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Inglaterra sub-21 asegura clasificación a Euro 2027 con empate

La noche en Stoke dejó una sensación extraña. Inglaterra sub-21 hizo el trabajo, pero no encandiló. El punto que necesitaba para asegurar su presencia en la Euro 2027 ya está en el bolsillo; la actuación, en cambio, quedó muy por debajo del cartel de vigente bicampeona de Europa.

El equipo de Lee Carsley llegaba lanzado: siete victorias en ocho partidos de clasificación, el billete prácticamente hecho y un mensaje ambicioso del técnico tras ganar a Kazajistán: había que “ir a por ello” ante Eslovaquia. Sobre el césped, esa intención apenas se vio.

Dominio sin filo

Las Young Lions mandaron en la posesión, instalaron el partido en campo rival y acumularon llegadas. Les faltó lo esencial: colmillo en el área.

Will Lankshear fue el primero en rozar el gol. Dos veces ganó por arriba y peinó el balón hacia el segundo palo en la primera parte. Dos veces se quedó todo en nada. En la primera, Tyrique George llegó bien, pero cabeceó desviado desde muy cerca. En la segunda, Sydie Peck se lanzó, pero no alcanzó a empujarla.

El patrón se repitió durante largos tramos: circulación paciente, centros, rebotes, y siempre un último toque que no aparecía. Ethan Nwaneri probó desde fuera, pero su disparo se marchó fuera. Max Alleyne, más decidido, conectó un remate que se estrelló en el poste, la ocasión más clara de la noche.

La grada empujaba, el balón era inglés, el marcador no.

Un portero visitante casi inédito

Con el paso de los minutos, Eslovaquia se sintió cómoda resistiendo. Cerró espacios, defendió el área con orden y apenas permitió remates limpios. El dato más revelador de la noche: Adam Hrdina, el guardameta eslovaco, apenas tuvo que intervenir.

Rico Lewis se activó en la segunda mitad, encontrando buenas posiciones por dentro y por fuera, pero sin el pase definitivo. Peck, ya en la recta final, tuvo una buena opción dentro del área; buscó colocarla, no encontró portería. Cada intento inglés parecía quedarse a medio camino.

La presión terminó siendo más ambiental que futbolística. Inglaterra atacaba por inercia, sin la claridad que se espera de un bloque que ha dominado la categoría en 2023 y 2025.

Bajas sensibles y tarea pendiente

El contexto tampoco ayudaba. Carsley no pudo contar con Jobe Bellingham, que regresó al Borussia Dortmund por precaución, ni con Lewis Miley, lesionado en un entrenamiento con la selección. Dos ausencias que restaron creatividad y presencia entre líneas.

Aun así, el listón competitivo de este grupo exige más. Inglaterra apenas ha cedido cuatro puntos en toda la fase, con solo dos empates, y aventaja en seis puntos a la República de Irlanda con un partido por jugar en el Grupo D. Los números son impecables; las sensaciones, menos.

El último capítulo de la clasificación llegará el martes, en Cork, precisamente ante la República de Irlanda. El billete ya está sellado, el grupo está bajo control, pero el mensaje interno será otro: si esta generación quiere firmar un histórico tercer título consecutivo el año que viene en Albania y Serbia, noches como la de Stoke no pueden convertirse en costumbre.