Japón busca octavos con carácter y ambición
Hajime Moriyasu se plantó ante los micrófonos con una idea clara: este Japón no vive de excusas, vive de respuestas. Pese a la pérdida de varios hombres clave, su selección llega a la última jornada del Grupo F, ante Suecia el jueves, con un pie y medio en los octavos de final del Mundial.
No es casualidad. Es carácter.
El 4-0 a Túnez del sábado no fue solo un marcador abultado; fue una declaración. Un equipo que venía de remontar dos veces para empatar 2-2 con Países Bajos se permitió ahora dominar, acelerar cuando tocaba y gestionar cuando el partido lo pedía. Todo eso sin varias de sus figuras.
La lista de ausencias impresiona. Takefusa Kubo apunta a perderse el duelo ante Suecia por un problema de rodilla sufrido frente a los neerlandeses. Antes incluso del inicio del torneo, Japón ya había perdido a su ex capitán Wataru Endo, al desequilibrante Kaoru Mitoma y al creativo Takumi Minamino, todos fuera por lesión.
Y, sin embargo, el engranaje funciona.
“Cualquiera puede jugar con cualquiera, esa es la preparación que queríamos asegurar”, explicó Moriyasu. No lo dijo como un eslogan, sino como una convicción construida a base de entrenamientos, rotaciones y ajustes. “Cuando hay cambios en el equipo no es tan sencillo jugar con diferentes futbolistas y lograr buenos resultados o tener éxito”, añadió, subrayando la complejidad de mantener el nivel con tantas piezas nuevas.
El seleccionador japonés no se reservó elogios para su grupo de trabajo. Se declaró “muy agradecido” con sus asistentes y con los jugadores por cómo se han ido desarrollando “hacia un logro tan grande”. Las dos primeras jornadas le dan la razón: con cuatro puntos, Japón tiene muy encarrilado el pase a los últimos 32 incluso en caso de derrota ante los suecos.
Pero conformarse no entra en el plan.
Ambición sin perder el equilibrio
Moriyasu apunta alto. Quiere el primer puesto del grupo. Lo dijo sin rodeos: “Básicamente pensamos en ganar, eso es lo que tenemos en mente”. La meta no se queda ahí. Si se puede, desea avanzar como líder “marcando tantos goles como sea posible”.
Hay matiz, y es importante. El técnico no está dispuesto a romper la armonía que ha llevado a Japón hasta este punto. “Distorsionar el equilibrio del equipo es un riesgo mayor. Ya veremos”, advirtió. El mensaje es claro: agresividad, sí, pero sin traicionar la estructura que les sostiene.
La mirada del seleccionador va un paso más allá del simple cruce de octavos. “No sabemos qué tipo de equipo nos tocará en la siguiente ronda, pero lo importante es que seamos sólidos y que podamos enfrentarnos a cualquier rival que aparezca”, señaló. Primero, eso sí, toca pensar en el presente inmediato: “Primero queremos pensar en nosotros mismos y en cómo jugamos mañana. En cuanto a nuestro objetivo, nos gustaría ganar y clasificarnos para la fase de eliminación directa como primeros de grupo”.
Un examen llamado Isak y Gyökeres
Al otro lado espera una Suecia imprevisible. Arrasó 5-1 a Túnez en su debut y, acto seguido, encajó un 5-1 ante Países Bajos. Dos caras en apenas 180 minutos. Golpea con fuerza, pero también se expone.
En ese vaivén, dos nombres se recortan con nitidez: Alexander Isak y Viktor Gyökeres. Dos delanteros de élite, dos amenazas constantes. Moriyasu no rehúye el desafío, lo abraza. “Son de clase mundial, delanteros maravillosos, así que me gustaría que disfrutáramos enfrentándonos a estos jugadores”, aseguró. Para él, el duelo no es solo un filtro competitivo, sino una plataforma para el crecimiento: “Va a ser una buena oportunidad para que nuestros jugadores se desarrollen aún más”.
Japón llega tocado en nombres, pero entero en ideas. Ha aprendido a vivir sin varias de sus estrellas, ha encontrado soluciones en la pizarra y en el vestuario, y se planta ante Suecia con una mezcla de serenidad y ambición.
El billete a octavos está muy cerca. La pregunta ya no es si este equipo puede pasar. Es hasta dónde se atreverá a llegar cuando el margen de error desaparezca.





