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Leny Yoro brilla ante Bélgica en la era Zidane

La primera ventana internacional de la era Zinedine Zidane al frente de Francia dejó varios titulares, pero uno de los más potentes tiene nombre y apellido: Leny Yoro.

El central de Manchester United, que ni siquiera figuraba en la primera lista del nuevo seleccionador, terminó convirtiéndose en una de las notas más destacadas del contundente 4-1 ante Bélgica. Una noche que puede marcar un antes y un después en su temporada… y quizá en la defensa del equipo de Michael Carrick.

De descarte a titular: la oportunidad inesperada

El plan inicial de Zidane no incluía a Yoro. El técnico de 54 años, heredero del largo ciclo de Didier Deschamps tras 14 años en el banquillo, arrancó su mandato con una concentración cargada: cuatro partidos de UEFA Nations League para poner en marcha su proyecto con Les Bleus.

Yoro se quedó fuera de la primera convocatoria. Solo la lesión de Ibrahima Konaté le abrió una rendija. Entró tarde, casi de puntillas, en un grupo ya armado.

En los tres primeros encuentros, el guion fue el esperado para un recién llegado: suplente y sin minutos. Francia venció a Turkiye, se impuso también a Bélgica en el primer duelo y firmó tablas frente a Italia. El central del United vio todo desde el banquillo, esperando un hueco, una señal.

Llegó el lunes.

Titular ante Bélgica y elogios directos de Zidane

En el partido de vuelta frente a Bélgica, Zidane decidió dar el paso: Yoro al once. Nada de probaturas tímidas. Titular en un encuentro de peso, en casa, con Francia aún calibrando su nuevo ciclo.

El equipo encajó un gol a la contra en la primera parte, pero la actuación individual del joven central destacó por encima del marcador parcial. Seguro, firme, con personalidad. De los que no parecen debutantes.

La reacción ofensiva llegó en tromba en el tramo final. Désiré Doué, Rayan Cherki y Michael Olise lideraron una remontada arrolladora que acabó en 4-1 para los locales. El foco, lógico, se fue a los atacantes. Zidane, sin embargo, no se olvidó de su zaguero.

«Ha hecho un gran partido hoy. Estoy muy contento por él. Ha cumplido muy bien con su papel», subrayó el antiguo Balón de Oro después del encuentro. Directo, sin matices, en público. Un mensaje que pesa.

“No podía pedir nada mejor”

Yoro también dejó claro lo que significó la noche para él. Un debut soñado, con un matiz que le sigue picando.

«Honestamente, no creo que pudiera haber pedido nada mejor. Un partido en casa contra Bélgica, con mi familia allí», explicó a Canal + Foot. «Fue un partido realmente grande también. Por supuesto, habríamos esperado mantener la portería a cero, pero logramos la victoria, así que no nos vamos a quejar. Fue increíble».

No hubo discurso de manual. Orgullo por la actuación, ambición por ese gol encajado que le impidió firmar el estreno perfecto. Justo el tipo de carácter que cualquier entrenador quiere en su línea defensiva.

Carrick, ante una decisión clave para el United

Mientras tanto, en Manchester, la situación es muy distinta. United se prepara para un duelo que ya suena a ultimátum: un partido que hay que ganar ante otro equipo en apuros, Tottenham, este sábado.

Desde que tomó el relevo de Ruben Amorim, Michael Carrick ha apostado casi de forma inamovible por la pareja Harry Maguire–Lisandro Martínez como eje de su defensa. Yoro, por contra, ha sido objeto de críticas por algunas actuaciones irregulares esta temporada. Le ha faltado continuidad, le ha sobrado ruido alrededor.

Ahora llega con algo que no se compra: confianza. Respaldado por uno de los iconos más grandes que ha dado el fútbol y tras una exhibición con su selección, el central de 20 años se presenta como una opción muy seria para el técnico inglés. Más aún con un condicionante clave: Martínez regresará tarde del parón, después de participar en el partido homenaje a Lionel Messi en la noche entre martes y miércoles.

¿Arriesgar con un futbolista que llega justo de minutos y descanso? ¿O aprovechar el impulso de uno que viene de firmar su mejor semana del curso?

Competencia interna y el peso del momento

Carrick tiene más piezas, pero ninguna ofrece una solución perfecta. Ayden Heaven está disponible, aunque sus problemas recientes le restan enteros para un choque de tanta carga emocional y clasificatoria. Matthijs de Ligt, por su parte, deja buenas sensaciones en los entrenamientos, pero devolverle directamente al once inicial en un partido de este calibre puede ser un paso adelantado.

En ese contexto, la figura de Yoro gana volumen. Llega rodado, llega reforzado, llega con la sensación de haber dado un salto mental. Si Zidane se ha atrevido a darle la responsabilidad en un escenario grande y la respuesta ha sido tan sólida, el interrogante se traslada ahora a Old Trafford.

Carrick tiene delante una de esas decisiones que definen el pulso de un vestuario y el rumbo de una temporada: mantener la jerarquía… o subirse a la ola de un central que, de repente, juega como si el futuro ya le perteneciera.