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Loïs Openda y su etapa en Italia: aprendizajes y desafíos

Loïs Openda no esconde nada. Ni su frustración por quedarse fuera de la lista de Bélgica para el Mundial 2026, ni las dificultades que vivió en su única temporada en Italia. Pero tampoco reniega de esa etapa. Al contrario: la reivindica como un paso útil en su carrera.

Sin gol, sin hueco en la selección… pero con lecciones aprendidas.

En una entrevista con L'Équipe, el delantero belga repasó su llegada a aquel club de Serie A y cómo le presentaron el proyecto. Todo empezó con una conversación clara con Damien Comolli, entonces director del club. “Me explicó cómo quería utilizarme en una liga difícil”, recordó Openda, subrayando el componente táctico del campeonato italiano.

Para él, el contexto era muy particular. En su análisis, solo un equipo explotaba realmente los espacios a la espalda de la defensa. “En Italia, el equipo que realmente explota la profundidad es Inter. Roma apenas está empezando a entenderlo”, señaló, poniendo el foco en un fútbol donde los delanteros que atacan el espacio no siempre encajan de inmediato.

La competencia en ataque fue otro muro. Openda describió un vestuario con jerarquías claras en su zona del campo: “El entrenador me quería, pero Vlahovic y David ya jugaban en mi posición”, explicó. Esa situación condicionó todo. Aun así, encontró afinidad con uno de ellos: “Tenía buena química con David, pero el equipo no estaba acostumbrado a jugar con un jugador que ataca al espacio, y Vlahovic tendía a quedarse más el balón”.

El belga peleó por su sitio. Entrenó, esperó, aprovechó algunos minutos. “Intenté tener mi oportunidad, y a veces la tuve”, admitió. Pero el tramo final de la temporada le dejó un mensaje nítido. La puerta no terminaba de abrirse.

“Al final de la temporada me di cuenta de que, para jugar, tenía que irme”, confesó. No lo vive como un fracaso. Ni como un paso en falso. “No fue un error, y me permitió trabajar aspectos que no había tenido en cuenta. Sabía exactamente en lo que me estaba metiendo, y estoy seguro de que, en otras circunstancias, habría ido mejor”.

Openda se marcha de Italia sin números brillantes ni gran impacto mediático, pero con algo que valora incluso más: la sensación de haber entendido mejor su propio juego. Y con una convicción clara: en el contexto adecuado, su perfil puede marcar la diferencia. La próxima decisión de su carrera dirá si ese aprendizaje se convierte, por fin, en protagonismo sostenido.