línea defensiva sobrepasada. Wiegman también apostó por Ella Toone en lugar de Lucia Kendall, pese a que la centrocampista del Manchester United acaba de regresar tras cuatro meses de baja por lesión. La apuesta no funcionó.
Pero, más allá de matices, la explicación de la goleada no requiere grandes teorías. España estuvo en su máximo nivel. Inglaterra, simplemente, no apareció. Y cuando una selección se presenta así ante una campeona del mundo en plenitud, el castigo suele ser implacable.
Ahora, el margen de error se ha agotado. El martes, ante Ucrania, Inglaterra tendrá que demostrar que esta noche en Mallorca fue un accidente grave y no el inicio de una caída más profunda. Porque si algo dejó claro España es que, en la élite, quien no se presenta al partido, lo paga caro. Y el Mundial de Brasil no espera a nadie.






