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Raheem Sterling enfrentará juicio por conducción peligrosa y posesión de óxido nitroso

Raheem Sterling afrontará un juicio el próximo mes acusado de conducción peligrosa y posesión de óxido nitroso para inhalación indebida, después de estrellar su coche contra las barreras de una autopista el pasado mes de mayo.

El exinternacional inglés, que jugó por última vez en el Feyenoord de la Eredivisie neerlandesa, perdió el control de su Lamborghini en la M3, en Hampshire, en la mañana del jueves 28 de mayo. El vehículo impactó contra las barreras en el carril sur, cerca del enlace de Minley. No hubo otros coches implicados. Tampoco heridos. Solo el estruendo del choque y un nombre muy conocido estampado en el parte policial.

Sterling, de 31 años y residente en Berkshire, fue detenido en el lugar y posteriormente puesto en libertad bajo fianza mientras continuaban las investigaciones.

Los cargos y la cita con la justicia

Un portavoz de la Hampshire & Isle of Wight Constabulary confirmó que el delantero deberá comparecer ante los tribunales el mes que viene:

«Raheem Sterling, 31, de Berkshire, ha sido acusado de los siguientes delitos: conducción peligrosa, posesión de óxido nitroso para inhalación indebida y negativa a proporcionar una muestra», detalló.

Las acusaciones derivan directamente de ese incidente único con el Lamborghini en la M3 sur, el 28 de mayo de 2026. La vista está fijada para el 15 de septiembre en el tribunal de magistrados de Basingstoke.

La policía sospechó inicialmente que Sterling conducía «bajo la influencia de drogas», pero ese posible delito no figura finalmente entre los cargos presentados.

En mayo, una fuente cercana al jugador aseguró a BBC Sport que «no había pruebas» de drogas en su organismo. Esa misma fuente describió que el futbolista ha atravesado «un par de años extremadamente duros» y que se ha sentido «sin valor» y «olvidado».

De los focos al limbo

La situación deportiva de Sterling acompaña ese declive personal. El atacante está sin club desde que terminó su breve etapa en el Feyenoord al final de la pasada temporada. Llegó a Rotterdam en febrero con un contrato de corta duración, tras acordar su salida de Chelsea de mutuo acuerdo.

Su caída contrasta con la altura de la que venía. Chelsea pagó 47,5 millones de libras al Manchester City en 2022 por un jugador que, en siete años en el Etihad, levantó cuatro títulos de Premier League, cinco League Cups y una FA Cup. Un palmarés de estrella.

En 2024, el ex extremo del Liverpool salió cedido al Arsenal. Parecía una vía de escape. A su regreso a Stamford Bridge en 2025, sin embargo, se encontró con la puerta cerrada: fue apartado del primer equipo y obligado a entrenarse al margen del grupo.

Con Inglaterra, su hoja de servicios también habla de otro tiempo. Entre 2012 y 2022 acumuló 82 internacionalidades, participó en tres Mundiales y dos Eurocopas. Un fijo en los grandes torneos, un rostro habitual en las noches decisivas.

Hoy, ese mismo futbolista espera una comparecencia ante un tribunal de magistrados y busca club. La próxima cita no será en un estadio, sino en Basingstoke. Y la incógnita ya no es cuántos goles puede marcar, sino qué rumbo tomará su carrera después de este caso.