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Carrick y el reto ante Tottenham: lesiones y presión en el banquillo

El parón de selecciones ha dado a Michael Carrick algo de oxígeno, pero no le ha quitado problemas. Manchester United llega al duelo de este fin de semana ante Tottenham con una lista de bajas incómoda, un vestuario tocado por los resultados y el ruido creciente alrededor del banquillo. Y, por si fuera poco, con la sombra del veredicto sobre Manchester City atravesando cada pregunta de la sala de prensa.

Siete dudas y un once cogido con pinzas

Carrick confirmó que no podrá contar con Patrick Dorgu, Noussair Mazraoui ni Benjamin Sesko para el partido de Premier League ante Spurs. Tres ausencias que golpean directamente las bandas y la delantera.

Dorgu salió lesionado antes del parón y estará fuera “varias semanas”. Mazraoui terminó el último compromiso con un golpe y “no está del todo bien”. En el caso de Sesko, el diagnóstico preocupa más: el delantero abandonó la concentración de Eslovenia por la recaída de su ya conocido problema en la tibia y, en palabras de su técnico, “está más lejos” que el resto. No llegará.

El parte no acaba ahí. Kobbie Mainoo y Marcus Rashford han vuelto a entrenar solo parcialmente tras abandonar la concentración de Inglaterra por pequeñas molestias, y serán sometidos a pruebas de última hora. Amad, inédito en lo que va de temporada, sigue en fase de recuperación y su presencia también es dudosa pese a que Carrick subrayó que ya ha comenzado a trabajar algo más con el grupo.

En contraste, la nota positiva la pone Carlos, de quien el entrenador asegura que “está mejorando” y ha podido entrenar con mayor continuidad. Matthijs de Ligt, por su parte, ya tuvo minutos en el amistoso a puerta cerrada ante Lausanne, una señal de que su regreso competitivo se acerca.

Con este panorama, cada decisión en la pizarra de Carrick pesa el doble.

“Es solo otro partido”… que no lo es

Oficialmente, el técnico intenta rebajar la temperatura. Preguntado por la presión de recibir a un Tottenham que aún no ha ganado en lo que va de temporada, Carrick se refugió en una frase corta: “Es solo otro partido”.

El contexto le desmiente. United viene de una derrota en el derbi de Manchester, de dejar escapar una ventaja de dos goles ante Brighton en la Carabao Cup y de un 1-1 gris frente a Fulham. La reacción de Old Trafford tras el tropiezo ante Brighton —con el “what the f****** hell was that?” retumbando en la Stretford End— dejó claro que la paciencia tiene límite.

Alan Shearer lo resumió sin rodeos al analizar el choque: si United cae ante un Spurs sin victorias, el ruido alrededor de Carrick puede ser ensordecedor. Por calendario, además, el margen es mínimo: el martes espera Atletico Madrid en Champions League. Dos partidos, ocho días y una sensación de examen continuo.

Un United obligado a responder

Carrick no lo admitirá en público, pero el parón llegó en un momento casi perfecto para frenar la caída. Le ha permitido recuperar piezas, ajustar ideas y, sobre todo, respirar lejos del eco inmediato de Old Trafford. Ahora le toca demostrar que ese tiempo ha servido para algo.

Spurs, advierte el técnico, no es el rival dócil que su clasificación sugiere. “Puntos aparte, han jugado mucho mejor de lo que parece. Cuando miras los partidos, son un muy buen equipo con buenos jugadores. Han armado una plantilla diferente este verano. No han tenido los resultados que quizá merecen”, explicó.

Es un aviso claro: si United afronta el duelo como una oportunidad sencilla para aliviar la crisis, puede salir escaldado.

El terremoto City irrumpe en la previa

La rueda de prensa no giró solo alrededor de lesiones y táctica. Por primera vez desde que se conoció el demoledor veredicto de la comisión independiente sobre Manchester City, alguien de United hablaba en público del tema.

El informe, de 40 páginas, fue contundente al describir la magnitud del fraude financiero, usando la palabra “sham” hasta en ocho ocasiones y detallando cómo unos 830 millones de libras habrían llegado desde la propiedad para inflar de forma encubierta acuerdos de patrocinio. Un golpe directo a la credibilidad de una era entera en la ciudad.

Carrick, que perdió títulos de Premier League ante ese City, no escondió que el caso le toca de cerca: “Ha generado muchas preguntas. Está en curso y solo puedo decir hasta cierto punto. Tengo mis propias preguntas porque me ha afectado personalmente. Cuanto antes se resuelva para todos, mejor”.

Sobre la posibilidad de reasignar títulos a United, fue prudente: “Creo que, de momento, no está finalizado. Prefiero guardarme esa respuesta. Es el momento lo que persigues. Una medalla aquí o allá no te devuelve la sensación de ganar”.

El excentrocampista fue aún más claro al hablar de la temporada 2011/12, aquella del famoso gol de Agüero: “No cambia cómo te sientes en ese momento. No puedes recuperarlo. Incluso si termináramos recibiendo un trofeo, no cambia ese instante, no podemos volver atrás”.

Para él, la clave está en la rapidez del proceso: “La velocidad es esencial. Hay muchos ángulos, pero la velocidad es esencial para que todos tengan claridad, lo afronten y sigan adelante. Es una situación sin precedentes a este nivel. Todos necesitamos saber qué va a pasar”.

La conclusión de Carrick es tan sencilla como dura: “No hay forma de recuperar esos momentos de victoria, en ninguna dirección. El sentimiento que todos anhelamos es salir arriba. Lo que se hizo en el pasado, en el pasado queda”.

Un pulso a dos niveles

Mientras Enzo Maresca defendía horas antes que los títulos de City “absolutamente no” están manchados, Carrick optó por un tono más contenido, más introspectivo. No se lanzó a exigir castigos ejemplares ni a reclamar trofeos en los despachos. Prefirió insistir en la necesidad de un cierre rápido y en la imposibilidad de reparar lo emocional.

Todo ello, a dos días de un partido que puede condicionar su propia continuidad. La ironía es evidente: el hombre que perdió ligas ante un City ahora acusado de hacer trampa, se juega parte de su futuro inmediato en el banquillo mientras el club vecino espera sentencia definitiva.

United llega tocado, con un once por reconstruir y un técnico bajo examen. Spurs aterriza herido, pero peligroso. El ruido externo es ensordecedor, desde los 115 cargos de City hasta las dudas sobre el proyecto.

La respuesta ya no está en los informes ni en las ruedas de prensa. Está en lo que pase el sábado sobre el césped de Old Trafford. Y ahí, a Carrick ya no le valdrá decir que es “solo otro partido”.