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Jeremy Jacquet se prepara para la batalla contra Brentford

El calendario no da tregua y Jeremy Jacquet tampoco quiere excusas. El central de 21 años, fichado este verano desde Stade Rennais, se ha instalado en el corazón de la defensa de Liverpool y ahora señala sin rodeos el siguiente reto: sobrevivir y mandar en el choque físico que les espera en el Gtech Community Stadium ante Brentford.

El equipo de Andoni Iraola llega a Londres con una herida reciente: la derrota frente a Manchester City en la última jornada de Premier League. La reacción europea, con triunfo a mitad de semana en la Champions League contra LASK, alivió el golpe, pero no borra la urgencia. Toca trasladar esa versión continental al campeonato doméstico.

Jacquet no se engaña. Sabe perfectamente el tipo de partido que le espera a Liverpool.

“El entrenador ya nos ha dicho que va a ser una batalla en todo el campo”, advirtió el francés. La palabra no es casual. Batalla. Cuerpos, duelos, choques.

“Hemos trabajado duro en los entrenamientos, aunque el tiempo ha sido un poco corto. Y estaremos listos”.

El mensaje es claro: nada de relajarse tras Europa. “Ya hemos demostrado cómo podemos reaccionar en Austria, pero ahora es importante volver a ganar, esta vez en la Premier League”, remarcó el central.

Un defensor hecho para el choque inglés

Su adaptación al fútbol inglés ha sido tan rápida como contundente. Ha sido titular en los seis partidos de Premier League de la temporada 2026-27. No ha necesitado periodo de cortesía. Ha entrado, ha competido y ha ganado peso en el vestuario.

Para él, la gran diferencia con lo que conocía en Francia se resume en una palabra: intensidad. “Encuentro que la mayor diferencia de todas es la intensidad de los duelos y de las batallas individuales. Hay más uno contra uno a lo largo de los 90 minutos”, explicó.

En Inglaterra no hay escondite para los centrales. Cada balón largo, cada segunda jugada, cada centro lateral es un examen. Jacquet no solo lo ha entendido; lo ha abrazado. Tres porterías a cero consecutivas en Premier League durante septiembre son la mejor prueba de que no se trata solo de discurso.

Ese rendimiento le ha colocado bajo los focos de Anfield. Y también bajo el juicio más exigente: el de la grada. El veredicto, de momento, no puede ser mejor.

El favorito de la afición… y el salto con Francia

El arranque de temporada de Jacquet le ha valido el premio a Jugador del Mes global de Liverpool para agosto y septiembre, superando en las votaciones de los aficionados a Cody Gakpo y Alexander Isak. Para un recién llegado, el reconocimiento pesa.

“Solo quiero decir gracias: gracias a mis compañeros, gracias a los aficionados por este premio. Estoy muy feliz”, afirmó en el AXA Training Centre. No sonó a tópico vacío, sino a alivio y orgullo. “Es especial que los aficionados me hayan elegido. Es una buena recompensa. Espero tener muchas más”.

La recompensa no se ha quedado en el ámbito del club. Durante el parón internacional, Zinedine Zidane le entregó otro tipo de camiseta: la de la selección absoluta de Francia. Un debut que Jacquet no olvida ni pretende rebajar.

“No creo que haya algo mucho mejor, para mí como francés, que jugar delante de toda tu nación. Fue un momento mágico”, confesó. Del césped de Anfield al escenario de Les Bleus en cuestión de semanas. El salto es enorme, pero su discurso se mantiene sencillo, casi obstinado: seguir rindiendo.

Brentford, el siguiente examen

Ahora, el foco vuelve a la Premier League. Thomas Frank y su Brentford no suelen regalar espacios ni comodidad. Menos aún en casa. Jacquet lo sabe: allí cada balón aéreo se discute como si fuera el último, cada duelo cuerpo a cuerpo marca territorio.

“Espero poder mantener esta buena racha de forma”, apuntó el central. “Las cosas han ido bien hasta ahora, aunque todavía es pronto en la temporada. Intentaré con todas mis fuerzas mantener un nivel de rendimiento alto”.

No suena a consigna vacía. Es casi un compromiso personal. Tres porterías a cero en septiembre marcan el listón. Brentford será la vara para medir si Jacquet puede sostener esa regularidad en un entorno hostil, ante un rival que vive de castigar cualquier despiste.

Liverpool necesita algo más que una victoria estética. Necesita un triunfo que le devuelva impulso antes de una serie exigente de partidos en liga y en Europa. Para eso hacen falta goles, sí, pero también centrales que disfruten cuando el partido se ensucia.

Jacquet ya ha avisado: será una batalla. La cuestión ahora es si puede seguir convirtiendo esas batallas en su hábitat natural.