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Liverpool viaja a Austria con dudas y bajas

Liverpool aterrizará en Austria con una misión clara: encadenar su segunda victoria en la fase de liga de la Champions League tras la remontada ante Atlético de Madrid en Anfield el mes pasado. El contexto, sin embargo, está lejos de ser ideal. El parte médico aprieta, el calendario asfixia y Andoni Iraola se ve obligado a improvisar en pleno arranque europeo.

La expedición vuela el martes a Linz, pero todo indica que lo hará sin tres nombres que deberían ser capitales: Dominik Szoboszlai, Alexander Isak y Cody Gakpo. Los tres arrastran golpes y problemas físicos y, salvo giro inesperado, no llegarán a tiempo para entrar en la convocatoria.

Isak y Gakpo ya se quedaron fuera del 0-3 liguero ante Manchester City tras lesionarse durante el parón internacional. Szoboszlai, por su parte, sorprendió a todos al caerse de la lista a última hora por una molestia en los isquiotibiales. No fue una simple rotación: fue una alarma.

Iraola no se engaña: “Va a ser difícil recuperar a alguno”

El propio Iraola, todavía con el eco de la derrota ante City, rebajó las expectativas sobre un posible triple regreso. El técnico español no maquilló el escenario ni se refugió en tópicos. Miró al calendario y fue directo al problema.

“Ahora jugamos cuatro partidos en 10 días, así que va a ser difícil porque volamos a Austria en dos días”, explicó tras el encuentro. Y remató: “Creo que va a ser difícil recuperar a cualquiera de los jugadores”.

No son palabras menores. Con esa frase, Iraola prepara al vestuario —y a la afición— para un viaje a Europa con una delantera cogida con alfileres y un once obligado a rotar casi por supervivencia.

Koumas, de la nada al escaparate europeo

Si Isak y Gakpo vuelven a quedarse fuera, Lewis Koumas tiene muchas papeletas para mantener su sitio en el frente de ataque. El joven delantero se ha colado en los planes de Iraola por necesidad, pero también por carácter: ha respondido cuando el equipo se quedaba sin alternativas.

La situación arriba es tan ajustada que cualquier opción cuenta. Federico Chiesa ni siquiera está inscrito para la Champions League, lo que reduce aún más el abanico ofensivo. Sin Chiesa, sin Isak, sin Gakpo, el escenario dibuja a un Liverpool que mezcla jerarquía europea con una delantera de emergencia.

Koumas, casi sin margen para digerir el salto, puede encontrarse de golpe con minutos importantes en un torneo que no perdona errores.

Un mediocampo condicionado por la lista europea

El rompecabezas no se limita al ataque. El centro del campo también llega condicionado por decisiones previas. Wataru Endo, igual que Chiesa, no está inscrito para esta Champions League, lo que abre una puerta inesperada a Trey Nyoni.

El joven centrocampista tiene opciones reales de formar pareja con Alexis Mac Allister en la medular. Es una combinación atrevida: talento, despliegue y mucha responsabilidad para un futbolista todavía en fase de aprendizaje al máximo nivel.

Iraola, sin embargo, dispone de una alternativa más conservadora. Ryan Gravenberch, que será baja por sanción en liga ante Brentford el fin de semana, podría repetir en el once europeo. Esa sanción convierte al neerlandés en un candidato natural para acumular minutos en Austria: si no juega ahora, no jugará pronto.

Entre proteger a Nyoni o dar continuidad a Gravenberch, el banquillo de Liverpool guarda una de las decisiones tácticas clave del viaje a Linz.

Defensa en rotación y un ojo en el calendario

La zaga tampoco se libra del debate físico. Liverpool encadena dos salidas en pocos días y el cuerpo técnico sabe que el riesgo de fatiga muscular está al límite. Jeremy Jacquet forzó para llegar al partido contra Manchester City tras una pequeña lesión en el isquiotibial. Jugó, cumplió y terminó el duelo, pero repetir esfuerzo tan pronto puede ser una apuesta demasiado cara.

En ese contexto, Jeremie Frimpong asoma como candidato serio a ocupar el lateral derecho. Su presencia permitiría dar descanso a Jacquet y refrescar una línea defensiva que tendrá que sostener al equipo en un escenario europeo siempre exigente.

La sensación es clara: no se trata solo del partido en Linz, sino de sobrevivir a la secuencia completa de cuatro choques en diez días sin que la enfermería dicte la temporada.

Liverpool viaja a Austria con la etiqueta de favorito, pero con un once por definir, jóvenes llamados a dar un paso al frente y un entrenador que ya ha avisado: no habrá milagros físicos. Habrá que ganar así, con lo que hay. Y quizá ahí se empiece a medir de verdad el techo competitivo de este equipo en Europa.