Loris Karius: del abismo en Kiev al regreso con Alemania
Loris Karius habla hoy como un veterano que ya ha visto demasiado. Tiene 33 años, es el portero del nuevo Schalke de Bundesliga y vuelve a aparecer, tímidamente, en el radar de la selección alemana. El giro es llamativo: hace seis años, su carrera parecía acabada en una noche.
“Hasta ese momento, mi carrera solo iba hacia arriba, luego me estrellé espectacularmente, hasta el fondo”, recuerda el guardameta sobre la final de la Champions de 2018, perdida 3-1 con Liverpool ante Real Madrid. Aquella noche en Kiev, en la que jugó con una conmoción cerebral y falló en dos goles, lo persiguió mucho más allá del pitido final. “Ya no quería entrenar, ya no quería jugar”, admite. Con 25 años, incluso pensó en retirarse.
Nunca volvió a jugar para Liverpool. Después llegaron las cesiones a Besiktas (2018-2020) y Union Berlin (2020/21). En 2022, sin oferta de renovación, se cerró definitivamente su etapa en Anfield. Dos años en Newcastle United, medio año sin club y una sensación constante de carrera suspendida en el aire.
Hasta que apareció Schalke.
Schalke como refugio… y trampolín
Karius firmó por el club de Gelsenkirchen a comienzos de 2025. Era, para muchos, otro intento de reconstrucción. Para él, una última oportunidad seria. La aprovechó.
La pasada temporada fue pieza clave en el ascenso de Schalke. Paradas decisivas, liderazgo en un vestuario sometido a una presión enorme y, sobre todo, regularidad. El antiguo internacional juvenil alemán volvió a parecer un portero de élite, no un recuerdo doloroso de Kiev.
Ahora, ya instalado de nuevo en la Bundesliga, Karius no se esconde. “Estoy jugando en la Bundesliga con Schalke, las condiciones no son malas. Si ofrezco actuaciones de máximo nivel, quizá pueda convertirme en candidato”, dijo al diario WAZ. Su prioridad, insiste, es el club: “Voy a darlo todo por Schalke, luego veremos qué viene”. Incluso se ve terminando su carrera en el Veltins-Arena: “Puedo imaginarme bien acabar aquí. Ahora mismo no pienso en otra cosa”.
Su discurso suena a calma, pero el contexto invita a soñar.
Klopp, un viejo conocido en el banquillo de Alemania
En la selección alemana se abre una etapa nueva. Jürgen Klopp ha tomado el mando y el mensaje en su primera rueda de prensa fue claro: nadie tiene el puesto asegurado, todos están invitados a presentarse a examen.
“Tengo una cantidad increíble de ideas. Todo el que sea elegible para jugar con la selección debe esforzarse. Es un nuevo comienzo. Habrá jugadores que tendrán una oportunidad y ni siquiera lo imaginan todavía”, lanzó el técnico, que asegura tener a 57 jugadores de campo en su radar para la primera lista.
Klopp conoce como pocos a Karius. Lo fichó desde Mainz 05 para Liverpool en 2016 y llegó a convertirlo en su portero titular. También estuvo a su lado en la caída más dura. Esa relación, y el hecho de que el entrenador haya prometido una hoja en blanco para todos, reabre un capítulo que muchos daban por cerrado.
La pregunta ya no suena descabellada: ¿puede Karius volver a Alemania de la mano del mismo técnico con el que tocó el cielo y el infierno?
La portería de Alemania, tierra de nadie
El contexto le ayuda. Manuel Neuer, que regresó a la selección específicamente para el decepcionante Mundial 2026 y la eliminación en octavos ante Paraguay, ha vuelto a retirarse del equipo nacional. El puesto de número uno está vacante como no lo estaba desde hace más de una década.
Antes de la última reaparición de Neuer, Oliver Baumann (TSG Hoffenheim) se había adueñado del arco alemán. Alexander Nübel, ahora en Besiktas, y Jonas Urbig, de Bayern Munich, también se ven con opciones reales de quedarse con la camiseta titular. Y en la sombra reaparece otro nombre de peso: Marc-André ter Stegen. El portero de Barcelona, al que se le vincula con una inminente cesión a Ajax, vio cómo una racha de lesiones le arrebataba el papel de heredero natural de Neuer tras la Euro 2024. Su ambición por recuperar ese trono sigue intacta.
La competencia será feroz. Pero el espacio está abierto. No hay jerarquía consolidada. No hay intocable. Y ahí se cuela Karius.
Si mantiene el nivel mostrado en el ascenso de Schalke y lo traslada ahora a la élite de la Bundesliga, su candidatura dejará de ser un relato romántico para convertirse en una opción real en la libreta de Klopp.
Septiembre, primera ventana
La primera oportunidad tangible para todos esos porteros llegará a finales de septiembre. Alemania debutará en la Nations League a domicilio ante Países Bajos, en el primer partido oficial de la era Klopp.
Para Karius, esa fecha se marca en rojo. No tanto por las palabras, sino por lo que pueda hacer semana tras semana con Schalke. Cada parada, cada partido sólido, cada noche sin errores le acerca a una escena que hace no tanto parecía ciencia ficción: volver a escuchar el himno con la camiseta de Alemania.
De Kiev al Veltins-Arena, de la idea de retirarse a soñar con una convocatoria. Si la portería de la selección vuelve a abrirse para él, la historia de Loris Karius pasará de ser una advertencia sobre la crueldad del fútbol a uno de sus regresos más inesperados. Y el siguiente capítulo, esta vez, ya no lo escribirá el pasado, sino la forma en la que aguante ahora bajo el foco.






