McTominay se somete a cirugía y Napoli pierde a su pilar
Scott McTominay se detiene en seco. No por una oferta, no por una sanción, sino por el corazón. Napoli ha confirmado que el centrocampista escocés, de 29 años, se someterá en los próximos días a una intervención para corregir una “leve arritmia benigna”, un contratiempo inesperado que lo apartará de los terrenos de juego hasta después del parón de selecciones.
El club italiano quiso adelantarse a cualquier especulación y publicó un parte médico claro y directo. “Tras la aparición de una leve arritmia benigna, Scott McTominay se someterá en los próximos días a una cirugía correctiva mediante ablación de arritmia cardíaca (PFA). Estará disponible de nuevo tras el parón internacional”, explicó la entidad en un comunicado oficial.
Los especialistas han rebajado la alarma: se trata de una condición relativamente frecuente en deportistas de élite y no pone en riesgo la continuidad de su carrera profesional. Alivio para el jugador, para el club y para una afición que ha visto cómo el escocés se ha convertido en pieza indispensable desde su llegada.
De apuesta de 25 millones a líder del vestuario
Desde que aterrizó en 2024 procedente de Manchester United por 25 millones de libras, McTominay no ha hecho otra cosa que justificar la inversión. Se adueñó del centro del campo, se ganó el vestuario y levantó un título de Serie A en una etapa italiana que, hasta ahora, solo conocía la palabra impulso.
Los números hablan por él: 82 partidos y 27 goles con Napoli, cifras de atacante para un mediocampista que mezcla físico, llegada y carácter. Con Escocia, el impacto es similar: 73 internacionalidades y 15 tantos. Un jugador que no se esconde, ni en club ni en selección.
Su última aparición liguera, sin embargo, llegó envuelta en sorpresa amarga: la inesperada derrota en casa ante Como el pasado fin de semana. Fue el último capítulo antes de que el problema cardíaco saliera a la luz.
Allegri, golpeado en pleno inicio de una era convulsa
Massimiliano Allegri ya sabía que algo no iba del todo bien. Antes de que se conociera la arritmia, el técnico había explicado que McTominay arrastraba molestias físicas. “McTominay tuvo algunos problemas con ampollas, así que ha estado entrenando de forma limitada. Esperamos poder ponerle en la mejor condición posible lo antes posible”, admitió tras la caída ante Como.
Ahora el escenario es más complejo. Perder a su mediocentro de referencia en medio de un arranque turbulento complica todavía más el aterrizaje del entrenador italiano en el banquillo del Diego Armando Maradona. Napoli no logró defender el Scudetto la pasada campaña, terminó como subcampeón y acabó destituyendo a Antonio Conte, lo que desencadenó un verano de cambios profundos en el cuerpo técnico y en la plantilla.
El vestuario se vació de nombres pesados: Romelu Lukaku, Giovanni Simeone y Miguel Gutierrez abandonaron el club. Para reconstruir el proyecto, la dirección deportiva apostó fuerte: la compra definitiva de Rasmus Hojlund desde Manchester United y la llegada en calidad de cedido del central Benoit Badiashile desde Chelsea. Un giro de timón ambicioso que, de momento, no ha encontrado estabilidad.
Un calendario brutal sin su ancla
El inicio de la nueva Serie A lo refleja: una victoria, una derrota y un discreto décimo puesto en la tabla. Equipo en construcción, ideas en proceso y, ahora, sin su faro en el medio.
Y justo llega el tramo más exigente. Antes del parón internacional, Napoli encara una secuencia de cuatro partidos que puede marcar el tono del primer tramo de temporada. El sábado les espera un choque de máxima tensión ante el vigente campeón, Inter, un examen de carácter en plena duda colectiva.
Poco después, la escena cambia de escenario, pero no de exigencia: un duelo de Champions League frente a Arsenal, cita de alto voltaje europeo sin uno de los futbolistas más fiables de la plantilla. Después aguardan dos compromisos ligueros frente a Bologna y Fiorentina, rivales que no perdonan la fragilidad de un grande en reconstrucción.
Allegri deberá reinventar su centro del campo sobre la marcha, sin tiempo y sin margen para errores repetidos. La ausencia de McTominay no es solo una baja más: es perder músculo, gol y liderazgo en el corazón del equipo.
Si todo marcha según lo previsto en el quirófano y en la recuperación, el escocés podría reaparecer el 10 de octubre ante Frosinone. La pregunta es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: ¿en qué estado competitivo y anímico llegará Napoli a ese día sin su hombre de hierro en la medular?





