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Mason Greenwood se une a Fenerbahce tras fallida negociación con Atlético

Durante semanas, en los despachos del Metropolitano se hablaba de Mason Greenwood como el heredero natural de Antoine Griezmann. Encajaba en la pizarra, en el proyecto y en la edad. Pero la operación se vino abajo de la forma más cruda: no por dinero, sino por lo que en el club interpretaron como una falta total de respeto del entorno del jugador.

Según informó ESPN, en el momento clave de la negociación el delantero de 24 años dejó de responder. Silencio absoluto. Ni llamadas, ni mensajes. Nada. Diego Simeone, implicado personalmente en el intento de seducir al ex del Manchester United, trató de contactar con él para explicarle su rol en el Atlético de Madrid. Dos días sin respuesta bastaron para que en la planta noble entendieran que Greenwood no tenía el deseo ni la implicación que exigen para defender el escudo rojiblanco.

En el Atleti la sensación fue clara: se sintieron “faltados al respeto”. Y cuando un club que vive de la intensidad percibe desinterés al otro lado del teléfono, la reacción es inmediata. Se retiraron de la puja. Sin medias tintas.

Ese portazo abrió de par en par la puerta a un invitado ambicioso: Fenerbahce. Con el Atlético fuera del camino, el club de Estambul aceleró y cerró lo que en Turquía ya se vende como un golpe maestro para la Super Lig. Greenwood firma por cuatro temporadas, respaldado por dos años muy productivos en Francia que han relanzado su cotización.

En el Olympique de Marseille, el inglés dejó huella sobre el césped: 26 goles en todas las competiciones el curso pasado en Ligue 1 y torneos coperos. Cifras de estrella. Su salida, sin embargo, llega tras semanas marcadas por versiones de fricción interna. Fuentes de ESPN apuntan a problemas de disciplina: retrasos a reuniones de equipo, ausencias en actos obligatorios con patrocinadores y clases de idioma ignoradas. Todo ello habría desembocado en un choque con el director deportivo Medhi Benatia.

Marseille, no obstante, ha sabido capitalizar su rendimiento. Fenerbahce ha hecho público que alcanzó un acuerdo total con el club francés por un paquete de 39 millones de euros, a pagar en tres plazos anuales iguales. Una estructura asumible para los turcos, que refuerzan su apuesta deportiva con una inversión sostenida en el tiempo.

El esfuerzo no se queda ahí. El contrato del jugador también habla del peso que le otorgan en Estambul: su salario neto se moverá, según las informaciones, entre los 7 y los 8 millones de euros por temporada. Una cifra que, sumada a la duración del vínculo, sitúa a Greenwood en la cima de la escala salarial del club.

Resulta especialmente llamativo que el Atlético, siempre prudente con el gasto, estuviera dispuesto a ir más allá en términos de traspaso. Su oferta global alcanzaba los 45 millones de euros, superior a la de Fenerbahce. Pero el desenlace demuestra dónde se inclinó la balanza: las condiciones personales presentadas por los turcos resultaron más atractivas para el entorno del futbolista. Más sueldo, más peso en el proyecto, quizá un contexto menos asfixiante que el de LaLiga y la Champions al máximo nivel desde el primer día.

En Estambul, su aterrizaje ha sido recibido con auténtica euforia. La directiva llevaba tiempo buscando un fichaje bandera para dar el salto definitivo y superar a Galatasaray en la pelea por el título. Greenwood encaja a la perfección en ese papel de gran reclamo: joven, con números de élite reciente y con margen para revalorizarse.

El contexto deportivo acompaña. Fenerbahce se prepara para afrontar este mes la fase previa de la Champions League, con el duelo ante el Gornik Zabrze polaco en el horizonte inmediato. Greenwood llega, por tanto, no solo como apuesta de futuro, sino como arma inmediata para intentar devolver al club a la élite continental.

El relato que deja atrás en Marsella es más complejo. Sobre el césped, un delantero decisivo. Fuera de él, un futbolista señalado por su comportamiento en el día a día, con episodios que habrían erosionado la relación con parte del vestuario y con la dirección deportiva. En Turquía le espera un nuevo comienzo, pero también una lupa: el talento ya está acreditado, la gran incógnita pasa ahora por su capacidad para encajar en un vestuario que aspira a dominar el país y hacerse un hueco en Europa.

Mientras en el Metropolitano se cierran carpetas y se abren otras opciones para suplir a Griezmann, Estambul se prepara para estrenar a su nuevo protagonista. Fenerbahce ha apostado fuerte por Greenwood. La pregunta ya no es cuánto puede marcar. Es si esta vez estará dispuesto a responder cuando el club le llame.