Logotipo completo Cancha Firme

Blatter critica a Infantino tras disculpas en la FIFA

Gianni Infantino quiso bajar la tensión. Acabó encendiéndola aún más.

El presidente de la FIFA se presentó ante el Consejo en Zúrich con un discurso de disculpa, golpeado por las críticas tras conocerse su plan para abrir el Mundial a inversores del sector privado. Reconoció errores. Intentó recomponer el relato. Y sacó la chequera.

“Quisiera decir que pedimos disculpas por los errores cometidos en la gestión de este proyecto y en la comunicación sobre el mismo, lo que ha tenido muchas consecuencias”, admitió Infantino ante los miembros del Consejo, antes de anunciar un paquete financiero de 25 millones de dólares para cada federación nacional.

El mensaje buscaba cerrar una herida. La reacción demostró que sigue abierta.

Las figuras del fútbol, desde distintos ámbitos, desmenuzaron el discurso con dureza. Ni siquiera dentro del propio Consejo de la FIFA logró Infantino un respaldo unánime. El intento de giro quedó teñido de sospecha: arrepentimiento y dinero en la misma frase siempre dejan un eco incómodo.

Y entonces apareció Sepp Blatter.

El hombre que dirigió la FIFA entre 1998 y 2015, apartado tras el terremoto de corrupción que sacudió a la organización, eligió “X” como escenario para su contraataque. No se limitó a discrepar. Ridiculizó.

“Gianni Infantino, ¡el más grande! Una actuación asombrosa en Zúrich: Infantino, que parece ser un buen católico, confiesa sus pecados y luego promete 25 millones. Confesión, perdón y absolución, ¡todo en una sola aparición! El Papa debe de estar encantado”, escribió el suizo, con una ironía afilada que recorrió el mundo del fútbol en cuestión de minutos.

El remate fue aún más incisivo: “Pero en el fútbol, como en la Iglesia, la credibilidad no se puede comprar”.

No hubo necesidad de añadir nada más. En una sola publicación, Blatter logró colocar a su sucesor en el centro del fuego cruzado: un presidente que pide perdón por la gestión de un proyecto polémico y, acto seguido, promete millones a cada asociación.

El contraste es brutal. Sobre la mesa, dos imágenes: la del dirigente que intenta recomponer puentes con un discurso de contrición y una lluvia de dinero, y la del expresidente caído, convertido ahora en comentarista ácido de la escena que un día dominó.

El debate ya no gira solo en torno al plan de abrir el Mundial al capital privado, sino sobre algo más profundo: cuánto vale la confianza en la cúpula del fútbol mundial y quién tiene hoy la autoridad moral para hablar de ella.

Blatter critica a Infantino tras disculpas en la FIFA