Maresca hereda el legado de Guardiola en el City
Después de una década bañada en trofeos bajo el mando de Pep Guardiola en el Etihad Stadium, Manchester City despierta en otra realidad. El arquitecto de la era más gloriosa del club ya no está y el testigo pasa ahora a Enzo Maresca, uno de sus antiguos asistentes, que aterriza con el peso de una herencia gigantesca sobre los hombros.
Guardiola se marchó por la puerta grande: doblete doméstico para despedirse, derrotando a Arsenal en la final de la League Cup y a Chelsea, el antiguo club de Maresca, en la final de la FA Cup en mayo. Fueron sus títulos número 19 y 20 con City, coronando un palmarés que incluye seis Premier League, tres FA Cups, cinco League Cups y una Champions League. Un imperio.
Ese es el listón que espera a Maresca. No solo sustituye a un entrenador; sustituye a una era.
Un vestuario irreconocible
El cambio no se limita al banquillo. El vestuario también ha girado de página. John Stones y Bernardo Silva, dos pilares de los años dorados, han puesto fin a sus etapas en el club para marcharse libres a Inter y Real Madrid, respectivamente. Dos salidas que golpean tanto el césped como el alma del proyecto.
Más doloroso aún para la estructura deportiva: Rodri, el mediocentro que sostuvo al equipo en los momentos más delicados, se ha marchado a Barcelona. Tres salidas que obligan a reimaginar el corazón del equipo.
City ha respondido tirando de chequera. Elliot Anderson llega desde Nottingham Forest tras consolidarse y brillar también en el Mundial. El club sigue, además, vinculado a posibles movimientos por Enzo Fernández y Ayyoub Bouaddi, señales claras de que la reconstrucción del centro del campo es prioritaria.
Todo esto ocurre mientras el club acumula ya dos temporadas sin levantar la Premier League. Para casi cualquiera sería un detalle menor; para el City posterior a Guardiola, es casi una anomalía. Primero les superó Liverpool, después Arsenal. Y ahora Maresca se encuentra ante una campaña enorme para su credibilidad y para el rumbo del club, con un primer aviso serio: derrota por 3-0 ante el Arsenal de Mikel Arteta en la Community Shield. No es una crisis, pero sí un recordatorio de que el margen de error se ha reducido.
El gol tiene nombre: Erling Haaland
Hay dudas en muchos frentes, pero no en uno: el gol. Salvo lesión grave o una caída de nivel absolutamente histórica, todo apunta a que Erling Haaland volverá a ser el máximo goleador del Manchester City.
El noruego llega tras un excelente Mundial y ha firmado al menos 22 tantos en cada una de sus cuatro temporadas en la Premier League, con 27 el curso pasado. Con Guardiola, el equipo jugaba para potenciarlo como referencia absoluta. El sistema estaba construido para que él finalizara.
Maresca no es Guardiola, pero sabe lo que significa tener un depredador así. En su etapa en Chelsea, el futbolista que más brilló bajo su mando fue el excentrocampista del City Cole Palmer, pero quien acumuló más ocasiones fue Nicolas Jackson. Y ahí está la clave: las oportunidades seguirán apareciendo. Solo que Haaland no suele perdonar donde otros sí lo hicieron.
¿Quién puede explotar?
En este City, hablar de “revelación” suena casi extraño. La plantilla está muy asentada y la mayoría de jóvenes ya han roto la puerta de la élite.
Elliot Anderson, por ejemplo, difícilmente puede considerarse una incógnita: viene de destacar con Nottingham Forest y de hacer un gran Mundial. Su fichaje es más el de una pieza lista para rendir que el de una apuesta a medio plazo. El caso contrario es Jeremy Monga, de 17 años y procedente de Leicester, claramente pensado para el futuro.
Eso deja un nombre interesante en tierra de nadie: Abdukodir Khusanov. El central ya dio un salto importante en la segunda mitad de la temporada pasada, pero este curso puede ser el de su consolidación definitiva. Si las lesiones respetan a la defensa y Maresca mantiene la confianza, tiene condiciones para adueñarse del puesto en el eje de la zaga. No sería una irrupción explosiva, sino la confirmación de que el relevo también llega atrás.
El año decisivo de Phil Foden
Si hay un jugador para el que esta temporada suena a “ahora o nunca” en términos de jerarquía, ese es Phil Foden. Nadie discute su talento. Lo que se discute es la continuidad con la que lo muestra.
El curso pasado se le escapó entre los dedos. Se convirtió en un secundario de lujo, pero secundario al fin y al cabo: siete goles en 33 partidos de Premier League, muy lejos de lo que se espera de alguien llamado a liderar el proyecto inglés del club. El castigo fue claro: se quedó fuera del Mundial.
Ahora el contexto cambia. Nuevo contrato con el Manchester City, una pretemporada completa y un nuevo entrenador que necesita referentes claros en el vestuario. Si Foden consigue encadenar meses de buen nivel, puede pasar de promesa eterna a líder indiscutible. Y cuando entra en racha, es casi imposible de frenar.
¿Qué es el éxito para este City?
En el Etihad, la palabra “éxito” tiene un significado distinto al de casi cualquier otro club. La vara es tan alta que no ganar la Premier League se percibe como un fracaso. Esa mentalidad no se va con Guardiola ni con la marcha de Bernardo Silva.
Maresca sabe perfectamente dónde se ha metido. Aterriza en un club que considera obligatorio discutirle el título a un Arsenal que por fin rompió su sequía de 22 años sin ganar la liga. El listón es claro: hay que volver a lo más alto.
La realidad, sin embargo, es que la plantilla sigue siendo temible. Incluso con las salidas, el City tiene equipo para ganar cualquier competición que dispute. Para gran parte de la afición, la ecuación es sencilla: la temporada solo será un éxito si, en mayo, el capitán vuelve a levantar la Premier League.
La gran incógnita: ¿puede Maresca con el legado?
Durante años, el City vivió en piloto automático de élite con Guardiola. El club sabía que, pase lo que pase, la estructura táctica y competitiva estaba en manos de uno de los mejores entrenadores de la historia. Esa sensación de seguridad se ha evaporado.
Maresca llega con credenciales interesantes, pero no incontestables. Logró títulos con Chelsea en el Club World Cup y la Conference League, aunque su rendimiento liguero siempre dejó dudas. Aún está lejos de la finura táctica de su predecesor. Y eso no es una crítica, es una comparación con un listón casi inalcanzable.
La ventaja es obvia: nunca ha dirigido un vestuario tan profundo, tan rico en talento y tan acostumbrado a competir por todo. Eso puede amplificar sus virtudes y tapar parte de sus defectos. Aun así, la pregunta flota en el ambiente: ¿puede Maresca –o cualquiera– mantener los estándares casi inhumanos que impuso Guardiola?
Pronóstico: a la caza, no al mando
La sensación, hoy, es que el City parte un peldaño por detrás de Arsenal en la carrera por la Premier League. Si Maresca consigue que el equipo carbure desde el primer mes, la pelea puede ser feroz y el campeón podría decidirse por detalles mínimos.
Pero pedirle que, en su primera temporada en el Etihad, arrase con todo como si nada hubiera cambiado, es otra cosa. El pronóstico es claro: segundo puesto. A rebufo, presionando, obligando al líder a no fallar.
La cuestión es cuánto tardará esta nueva versión del Manchester City en dejar de vivir a la sombra de Guardiola y empezar a escribir, de verdad, su propia historia.






