Manchester City considera acciones legales por el caso Haaland
En plena recta final de las elecciones presidenciales del Real Madrid, el nombre de Erling Haaland ha detonado un incendio diplomático. Manchester City ha pasado de la sorpresa al enfado y ya valora seriamente emprender acciones legales contra Enrique Riquelme, el candidato que ha puesto al delantero noruego en el centro de su campaña televisiva.
Todo estalló cuando Riquelme apareció en el programa “El Hormiguero” sosteniendo una camiseta del Real Madrid con el nombre de Haaland a la espalda. No fue un simple guiño: el empresario aseguró que existe una cláusula en el contrato del goleador que le permitiría ficharlo si gana las elecciones del domingo.
“Erling Haaland tiene una cláusula de rescisión y quiere venir a Madrid”, proclamó Riquelme, presentándose como la alternativa al actual presidente, Florentino Pérez. Un mensaje directo, de impacto electoral inmediato, que cruzó al instante todas las fronteras.
La respuesta fulminante del City
En Manchester no tardaron en reaccionar. El jueves, el club emitió un comunicado con un tono inusualmente contundente para desactivar cualquier ilusión blanca y, de paso, marcar territorio.
“Las historias que han surgido desde España sobre el futuro de Erling Haaland son falsas. No hay ninguna posibilidad de que esto ocurra y no existe ninguna cláusula contractual que lo permita. Estamos considerando emprender acciones legales por el uso de la imagen de nuestro jugador en este contexto”, señaló el City.
Sin matices. Sin puertas entreabiertas. El vigente campeón inglés no solo niega cualquier opción de salida pactada, también se siente utilizado en una batalla electoral ajena y amenaza con llevar el asunto a los tribunales por el uso de la imagen del futbolista.
El entorno de Haaland se alineó de inmediato con el club. Su padre, Alfie, y su agente, Rafaela Pimenta, desmontaron las afirmaciones de Riquelme con una frase tan seca como significativa: “Muy entretenido todo, pero no es verdad. Deseamos lo mejor a ambos candidatos en las elecciones del Real Madrid”.
Ni cláusula. Ni voluntad de salir. Ni promesa oculta. Ese es el mensaje que sale desde Manchester y desde el círculo más cercano al delantero, que en enero de 2025 firmó un contrato récord por nueve años y medio con el City.
Rodri, la otra gran promesa electoral
Riquelme no se quedó solo en Haaland. Para elevar todavía más el voltaje de su candidatura, añadió otro nombre mayúsculo: Rodri. El mediocentro español, pilar absoluto del City y vigente Balón de Oro, fue presentado por el empresario como el segundo gran fichaje garantizado si alcanza la presidencia blanca.
“Es un jugador top, un Balón de Oro en una posición que el Madrid necesita reforzar. Si soy presidente, Rodri jugará en el Real Madrid, con todo el respeto hacia el City”, afirmó el candidato.
El mensaje, de nuevo, sonó a promesa firme, casi contractual. Riquelme llegó incluso a respaldar sus palabras con una garantía personal, intentando convertir su discurso en un compromiso económico verificable.
“No tengo el historial de Florentino, nunca he sido presidente. Por eso me comprometo con los dos jugadores que he anunciado, avalado por una garantía personal notarial. Si no cumplo, pagaré el 100% de la cuota anual de los 100.000 socios del Madrid”, aseguró.
Una apuesta descomunal, pensada para sacudir a la masa social y presentarse como el hombre capaz de traer a dos de las mayores estrellas del fútbol mundial. La reacción, sin embargo, vuelve a chocar con la realidad contractual y con la postura del City.
El futuro de Rodri en medio del cambio de ciclo
El caso de Rodri sí se sitúa en un contexto más delicado. La salida de Pep Guardiola tras una década gloriosa abre interrogantes en el vestuario del City. Algunos jugadores pueden empezar a revisar su futuro, y el mediocentro español, pieza clave en todos los éxitos recientes, no es ajeno a ese debate.
El lunes, Rodri dejó una frase que ha dado pie a interpretaciones, aunque sin confirmar nada: “Estoy muy tranquilo, sé perfectamente cuál es mi situación, y os diré que quizá, si no hubiera habido Mundial, las cosas podrían ser diferentes”.
Tiene 29 años y su contrato expira el próximo verano. Es un punto de inflexión en cualquier carrera. La frase apunta a un jugador reflexivo, consciente del momento, pero no supone ni mucho menos un guiño al Real Madrid ni una confirmación de las promesas de Riquelme.
Por ahora, todo lo que rodea a Rodri y al club blanco se mueve en el terreno de la especulación electoral, no en el de las negociaciones reales. El City, pese al cambio de entrenador, mantiene el control contractual y deportivo sobre uno de sus futbolistas más determinantes.
Anderson, otro frente: el City choca con el precio
Mientras desde España se agita el mercado a golpe de plató televisivo, en los despachos del City se libra otra batalla, esta vez mucho más terrenal: el fichaje de Elliot Anderson.
El club de Mánchester ha visto rechazada una primera oferta por el jugador de Nottingham Forest. El director deportivo, Hugo Viana, prepara ya una propuesta mejorada, consciente de que el propietario del Forest, Evangelos Marinakis, sitúa el valor del futbolista en torno a los 100 millones de libras.
No es una cifra cualquiera. Es, precisamente, el precio récord que el City pagó a Aston Villa por Jack Grealish en agosto de 2021. Colocar a Anderson en ese rango supone una declaración de intenciones por parte del Forest y un aviso claro al City: si lo quieren, tendrán que ir hasta el límite.
El contexto deportivo empuja en esa dirección. Anderson apunta a titular con la selección de Inglaterra en el partido inaugural del Mundial frente a Croacia, el 17 de junio. Si rinde a gran nivel en la cita global, su valor de mercado puede dispararse todavía más.
Entre promesas electorales, comunicados incendiarios y negociaciones millonarias, el City se mueve en todos los frentes: defiende a sus estrellas de los cantos de sirena de Madrid mientras intenta cerrar al próximo gran nombre de la selección inglesa. La pregunta es obvia: ¿cuánto podrá blindar su proyecto en pleno cambio de era sin perder ni un solo pilar?






