Lamine Yamal y Pedro Porro: La previa de la final del Mundial
Luis de la Fuente salió del vestuario con la serenidad de quien sabe que el golpe ha sido duro, pero controlado. España acaba de tumbar 2-0 a la campeona de 2018, Francia, para meterse en la final del Mundial, y una de las primeras miradas de todo el país se fue directa a un nombre: Lamine Yamal.
El joven de Barcelona se dejó ver cojeando en varios tramos del encuentro. Cada gesto suyo encogía el corazón. Pero el seleccionador fue claro al bajar la tensión: no hay lesión grave.
“Lamine no tiene nada que yo sepa. He hablado ahora con los médicos”, trasladó De la Fuente tras el partido, aliviando a una afición que ya imaginaba el peor escenario a cinco días de la final del domingo.
Yamal respira, Porro preocupa
La buena noticia llega con matiz. Si Yamal parece haber esquivado el susto, el parte de guerra deja un nombre señalado: Pedro Porro. El lateral del Tottenham tuvo que ser sustituido en el minuto 85, dando entrada a Marcos Llorente, y arrastra ahora un problema muscular que mantiene en alerta al cuerpo técnico.
“Pedro Porro parece tener sobrecarga, pero lo veremos mañana”, explicó el seleccionador. No dramatiza, pero tampoco disimula que la situación requiere vigilancia. A estas alturas de torneo, cada músculo cuenta.
Mientras el país pregunta por los tocados, el técnico no pierde el foco: el camino que ha traído a esta selección hasta la final no se explica con excusas físicas ni con discursos épicos vacíos. Se explica con trabajo.
“Esto no es casualidad”
De la Fuente habló con una mezcla de orgullo y ambición. No se recreó en el resultado, sino en el trayecto. En la evolución táctica y física de un grupo que ha crecido partido a partido hasta dejar fuera a la Francia de 2018.
“Me sorprende lo que es capaz de hacer este equipo, y el margen de mejora es infinito. Esto no es casualidad: es talento, trabajo, sacrificio, perseverancia, y sabíamos que teníamos que ir mejorando poco a poco durante el torneo”, subrayó.
Hubo incluso espacio para una pequeña espina estadística. “Nos hubiera gustado ganar el primer partido, porque habríamos batido otro récord, pero estamos en un momento fantástico, tanto en cuanto a fútbol como en cuanto a condición física”. El mensaje es claro: España llega a la final con gasolina, ideas y piernas.
La cima… pero no el final
El seleccionador no se guardó elogios hacia sus futbolistas. Habló de ellos como un grupo instalado en la élite absoluta del fútbol de selecciones. No como una sorpresa pasajera, sino como la consecuencia lógica de un ecosistema.
“Para mí, los futbolistas españoles son los que mejor entienden el juego en el mundo, y eso es un logro de los entrenadores y de los clubes españoles”, reivindicó. No es un halago gratuito, es una declaración de identidad.
Pero en el mismo discurso, pisó el freno. “Estamos contentos, pero no satisfechos con esto”. La frase marca el tono del vestuario: la semifinal no es el destino, es la antesala del examen definitivo.
Lo que viene, recordó, es todavía más duro. Una final de Mundial. Ni más ni menos.
“Lo que viene es más difícil, y estamos deseando jugar la final. Pero la final está para jugarla; no soy de frases literarias. ¡Cómo no vas a estar contento de jugar una final! Luego, ganarla o no… hay un rival. Valoro muchísimo el camino, y eso es lo que nos hace muy fuertes y nos permite apreciar lo que conseguimos”.
No hay promesas grandilocuentes. Hay respeto al rival —sea Inglaterra o Argentina— y una convicción: España se ha ganado el derecho a creer en lo que hace.
Un país detrás y una llamada desde la Zarzuela
La dimensión del logro se midió también fuera del césped. El vestuario recibió la llamada de Felipe VI, un gesto que el técnico no minimizó. El fútbol, otra vez, convertido en termómetro emocional de un país.
“Es un gran honor que nuestro rey nos llame, se interese por nosotros y nos anime constantemente”, reconoció De la Fuente. No lo dijo como un formalismo protocolario, sino como la constatación de que lo que ocurre en esta selección trasciende lo deportivo.
“Ser los artífices de la alegría de un país tan volcado en las calles, con una generación que tiene una actitud encomiable. Disfrutémoslo, el paso más difícil está por llegar, tenemos que mejorar y en eso estamos trabajando”.
España espera rival: Inglaterra o Argentina. La Roja persigue repetir la gesta de 2010. Lamine Yamal apunta a estar listo, Pedro Porro se somete al reloj y a los médicos, y De la Fuente mantiene el pulso firme.
La final ya asoma. La pregunta no es si este equipo se lo merece. La pregunta es hasta dónde está dispuesto a llegar.






