Lisandro Martínez critica a Manchester United: "No voy a cerrar la boca"
El 2-0 encajado por Manchester United ante Atlético de Madrid en Champions League debería haber abierto un debate táctico. Diez hombres, un gol encajado al primer minuto, una expulsión de Leny Yoro y una noche en la que el equipo de Michael Carrick volvió a quedarse corto en Europa. Sin embargo, el verdadero terremoto llegó después del pitido final, con el micrófono en la cara de Lisandro Martínez.
El argentino, apodado “The Butcher”, decidió cortar más arriba que de costumbre. No a un delantero rival, sino a la propia estructura del club.
Un dardo directo a los despachos
Todo empezó con una entrevista en Prime Video, donde Martínez señaló sin rodeos la falta de movimientos en el mercado veraniego y apuntó a Jason Wilcox, director de fútbol del club. No se quedó ahí.
Minutos más tarde, ante Peter Schmeichel en CBS Sports, dobló la apuesta. Sin titubeos, sin matices:
“Tenemos que cambiar, tenemos que hacer más porque creo que somos capaces de hacerlo mejor”, lanzó el central. “Tenemos los jugadores y, sí, esperamos, pero también, seguro, cuando miras la televisión y ves los partidos, ves a los jugadores y al entrenador y señalas con el dedo, lo cual está bien. Nosotros asumimos la responsabilidad, pero también como club espero más. Espero más. No voy a cerrar mi boca”.
Cada frase era un golpe seco. No hablaba de un mal partido. Hablaba de un ciclo.
“Espero más. Necesitamos más y necesitamos más ambición. Tenemos que hablar más de ganar la Champions League, de hablar de ganar la Premier League en términos de otras cosas”.
Schmeichel le recordó que apenas era octubre. El calendario aún no ha entrado en su tramo decisivo. La respuesta de Martínez fue igual de contundente:
“Sí, pero cada temporada estamos hablando de lo mismo”.
No era un calentón de vestuario. Era una acusación de repetición, de estancamiento. De rutina del fracaso.
Cuando el exportero, campeón del triplete en 1999, apuntó que a estas alturas de la campaña todavía no se gana ni se pierde nada, el argentino remató:
“No, no, seguro. Seguro. Pero si no decimos la verdad, nada va a cambiar”.
Un vestuario tocado y un club bajo el microscopio
Las palabras de Martínez llegan en el peor momento para Carrick y el mejor momento para el debate. United viaja el domingo a West Yorkshire para medirse a Leeds en un duelo de alta tensión en la Premier League, con el técnico bajo presión y el proyecto Ineos en el punto de mira.
Los datos son implacables: es el peor registro de puntos del club tras seis jornadas de liga desde 1986. A eso se suma una noche vacía en España, donde el equipo reaccionó tras el tanto inicial de Pablo Barrios, pero terminó arrodillado por el 2-0 de Ademola Lookman.
En el césped se vio lo que el argentino describió después con crudeza.
“Creo que la creencia, la energía [son un problema]. No estamos jugando bien como equipo. Se ve la desconexión”, admitió. “A veces no podemos hacer tres, cuatro pases seguidos y el lenguaje corporal… Fallamos algunas ocasiones y somos negativos”.
Ante un Atlético que castiga cada despiste, United se disparó en el pie desde el minuto uno. El gol encajado nada más empezar y las ocasiones desperdiciadas terminaron de desnudar a un equipo que, según su propio líder defensivo, no está a la altura del escudo que lleva en el pecho.
“Cuando juegas contra estos equipos, especialmente en Champions League, no puedes fallar la oportunidad y no puedes conceder en el primer minuto el gol que concedimos y, sí, eso es”.
Confianza rota, rotaciones cuestionadas
El diagnóstico de Martínez fue más allá del tópico de la “falta de confianza”. Señaló la estructura de la plantilla y la planificación deportiva.
Preguntado por si esa desconexión se debía a la confianza, la condición física o la falta de entendimiento, respondió: “Sí, seguro la confianza y también la rotación en el equipo, sabes. Porque tenemos muchos, muchos partidos y tienes que rotar jugadores y, para mí, no tenemos la mejor plantilla en este momento comparada con otros equipos top”.
No es una frase menor. Un campeón del mundo, uno de los pesos pesados del vestuario, afirmando en abierto que el equipo no está al nivel de las grandes potencias europeas. No por historia, no por camiseta, sino por calidad y profundidad de plantilla.
El mensaje golpea de lleno a la directiva liderada por Ineos y a Wilcox, recién llegado al cargo de director de fútbol. Golpea también a la narrativa de que todo se reduce al banquillo o al rendimiento individual de las estrellas. Martínez acepta su parte, pero exige el resto.
“Tomamos la responsabilidad, pero también como club espero más”, repitió. Una y otra vez. Como si quisiera dejar claro que no se trataba de un desahogo pasajero, sino de una posición firme.
Un viaje a Leeds cargado de pólvora
Con este ruido de fondo, el clásico ante Leeds se convierte en algo más que un partido. Es un examen de carácter, de respuesta y de liderazgo. Dentro y fuera del campo.
Carrick necesita puntos y señales de vida. Los jugadores, cohesión. El club, decisiones. Mientras tanto, la voz de Martínez se instala en el centro del debate. No solo por lo que dijo, sino por cómo lo dijo: sin miedo a incomodar a nadie en la cadena de mando.
En un club que lleva años hablando de reconstrucción, proyecto y paciencia, el argentino ha elegido otra palabra: ambición.
La pregunta ya no es si United puede reaccionar esta semana. La pregunta es si alguien en los despachos está dispuesto a escuchar al hombre que, desde el corazón de la defensa, acaba de decir en público lo que muchos en Old Trafford llevan demasiado tiempo murmurando en silencio.





