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McInnes defiende a Shankland: "Es demasiado bueno para no marcar"

Lawrence Shankland no atraviesa precisamente una racha demoledora, pero Derek McInnes ni se inmuta. Para el técnico de Rangers, el delantero “es demasiado bueno como para no marcar con regularidad” y terminará teniendo “una gran influencia” en Ibrox, juegue de inicio o salga desde el banquillo.

El contexto invita al debate: un solo gol en cinco partidos desde su llegada a Glasgow y suplente en la primera victoria oficial de la temporada, el 5-1 ante St Mirren en la League Cup. Pero McInnes, que conoce bien al delantero, no entra en pánico.

El entrenador lo vio firmar 22 tantos la pasada campaña en Hearts, donde el ariete fue su referencia ofensiva. Ese recuerdo pesa más que cualquier arranque frío.

“Cuando tienes un jugador como Lawrence, que conoce el área y sabe cómo marcar, no me preocupa demasiado”, explicó McInnes. “A veces se sobredimensionan estas cosas. Para mí se trata de dejarle jugar su fútbol natural. Los mejores delanteros tienen ese punto instintivo, donde todo parece natural y fluido. No tengo ninguna duda de que aquí le irá bien”.

La capitanía no garantiza minutos

El domingo, el banquillo fue para Shankland. McInnes apostó de inicio por Ryan Naderi ante St Mirren, y el alemán respondió abriendo el marcador. La cinta de capitán, mientras tanto, se la colocó Nico Raskin.

Una decisión que el técnico ya había anticipado al propio Shankland.

“Se lo dije cuando hablé con Lawrence”, recordó McInnes. “Ser capitán no te garantiza nada, y él lo aceptó. No va a patalear por eso”.

El técnico insiste en la figura de liderazgo del delantero, más allá del once inicial.

“Habiendo trabajado con Lawrence antes, sé que es un capitán brillante y un chico brillante. Quieres que tu capitán tenga una gran influencia dentro y fuera del campo, y creo que Lawrence la va a tener”.

El mensaje es claro: el brazalete es un rol, no un salvoconducto. La competencia en la delantera está abierta, pero la confianza en Shankland permanece intacta.

Raskin, entre los rumores y el elogio

Mientras Shankland pelea por recuperar su instinto goleador, otro nombre ocupa portadas: Nico Raskin. El centrocampista belga ha sido vinculado insistentemente con una salida, pero McInnes solo tiene buenas palabras para su profesionalidad.

“Todo jugador tiene un precio”, admitió sobre el mediocentro de 25 años. “Todo jugador tiene un momento en el que quizá le conviene marcharse, le conviene al club o lo que sea”.

Hasta ahí, el discurso habitual. Pero el tono cambió cuando habló del día a día.

“Es importante decir que Nico ha sido un sueño desde que llegamos, por cómo se ha tomado el trabajo. No parece en absoluto un chico distraído por eso”, subrayó. “No tengo duda de que hay muchas cosas moviéndose en segundo plano con él. Yo tengo que ir viendo sobre la marcha, siendo sincero. Estoy disfrutando de trabajar con él”.

Raskin capitán, rindiendo y con el mercado rondando. Shankland, capitán de largo recorrido en la mente del entrenador, a la espera de encadenar goles. Dos piezas clave, en situaciones distintas, pero bajo el mismo paraguas: la confianza de McInnes.

Jablonec, la próxima prueba en Europa

El calendario no da tregua. El jueves, Rangers recibe a Jablonec en Ibrox en la ida del play-off de la Conference League. Un cruce incómodo, ante un rival en plena forma: los checos llegan a Glasgow con una racha de seis victorias consecutivas.

Para McInnes, no hay favorito claro. “Es difícil valorar quién es el favorito”, admitió. El enfoque pasa por mirarse al espejo.

“Es un partido en el que ponemos el énfasis en nosotros mismos, en salir a ganarlo”, explicó. “Ellos son claramente un equipo bien organizado. Tienen algunos buenos individuos que pueden complicarte el partido, pero creemos que tenemos un buen conocimiento de lo que son”.

Jablonec cambia de dibujo con facilidad, incluso sin alterar los nombres. Eso obliga a Rangers a estar alerta.

“Pueden cambiar de esquema mucho, incluso con el mismo personal, así que tenemos que estar preparados para eso”, advirtió el técnico. “Yo intento centrarme en que encontremos nuestro nivel y en que saquemos grandes actuaciones. Si lo conseguimos, aunque espero un partido duro, espero que sea más duro para ellos”.

Entre la necesidad de que Shankland encienda por fin el radar y la obligación de dar un golpe serio en Europa, el escenario está servido. Ibrox quiere goles, resultados y certezas. McInnes ya ha dejado claro en quién confía para dárselos. Ahora le toca responder al ‘9’.