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James Rodríguez se despide de la Selección Colombia: fin de una era

James Rodríguez dijo basta. Este martes, el ’10’ anunció su retiro de la Selección Colombia y puso punto final a una carrera internacional de 15 años. Lo hizo a su manera, mirando a cámara, en un video publicado en sus redes sociales, hablando “desde el corazón”.

Con 35 años, el mediocampista deja la camiseta tricolor con 131 partidos y 31 goles. Tres Mundiales, cinco Copas América y una colección de noches que marcaron a toda una generación de hinchas.

El símbolo de una época

Durante más de una década, James fue el faro de Colombia. Mientras su carrera de clubes atravesaba altibajos, cambios de país y de rol, la selección se convirtió en su refugio competitivo: ahí nunca perdió el lugar de protagonista ni la confianza de los entrenadores.

Su historia con la tricolor arranca en 2011 y se estira hasta el Mundial de 2026. En el camino, deja una huella que se mide en cifras, pero sobre todo en imágenes: goles, controles orientados, asistencias, gestos de jerarquía en partidos que definían veranos enteros.

Participó en las Copas del Mundo de 2014, 2018 y 2026. Ninguna como la primera.

Brasil 2014: el Mundial que lo cambió todo

En 2014, con solo 22 años, James explotó ante los ojos del planeta. Se convirtió en una de las grandes revelaciones del torneo y terminó como máximo goleador del Mundial con seis tantos. Dejó de ser una promesa para convertirse en bandera.

El partido contra Uruguay quedó tatuado en la memoria colectiva. Aquella volea desde fuera del área, control con el pecho y zurdazo al ángulo, se transformó en instantánea eterna. Más tarde recibiría el Premio Puskás al mejor gol del año. Un remate que no solo eliminó a un rival histórico: abrió la puerta de par en par a su fichaje por Real Madrid, que pagó alrededor de 75 millones de euros tras la Copa del Mundo.

Ese Mundial no solo cambió su carrera. Cambió la dimensión de la Selección Colombia en el mapa del fútbol internacional.

Del brillo mundial al liderazgo continental

El vínculo de James con la selección no se agotó en Brasil. Años después, en la Copa América 2024, volvió a ocupar el centro del escenario. Fue elegido mejor jugador del torneo y condujo al equipo hasta la final, confirmando que, aun con el paso del tiempo, su impacto seguía siendo determinante.

Entre Mundiales y Copas América, James mantuvo un rol que pocos logran sostener durante tanto tiempo: el de referencia indiscutible. Colombia fue el lugar donde siempre se le pidió la pelota y donde él respondió, aun en los momentos más complejos.

El adiós tras el Mundial 2026

El cierre llegó después del Mundial 2026. A los 35 años, James decidió clausurar un ciclo que incluyó 131 partidos internacionales, tres Mundiales, cinco participaciones en Copa América y varios de los capítulos más luminosos de la historia reciente de la Selección Colombia.

En su mensaje de despedida, publicado en redes sociales, el ’10’ habló con la misma frontalidad con la que pedía el balón en las noches grandes:

“Hoy quiero hablarles desde el corazón. Después de muchos años, muchos partidos, muchas alegrías y también momentos difíciles, siento que ha llegado el momento de cerrar uno de los capítulos más importantes de mi vida: mi camino con la Selección Colombia”, expresó.

Y remató: “Gracias por cada partido, cada alegría, cada lágrima y cada sueño compartido. Defender los colores de la Selección Colombia fue uno de los mayores honores de mi vida. Gracias, Colombia. Por siempre”.

La camiseta tricolor se guarda en el armario, pero su carrera sigue. Ahora el siguiente capítulo será en Atlético Nacional. El regreso al fútbol colombiano lo encuentra sin la responsabilidad de la selección, pero con el peso de un apellido que marcó una era.

El eco del ’10’: reacciones a una despedida histórica

La respuesta del mundo del fútbol fue inmediata. Los mensajes se acumularon como si se tratara de una última ovación en un estadio lleno.

Juan Guillermo Cuadrado fue uno de los primeros en pronunciarse y lo definió como una “leyenda histórica”. Detrás llegaron las voces de Jefferson Lerma, Richard Ríos, Jhon Arias, Matheus Uribe, Fredy Guarín, Carlos Bacca y Carlos Sánchez, entre otros.

Lerma le escribió: “Épico y diferente a todos, siempre MI CAPITÁN”. Ríos fue directo: “Gracias por tanto, GENIO”.

Cucho Hernández subrayó la dimensión de su figura: “Gracias por todo, capitán. Ídolo total y leyenda de nuestro país”. Matheus Uribe puso el foco en el legado y aseguró que James llevó a la Selección “a otro nivel”.

El reconocimiento no se quedó dentro del vestuario colombiano. Luis Suárez agradeció lo que James aportó al crecimiento del fútbol del país y a llevar el nombre de Colombia a lo más alto. Desde CONMEBOL también publicaron un mensaje en redes, destacando su recorrido y sus actuaciones con la camiseta amarilla.

Luis Díaz, hoy una de las grandes figuras de la selección, también se sumó al adiós: “Me siento afortunado de haber compartido contigo”, escribió el delantero, consciente de que el relevo generacional se consuma con la salida del ’10’ que lo inspiró.

Las reacciones dibujan con claridad la dimensión de James Rodríguez: un futbolista que unió generaciones, que compartió vestuario con referentes de sus inicios y con los nuevos líderes del equipo, y que convirtió sus mejores noches en recuerdos colectivos.

La pregunta ya no es qué más podía darle James a la Selección Colombia. La verdadera incógnita, desde hoy, es cómo se reescribe la historia de la tricolor sin el hombre que la llevó “a otro nivel” durante 15 años.