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Jürgen Klopp defiende a Florian Wirtz: el peor momento posible

Jürgen Klopp ve ahora, desde el banquillo de la selección alemana, al futbolista que convenció al Liverpool para batir su récord de traspasos. Florian Wirtz, 23 años, manda con naturalidad en el centro del campo de Alemania y empieza a justificar cada euro invertido por el club de Anfield. El contexto, esta vez, sí le acompaña.

Ante Serbia, en el 2-0 de Die Mannschaft el jueves, el mediapunta firmó un partido que explica por qué el Liverpool apostó tan fuerte por él: asistencia para el gol de Tom Bischof y diana propia para cerrar el marcador. Participó en los dos tantos, jugó entre líneas, pidió la pelota y marcó el ritmo. Justo lo que en Inglaterra se le ha visto a cuentagotas.

Klopp, sin embargo, se niega a señalarle por lo ocurrido en sus primeros meses en Merseyside. Al contrario, protege al jugador y carga el peso de la historia sobre el calendario y la tragedia.

“Lo he pasado muy bien con él, y solo conozco al que conozco ahora; no tuve la sensación de conocer a otro”, explicó el técnico alemán, en declaraciones recogidas por el Liverpool Echo. “Llegó al Liverpool en el peor momento posible. Es un jugador increíble que volverá. Si estuviera fuera de forma y la gente dijera: ‘Ponedlo igual’… pero está en forma”.

La frase no es nueva. Klopp ya había detallado qué significaba ese “peor momento posible”. No se refería a la exigencia deportiva del Liverpool ni a la sombra de títulos recientes. Hablaba de algo mucho más profundo: la muerte de Diogo Jota.

Wirtz aterrizó en Anfield menos de un mes después del accidente de coche en el que fallecieron el delantero portugués y su hermano André Silva. Un golpe que sacudió al vestuario, al club y a toda la ciudad. La herida, como reconoce el propio Klopp, sigue abierta.

“Flo llegó al Liverpool en el peor momento posible”, insistió el seleccionador alemán en septiembre. “Con eso no me refiero a que el Liverpool hubiera ganado el título el año anterior, sino a la trágica muerte de Diogo Jota.

“Entró en un equipo con un número increíble de jugadores para los que el fútbol, en ese momento, había bajado de forma totalmente comprensible en la lista de prioridades. Entonces tú llegas como jugador nuevo y todo el mundo busca de inmediato a alguien que les saque las castañas del fuego. Eso es simplemente imposible”.

En ese contexto, Wirtz se encontró con un vestuario en duelo, una grada en shock y una presión desmedida por ofrecer soluciones inmediatas. Demasiado peso para unos hombros recién llegados.

Cambio de banquillos, mismo talento

En apenas 15 meses, el alemán ha vivido un doble giro de guion. En la selección, Klopp ha sustituido a Julian Nagelsmann. En el Liverpool, Andoni Iraola ha tomado el relevo de Arne Slot. Nuevo seleccionador, nuevo entrenador de club, nuevas ideas. El talento, sin embargo, sigue siendo el mismo.

“La forma en la que queremos jugar se adapta a Florian Wirtz”, apuntó Klopp durante este parón internacional. “Creo que todo el mundo en el Liverpool está muy feliz hoy. Ama el juego y lo da todo”.

El técnico no escatima elogios cuando se le pregunta por el mediapunta. “Cualquiera que ame el fútbol puede seguir viendo qué jugador excepcional es”, subrayó durante la concentración con Alemania.

El encuentro frente a Serbia supuso su primera titularidad internacional desde el último Mundial, torneo en el que repartió tres asistencias en cuatro partidos, aunque no pudo evitar que la Alemania de Nagelsmann cayera en la primera ronda eliminatoria. Las cifras ya apuntaban a un futbolista distinto; ahora, con más peso y más confianza, el impacto resulta todavía más evidente.

En el Liverpool de Iraola, Wirtz sí está entrando en los planes con regularidad. Forma parte de un equipo invicto, integrado en la rotación y con minutos constantes. Su producción, eso sí, aún no ha explotado: solo ha firmado una asistencia, en el empate que rescató Víctor Muñoz ante el Nottingham Forest. Poco bagaje para un jugador llamado a decidir partidos, pero suficiente para percibir que el encaje mejora.

Se acerca el examen definitivo

Octubre no ofrece margen para el acomodo. El calendario del Liverpool se endurece de golpe: dos duelos de UEFA Champions League y un choque de liga de altísima tensión frente al líder, el Manchester City. Partidos que definen temporadas, reputaciones y jerarquías dentro del vestuario.

Ahí es donde el club espera ver al Wirtz que deslumbra con Alemania. El que asiste y marca. El que pide la pelota cuando quema. El que Klopp defiende con tanta vehemencia.

El entrenador de la selección alemana está convencido de que el contexto, esta vez, jugará a favor del futbolista. Sin la sombra reciente de la tragedia, con un Liverpool más asentado y una idea de juego que le favorece, Wirtz tiene por delante el escenario que no tuvo al llegar.

La cuestión ya no es si tiene talento. Eso lo ve “todo el que ama el fútbol”, como repite Klopp. La verdadera incógnita es otra: ¿aprovechará este otoño para convertirse, por fin, en el líder creativo que el Liverpool imaginó cuando rompió la hucha por él?