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Keith Andrews: De técnico de jugadas a arquitecto de Brentford

Keith Andrews, de técnico de jugadas a balón parado a arquitecto de un Brentford europeo. El ascenso ha sido tan rápido como inesperado. Y ya hay quien avisa: los grandes de la Premier League no tardarán en llamar a su puerta.

De currante silencioso a apuesta arriesgada

Andrews, excentrocampista de Blackburn y West Brom y 35 veces internacional con la República de Irlanda, empezó su vida en los banquillos lejos de los focos, al lado de Karl Robinson en MK Dons. Después se fogueó en el fútbol internacional junto a Stephen Kenny, tanto en la sub-21 como en la absoluta irlandesa, y pasó por el cuerpo técnico de Chris Wilder antes de aterrizar en Brentford en 2023 como especialista en jugadas a balón parado.

Nada hacía pensar entonces que el club le entregaría el timón del primer equipo. Pero en el verano de 2025, con Thomas Frank rumbo a Tottenham, la directiva miró hacia dentro y apostó por Andrews. Una decisión que levantó cejas en media liga. Un entrenador sin experiencia al frente de un vestuario de Premier, un club que muchos veían al borde del abismo tras perder a su técnico de referencia y a varias piezas importantes.

El tiempo ha barrido las dudas.

Brentford se rebela contra el guion

Andrews apagó rápido cualquier discurso de descenso. En su primera campaña completa firmó un noveno puesto que rozó la clasificación europea. Europa se escapó por muy poco, pero el mensaje quedó claro: Brentford no venía a sobrevivir, venía a competir arriba.

El irlandés, con contrato de larga duración hasta 2032, ha dado forma a una plantilla profunda y agresiva. Dos jugadores por puesto, competencia feroz y la sensación de que nadie tiene el lugar asegurado. Justo lo que se le exige a un equipo que quiere pelear por plazas europeas en la 2026-27.

Clinton Morrison, exdelantero de Brentford y amigo cercano de Andrews, lo ve con claridad. En declaraciones a GOAL, el exariete no se anduvo con rodeos: “Increíble, increíble, increíble. Creo que Brentford tiene opciones, incluso esta temporada, de meterse en esos puestos europeos. Se quedaron fuera el año pasado. Y pueden ganar una copa”.

Fichajes con intención y una plantilla al límite

El trabajo de Andrews no se mide solo en resultados. También en el mercado. Morrison desgranó varios movimientos que explican el salto competitivo del equipo.

El fichaje de Mamadou Sangare es uno de ellos. “El chico que firmaron, Sangare, podría haberse ido fácilmente a cualquiera de los cuatro primeros. Creo que es un talento especial. Se fue a Brentford. Le gusta su proyecto y han hecho un buen fichaje”, apuntó.

Arriba, la experiencia de Callum Wilson añade colmillo y obliga a Thiago a no relajarse ni un segundo. En banda, Jaidon Anthony, llegado desde Burnley, ha empezado la temporada con fuerza y aprieta a Dango Ouattara y Kevin Schade. La competencia es real, diaria, tangible.

Y no se queda ahí. Brentford pagó 40 millones a West Ham por El Hadji Malick Diouf… y hoy ni siquiera tiene sitio en el once. Un mensaje claro: el nombre y el precio no garantizan minutos. Keane Lewis-Potter, en cambio, se ha destapado como uno de los más destacados del equipo, consolidando esa sensación de plantilla larga y peligrosa.

“Creo que Keith ha hecho un trabajo fantástico. Tiene dos jugadores en cada posición”, insistió Morrison, subrayando la profundidad de un grupo que ya no mira hacia abajo en la tabla.

De la amenaza de descenso al escaparate de los grandes

La transformación del club bajo el mando de Andrews se entiende mejor con el contexto reciente. “Teniendo en cuenta la temporada pasada, los jugadores que perdieron y la marcha de Thomas Frank, todo el mundo pensaba que Brentford podía descender”, recordó Morrison.

La realidad ha sido la contraria. Brentford ha arrancado esta campaña “muy, muy bien”, como recalcó el exdelantero, y el crédito del técnico irlandés crece jornada a jornada. “Un enorme mérito para Keith. Y si sigue así, habrá muchos otros clubes de más arriba husmeando alrededor de él, seguro”.

Andrews tiene contrato hasta 2032. El proyecto está armado a largo plazo. Pero si mantiene esta trayectoria, la pregunta ya no es si un gigante de la Premier League llamará, sino cuándo. Y, llegado ese momento, qué elegirá el hombre que convirtió la duda en ambición y a Brentford en un candidato serio a Europa.