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Inicio complicado del Manchester United en la Premier League

El inicio de temporada del Manchester United se ha convertido en un laberinto del que el equipo de Michael Carrick no encuentra salida. Seis jornadas de Premier League, una sola victoria —ante el recién ascendido Ipswich Town— y una colección de tropiezos que dibujan una tabla incómoda para un club que se sigue mirando al espejo como aspirante al título.

Hull City, Everton, Manchester City, Fulham y Tottenham ya le han arrancado puntos a unos Red Devils que se desangran en pequeños episodios. Ni siquiera las copas ofrecen refugio: el United ya se ha despedido de la Carabao Cup, eliminado por un Brighton mucho más afilado y con las ideas claras. Demasiado pronto para un club que suele medir su curso también por los títulos domésticos.

Old Trafford hierve… y Pogba pide calma

El termómetro del descontento explotó en el 1-1 ante el Tottenham en Old Trafford. El escenario era perfecto para que Carrick tomara aire: su equipo por delante, el estadio empujando y una expulsión tardía de Rodrigo Bentancur que dejaba a los Spurs en inferioridad numérica. Era el momento de matar el partido, de mandar un mensaje.

Ocurrió lo contrario. El United se encogió, se hizo previsible, cedió metros y terminó pagando un empate tardío que sonó a derrota. El murmullo se convirtió en silbidos y la figura de Carrick quedó en el centro del huracán, cuestionada por la grada y analizada al milímetro por la directiva.

A miles de kilómetros de Manchester, entre el ruido de los monoplazas del Gran Premio de Singapur, Paul Pogba levantaba la voz en otra dirección. Ante las cámaras de Sky Sports, el francés, que compartió vestuario con Carrick, pidió paciencia para su excompañero y rebajó el dramatismo que rodea a Old Trafford.

“Es solo el inicio de la temporada, no hay mucho que decir, es solo el inicio y la temporada es muy larga”, recordó Pogba, apelando a la memoria reciente. “La temporada pasada, cuando llegó, todos decían que era el entrenador que lo iba a cambiar todo. Ahora que no llegan los resultados, dicen que quizá es demasiado joven”.

El centrocampista fue más allá en su defensa: “Un día u otro todo puede cambiar mucho, solo tienen que darle tiempo y todo irá bien”. Un mensaje directo al palco y al entorno, en un momento en el que cada empate parece una catástrofe y cada rueda de prensa se interpreta como un juicio.

City bajo la lupa… y un ojo en el palmarés

Pogba no solo mira al presente del United. También sigue con atención el futuro de su gran rival ciudadano. El francés observa de cerca la investigación financiera que rodea al Manchester City y no oculta lo que podría significar para su propia carrera.

Durante su segunda etapa en Old Trafford, el United terminó dos veces subcampeón de la Premier League: primero con José Mourinho en 2018 y después con Ole Gunnar Solskjaer en 2021. Dos temporadas marcadas por la sensación de persecución constante a un City casi intratable.

Si las sanciones al equipo del Etihad acaban siendo severas y retroactivas, el mapa histórico de esas ligas podría alterarse. Pogba lo verbalizó con una mezcla de ironía y ambición personal: “Solo espero que no afecte a la Premier League y ojalá podamos conseguir dos títulos”. Una frase lanzada con una sonrisa, pero que refleja bien la magnitud de lo que está en juego fuera del césped.

Un campeón del mundo sin club y un United sin rumbo

Mientras opina sobre su antiguo club y su viejo rival, Pogba atraviesa su propio punto de inflexión. A sus 33 años, es agente libre tras poner fin en agosto, de mutuo acuerdo, a su contrato de dos años con el Monaco. Su última campaña quedó prácticamente borrada por las lesiones: apenas seis partidos, demasiadas ausencias y la sensación de haber perdido un año clave.

Ahora, el campeón del mundo con Francia mide cada paso. Necesita un proyecto que le devuelva continuidad, ritmo y protagonismo. Un lugar donde su cuerpo aguante y su talento no se vea reducido a destellos esporádicos. Su futuro inmediato se decide lejos de Manchester, pero su voz sigue teniendo peso cuando se habla del United.

En Old Trafford, en cambio, todo gira alrededor de una urgencia más básica: ganar. Carrick tiene por delante una tarea monumental, no solo para enderezar una temporada que ya arranca torcida, sino para calmar una atmósfera que se enrarece con cada punto perdido. El margen de error se encoge, la paciencia de la afición también.

Pogba ya ha puesto su ficha sobre la mesa: confianza, tiempo y perspectiva. Ahora le toca al United responder donde de verdad importa, en el césped, y demostrar si ese respaldo público puede transformarse en algo mucho más valioso: puntos que devuelvan al club a la pelea y saquen a Carrick de la cuerda floja.

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