Manchester City valora acciones legales tras promesa de fichar a Haaland
La campaña electoral en el Real Madrid ha cruzado una línea delicada y ha encendido todas las alarmas en Inglaterra. Manchester City está valorando emprender acciones legales después de que Enrique Riquelme, candidato a la presidencia del club blanco, utilizara públicamente la imagen y el nombre de Erling Haaland para prometer su fichaje si gana las elecciones.
El magnate de las energías renovables, que desafía a Florentino Pérez en las urnas, apareció en televisión el miércoles mostrando una camiseta del Real Madrid con el nombre de Haaland a la espalda. El mensaje fue directo, casi desafiante: el noruego tiene cláusula de salida, quiere jugar en el Real Madrid y, si él llega a la presidencia, el delantero vestirá de blanco.
La respuesta no tardó en llegar. Primero, un comunicado conjunto del padre de Haaland y de su agente desmintió de plano el escenario dibujado por Riquelme. Después, el propio Manchester City desmontó la narrativa procedente de España.
En la nota, el entorno del jugador fue tajante: las informaciones sobre el futuro de Haaland no son ciertas, no existe ninguna posibilidad de que ese movimiento se produzca en los términos descritos y, sobre todo, no hay cláusula contractual que lo permita. El City fue un paso más allá: el club inglés confirmó que está considerando medidas legales por el uso de la imagen de su futbolista en este contexto electoral.
Rodri, el siguiente nombre en la lista
Riquelme no se detuvo en Haaland. También se lanzó a por otro pilar del proyecto de Pep Guardiola: Rodri. El centrocampista español fue señalado por el candidato como una prioridad para reforzar una posición que, a su juicio, el Real Madrid debe mejorar.
El aspirante aseguró que ya ha hablado con el agente del jugador y repitió la misma promesa: si llega a la presidencia, Rodri jugará en el Real Madrid. Matizó que debe respetar al Manchester City, pero insistió en que hará “todo lo posible” para cerrar la operación.
Ese tipo de mensajes, en plena campaña y con jugadores bajo contrato en otro club, elevan la tensión entre entidades y abren un frente legal que el City no parece dispuesto a dejar pasar.
Una elección distinta, un discurso agresivo
Las elecciones en el Real Madrid, previstas para el domingo 7 de junio, ya son históricas antes de celebrarse. Por primera vez en 20 años, Florentino Pérez no se presenta sin oposición. Riquelme, de 37 años, ha irrumpido con un programa populista, repleto de promesas llamativas y un tono abiertamente rupturista.
Su campaña se ha construido sobre grandes gestos: prometer una “ciudad de socios” en los alrededores de la ciudad deportiva, plantear rebajas de hasta el 50% en la cuota anual si el equipo no gana la próxima Champions League y ofrecer una renovación total del proyecto deportivo. Todo ello dirigido a casi 100.000 socios con derecho a voto.
En el centro del debate, el banquillo. Riquelme se ha posicionado contra la decisión de Florentino Pérez de apostar por José Mourinho como entrenador. El regreso del técnico portugués solo podría oficializarse si el actual presidente revalida su mandato en las urnas.
El equipo del candidato ha deslizado otro nombre de enorme peso para el banquillo: Jürgen Klopp. El exentrenador del Liverpool es el gran objetivo de su proyecto. Preguntado por él en una entrevista el mes pasado, Riquelme reconoció que le encantaría ver a un técnico de ese calibre —y de perfiles similares— dirigiendo al club blanco.
Poder, mercado y límites
El choque de discursos deja una imagen clara: mientras Florentino Pérez busca renovar su poder con un proyecto continuista, Riquelme intenta sacudir el tablero con promesas de fichajes galácticos y cambios estructurales. En medio, los clubes implicados y los jugadores utilizados como banderas de campaña.
Manchester City, que se ha visto con su máximo goleador convertido en reclamo electoral en otro país, ha decidido plantar cara. No se trata solo de Haaland o de Rodri, sino del precedente: hasta dónde puede llegar un candidato en su intento por seducir a los socios utilizando nombres propios ajenos y contratos en vigor.
El domingo dictará quién manda en el palco del Santiago Bernabéu. La siguiente pregunta es inevitable: ¿quién marcará realmente los límites en el mercado cuando la política de club entra de lleno en el terreno de juego?






