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Liverpool busca reemplazo para Salah: Barcola y Savinho en la mira

La banda derecha de Anfield está vacía y pesa. Mohamed Salah, 34 años, se marchó a finales de junio tras acordar la rescisión anticipada de su contrato de 400.000 libras semanales, y desde entonces Liverpool rastrea el mercado en busca de un nuevo faro ofensivo.

El nombre que más ruido ha hecho en las últimas semanas es Bradley Barcola, pero la operación se ha convertido en un rompecabezas.

Barcola, talento carísimo y perfil distinto

El atacante de Paris Saint‑Germain está tasado en torno a 145 millones de libras. Una cifra que obliga a Richard Hughes a pensárselo dos veces antes de lanzarse. No se trata solo del precio. También del encaje.

Barcola es diestro y rinde incluso mejor partiendo desde la izquierda que desde la derecha. Su versatilidad seduce: podría ofrecer un nivel altísimo en cualquiera de las dos bandas. Sin embargo, no replica el molde de Salah, ese zurdo partiendo desde la derecha que durante años definió el ataque de Liverpool.

Andoni Iraola, recién llegado al banquillo, carece justo de ese perfil: extremo zurdo a pie cambiado, amenaza constante hacia dentro, gol y último pase desde el costado derecho. Barcola aportaría desequilibrio, pero cambiaría la geometría del frente ofensivo.

Por eso en los despachos de Anfield empiezan a mirar a otro lado. Y ahí aparece un nombre que encaja mucho mejor con la silueta de Salah.

Savinho levanta la mano: quiere salir del City

Savinho, 22 años, ha decidido que su etapa en Manchester City debe terminar este verano. El brasileño, que brilló cedido en Girona, ha comunicado al club su deseo de marcharse en busca de más minutos y continuidad.

La información la ha desvelado Fabrizio Romano, que explica que el jugador ya ha trasladado su postura a los dirigentes del campeón inglés. Savinho quiere jugar, crecer, dejar de ser una pieza secundaria. Ahora todo queda en manos de Manchester City.

Durante su tiempo bajo la órbita de Pep Guardiola, el extremo apenas ha tenido hueco real en la rotación. Y ese rol residual ha terminado por romper la paciencia del futbolista, que entiende que a su edad necesita un escenario donde ser protagonista.

Liverpool ya había sido relacionado anteriormente con Savinho. Y esta vez el encaje futbolístico es mucho más natural: extremo de banda, perfil de uno contra uno, gol, y una tendencia a ocupar zonas similares a las que hacía suya Salah. No es una copia, pero sí un parentesco futbolístico evidente.

Tottenham aprieta, el reloj corre

El problema para Liverpool es que no está solo. Romano también señala que Savinho figura en lo más alto de la lista de objetivos de Tottenham. Los londinenses llevan detrás del brasileño desde mayo y han acelerado en las últimas semanas.

Según una información de TEAMtalk, el club de Roberto De Zerbi ha dado a Manchester City un ultimátum: tienen hasta el fin de semana para cerrar el acuerdo. Si no hay fumata blanca, Tottenham pasará página y atacará otros objetivos. Entre los nombres que barajan, aparece Cody Gakpo como posible alternativa para la banda.

Esa presión de los Spurs puede cambiar el tablero. Si la negociación con City se tuerce o se alarga más de la cuenta, la puerta podría abrirse de par en par para Liverpool. Hughes, hasta ahora centrado en el rompecabezas Barcola, tendría entonces una oportunidad clara de moverse con decisión.

Una apuesta de 60 millones y contrato largo

TEAMtalk cifra el valor de Savinho en torno a los 60 millones de libras. Mucho dinero, sí, pero muy lejos del coste astronómico de Barcola. El brasileño, además, está atado contractualmente al proyecto de Enzo Maresca hasta 2031, un vínculo larguísimo que obliga a cualquier pretendiente a hacer una apuesta seria.

Para parte de la afición de Liverpool, fichar a Savinho podría parecer un movimiento extraño, casi lateral, si el club ha pasado semanas soñando con un golpe de efecto como Barcola. Pero el mercado no se gana solo con grandes titulares, sino con decisiones que encajen en el campo. Y ahí es donde el brasileño ofrece argumentos: edad, margen de crecimiento, hambre y un perfil mucho más próximo al vacío que deja Salah.

Tottenham quiere una respuesta ya. City mide sus tiempos. Liverpool observa, mide el riesgo de una puja y sopesa si merece la pena esperar a que se rompa el plan de los londinenses para entrar en escena.

Cuando el próximo extremo se plante en el túnel de Anfield, con la camiseta roja pegada al cuerpo y la grada esperando un nuevo ídolo en la derecha, la pregunta será inevitable: ¿habrá elegido Liverpool al heredero adecuado para el legado de Salah?