Raphinha se lesiona nuevamente: el Barça pierde a su goleador
Hansi Flick intentó rebajar el dramatismo, pero el gesto lo delató. La imagen de Raphinha tocándose la zona afectada tras el amistoso en Australia encendió todas las señales internas en Barcelona. No es una lesión grave, dijo el técnico alemán. Pero sí es una lesión que exige cuidado extremo.
“El cuadro muestra algo y no es una gran lesión”, explicó Flick ante los medios, subrayando que aun así requiere atención específica. El problema no es solo el golpe. Es el historial.
El propio entrenador recordó que el brasileño arrastra “muchas lesiones” de la temporada pasada, hasta tres en la misma zona. Demasiadas para mirar hacia otro lado. Por eso la decisión fue tajante: Raphinha no estará disponible ni mañana sábado ante Getafe en La Liga, ni el martes en Estambul frente a Galatasaray en la Champions League.
Un golpe en un amistoso, un calendario que no perdona
Flick no ocultó su enfado con el calendario. El contratiempo llegó en un amistoso en Australia, en plena vorágine de partidos y viajes, y el técnico alemán apuntó directamente a la sobrecarga que sufren las grandes estrellas. Demasiados kilómetros, demasiados minutos, demasiado riesgo para un jugador que ya vive al límite físicamente.
Reconvertido esta temporada en delantero centro, Raphinha se ha transformado en la gran referencia ofensiva del Barcelona. Sus números explican el impacto: 14 goles en ocho partidos en todas las competiciones, máximo goleador de las grandes ligas europeas. Un registro demoledor. Y, precisamente por eso, una baja que pesa mucho más que una simple ausencia.
Un talento que vive entre explosiones y frenazos
La brillantez de Raphinha siempre ha convivido con un enemigo recurrente: los problemas musculares. El brasileño arrastra un historial incómodo. Volvió lesionado del parón internacional de marzo de 2026, tras un amistoso en Boston frente a Francia. Antes y después, molestias, recaídas, parones forzados.
Su ausencia se notó con crudeza en el tramo final de la pasada temporada. El Barça se quedó sin su desborde, sin su pegada, justo cuando la temporada entraba en zona roja. En Champions League, la factura fue especialmente alta: el equipo cayó en cuartos de final ante Atletico Madrid y la falta de su delantero brasileño se sintió en cada ataque incompleto, en cada ocasión que pedía un remate más.
Raphinha también sufrió una lesión en los isquiotibiales con la selección de Brasil durante el Mundial de 2026, otro capítulo en una carrera marcada por la explosividad… y por la fragilidad muscular.
Un líder fuera de combate en el mejor momento del equipo
El contexto deportivo hace que esta nueva baja duela todavía más. El vigente bicampeón de España atraviesa un momento inmaculado en La Liga: invicto, líder, y con cinco puntos de ventaja sobre Atletico Madrid. El equipo funciona, domina, gana. Y en el centro de esa maquinaria estaba Raphinha, ahora desplazado al rol de ‘9’, castigando a las defensas con una eficacia que rozaba lo imparable.
Perder a su máximo goleador justo cuando la temporada empieza a elevar el nivel de exigencia no es un simple contratiempo. Obliga a Flick a recalibrar su plan, a repartir goles y responsabilidades, a proteger a un futbolista que, cuando está sano, marca la diferencia como pocos.
El mensaje del técnico es claro: no se va a correr ni un solo riesgo. No estará ante Getafe. No estará en Estambul contra Galatasaray. El Barça mira la clasificación, mira el calendario… y mira sobre todo a Raphinha. Porque de cuánto y cómo pueda jugar el brasileño dependerá, en buena medida, hasta dónde llegue este equipo en una temporada que ya no admite margen para más golpes innecesarios.





