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Mauricio Pochettino y su camino lejos de Old Trafford

Durante años pareció escrito en el guion del fútbol europeo: algún día Mauricio Pochettino acabaría sentado en el banquillo local de Old Trafford. Hoy, esa sensación de destino se ha ido evaporando. Y, sin embargo, el argentino vuelve a colocarse en el escaparate grande… lejos de Manchester y al mando de la selección de Estados Unidos.

Dos trenes perdidos hacia Old Trafford

Pochettino ha estado dos veces en la puerta de entrada de Man Utd. Dos veces con el cartel de favorito. Dos veces viendo cómo el club giraba en el último momento.

La primera gran oportunidad llegó en la temporada 2018/19. Mientras su Tottenham peleaba en la élite de la Premier League y avanzaba en Europa, en Manchester se abría un hueco. Man Utd nombró a Ole Gunnar Solskjaer como técnico interino, con la idea de buscar con calma a su entrenador definitivo al final del curso. El argentino aparecía en todas las quinielas.

Pero Solskjaer encadenó victorias. Seis de seis en el arranque. La más simbólica, en enero, precisamente en el campo del Tottenham de Pochettino. Ese triunfo en Londres inclinó el ánimo del club. Cuando Man Utd remontó ante Paris Saint-Germain en marzo, la decisión quedó sellada: Solskjaer firmó como entrenador permanente. El tramo final de temporada fue flojo, mientras que Spurs llegó a la final de la Champions League. No bastó. El tren había pasado. Pochettino dejó el club londinense unos meses después, con la sensación de haber perdido su gran ventana hacia Manchester.

La segunda ocasión llegó en 2022, con el argentino ya en el banquillo de PSG. Allí luchaba por la Ligue 1 en una etapa sin brillo deslumbrante, mientras en Old Trafford se abría de nuevo el debate. Man Utd, con Ralf Rangnick como interino, buscaba técnico para el verano. La carrera parecía cosa de dos: Pochettino y Erik ten Hag.

El club terminó apostando por el neerlandés. La versión oficial apuntaba a que John Murtough había quedado muy impresionado por Ten Hag en las conversaciones. Pochettino, sin embargo, aporta un matiz clave. Él estaba bajo contrato con PSG, recién eliminado de la Champions League por Real Madrid, obligado a asegurar al menos el título liguero. Man Utd quería anunciar a su nuevo entrenador antes del final de la temporada, en un contexto ya “insostenible” en el vestuario. Ajax, en cambio, sí permitió a Ten Hag negociar con libertad. Pochettino no tuvo ese margen. Otra puerta que se cerró.

El padrino en la sombra y el cambio de percepción

En los pasillos de Old Trafford siempre tuvo un aliado de peso: Sir Alex Ferguson. El legendario técnico quedó fascinado con el Southampton de Pochettino y llegó a pedir su número para invitarle a cenar. A partir de ahí, su nombre se instaló de forma recurrente en el entorno del club.

Sin embargo, la trayectoria posterior del argentino no ayudó a mantener intacto su aura. Tras su salida del Tottenham, su cotización pareció bajar. Su etapa en PSG no dejó una huella imborrable. Y su año en Chelsea fue analizado con lupa. Hoy, con algo de distancia, esa campaña en Stamford Bridge se ve con otros ojos, más benévolos, pero en su momento alimentó la idea de que el ciclo de Pochettino en la élite podía estar tocando techo.

Y entonces llegó el Mundial en casa para Estados Unidos.

Un Mundial que le devuelve al escaparate

Al frente de la selección estadounidense, Pochettino ha construido un equipo con una seña de identidad muy clara: intensidad, agresividad, ritmo de club europeo. Su USMNT ha impuesto un nivel físico y una presión colectiva que pocos rivales han igualado en el torneo. El anfitrión no juega como una selección al uso; se comporta como un bloque trabajado día a día.

Esa imagen ha cambiado la conversación sobre el argentino. De técnico quizá en declive a entrenador otra vez de moda. Si Estados Unidos mantiene este nivel, el horizonte de los cuartos de final parece al alcance. Y ese tipo de escaparate, en un Mundial en suelo estadounidense, revaloriza a cualquiera. Más aún a un entrenador que ya demostró en la Premier y en la Champions League que puede sostener proyectos largos.

Su contrato con la federación estadounidense termina al cierre del torneo. Él mismo ha admitido que está “abierto” a seguir, pero la lógica invita a pensar en un final de ciclo natural. Nada va a igualar la experiencia de dirigir a la selección anfitriona en un Mundial. La Gold Cup, por muy importante que sea para la región, no tiene el mismo magnetismo.

Si decide no renovar, Pochettino volverá al mercado con el escaparate fresco y el cartel de técnico de gran club intacto.

Man Utd se mueve sin él… otra vez

La paradoja es que, mientras Pochettino vuelve a subir en bolsa, Man Utd ya ha tomado otro camino. El club ha apostado por Michael Carrick, con un contrato de dos años y el respaldo de una segunda mitad de temporada muy sólida. El excentrocampista ha convencido con resultados y con una propuesta reconocible. Hoy, parece una elección lógica para pilotar la nueva etapa.

La pregunta incómoda es inevitable: ¿qué habría pasado si Carrick no hubiera tenido ese impacto inmediato? Si el club hubiera esperado unas semanas más, si la decisión se hubiera pospuesto hasta después del Mundial, Pochettino volvería a aparecer como candidato natural. Pero el fútbol no vive de hipótesis. Vive de decisiones tomadas a tiempo… o demasiado pronto.

Lo que un día pareció inevitable ahora suena remoto. El argentino se prepara para salir del Mundial, probablemente libre, con la puerta de Old Trafford de nuevo cerrada y con su nombre ya ligado a otros grandes banquillos del continente.

Quizá el destino no era Manchester. Quizá el próximo gran capítulo de Mauricio Pochettino se escriba en otro gigante europeo que sí esté dispuesto, por fin, a esperar su momento.

Mauricio Pochettino y su camino lejos de Old Trafford