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José Mourinho y el sólido triunfo del Real Madrid

José Mourinho salió del partido con algo más que un simple triunfo en la libreta. El técnico portugués vio a su Real Madrid dar otro paso firme en su construcción como bloque, con estreno para varios fichajes y una gestión milimétrica de minutos que encaja con su discurso: el equipo por encima de los nombres.

El encuentro se inclinó muy pronto. Un error grosero atrás, un depredador al acecho y el marcador ya roto. Un pase atrás defectuoso de Schallenberg en el minuto 6 fue suficiente para que Kylian Mbappé oliera sangre, se adelantara a todos y batiera a Loris Karius con la frialdad que se le presupone. Madrid mandaba casi antes de que el rival hubiera entrado en calor.

La ventaja no frenó al equipo de Mourinho, que quiso someter desde la posesión y el ritmo. El premio llegó a balón parado. En el 20', Arda Güler colocó un córner medido y Huijsen se impuso por arriba para cabecear el 2-0. Un gol de manual: ejecución técnica perfecta del turco y potencia en el remate del central.

Con el partido controlado, el segundo tiempo sirvió para repartir esfuerzos y seguir probando piezas. La sentencia llegó pronto. En el 57', el recién incorporado Espí culminó una jugada por banda al rematar el centro preciso de Carreras y firmar el 3-0 que cerraba cualquier atisbo de reacción.

El banquillo también jugó su propio partido. Mourinho administró con cuidado la carga física: 45 minutos para Mbappé y Konaté, mientras que Jude Bellingham, Cucurella y Diomande tuvieron 30 minutos sobre el césped. En el minuto 60, el técnico dio entrada a Cucurella y Diomande, que debutaron con la camiseta blanca, integrándose en un bloque ya en plena marcha competitiva.

Al final, el portugués se mostró satisfecho con la evolución del grupo y con la adaptación de los recién llegados. Recalcó que el crecimiento es colectivo, que en este momento prefiere hablar del equipo antes que de rendimientos individuales. Subrayó también el mérito de los últimos fichajes en un contexto exigente: sesiones dobles, trabajo por la mañana con el grupo y por la tarde con el pequeño núcleo de recién incorporados, todo bajo un calor sofocante. El entrenamiento de las 17:00, insistió, es “realmente duro”, y aun así han llegado con una mentalidad de élite.

Mourinho explicó que la distribución de minutos no obedece al azar, sino a un análisis científico de los datos físicos y, sobre todo, a la experiencia y el conocimiento que cada jugador tiene de su propio cuerpo. La sensación interna es clara: el equipo entra en una “buena semana”, clave en la preparación, en un estado aceptable para el momento de la temporada.

El mensaje final del técnico sonó a reto más que a consuelo de pretemporada. El trabajo está en marcha, las piezas nuevas empiezan a encajar y el listón, como siempre con Mourinho, apunta alto: ahora, toca ir a por ello.

José Mourinho y el sólido triunfo del Real Madrid