Mourad Batna: el veterano que desafía al tiempo en la Saudi Roshn League
El balón salió de la zurda de Mourad Batna como si el reloj no fuera con él. Un golpeo seco, enroscado, medido al milímetro. La falta directa se coló para firmar el 3-2 de Al-Fateh ante Al-Hazem en la novena jornada de la Saudi Roshn League y cerró un partido turbulento con un gesto de pura clase.
No fue solo el gol de la victoria. Fue una declaración de vigencia.
Con ese disparo, el internacional marroquí alcanzó los 5 goles de falta directa desde que aterrizó en la liga saudí. Un dato que lo coloca a solo uno de dos gigantes del gol a balón parado en el campeonato: Cristiano Ronaldo y Anderson Talisca. A sus 36 años, Batna se ha instalado en una conversación reservada para especialistas de élite.
Un extranjero que ya es referencia
En un campeonato plagado de estrellas, Batna se ha ganado un lugar distinto: el del extranjero que marca época lejos de los focos de los grandes. Sin el aparato ofensivo de los colosos de la liga, sin un ejército de figuras a su alrededor, el marroquí se ha convertido en uno de los símbolos competitivos de Al-Fateh.
Las voces del entorno mediático saudí se han alineado en un punto: lo que está haciendo Batna ya no es una sorpresa, es un estándar.
El periodista Abdulaziz Al-Ghiyama lo resumió en declaraciones a la cadena “Al-Riyadiyah”: Batna es “uno de los iconos entre los jugadores extranjeros” del campeonato, un futbolista que “se impone a sí mismo” y que, solo por esa capacidad, confirma su jerarquía.
En el campo, la etiqueta se entiende rápido. Batna es el recurso constante: encara en el uno contra uno, genera ocasiones, llega al gol y asume la responsabilidad en cada balón parado. Es creador y finalizador. Diseñador de jugadas y ejecutor de sentencias. Su influencia ya no se mide solo en estadísticas, sino en la manera en que condiciona cada ataque de Al-Fateh.
36 años, 95 intervenciones decisivas… y sin freno
Donde otros ven el final del recorrido, Batna ha encontrado una segunda plenitud. Turki Al-Ajamah, otra voz reconocida del panorama mediático saudí, fue más allá al analizar el impacto del marroquí. No se quedó en el elogio fácil: habló de “personalidad técnica”, de movimientos imprevisibles y de una capacidad para encontrar soluciones ofensivas incluso cuando todo el mundo sabe que el balón pasará por sus pies.
En el programa del canal “Thmanyah”, Al-Ajamah fue directo: reconoce que siente una predilección especial por Batna y subrayó que “este jugador es diferente al resto”. Como rival, explicó, puedes intuir lo que intentará hacer, pero eso no significa que puedas detenerlo.
Los números le dan la razón. A los 36 años, Batna acumula 95 contribuciones directas en la Saudi League, una cifra notable si se tiene en cuenta que lo ha logrado con un club que no vive permanentemente volcado en ataque. No es un extremo que dependa de la velocidad ni un delantero que viva de la potencia física. Su juego se apoya en el control, en el primer toque, en la lectura del espacio y en la elección exacta del momento para soltar el pase o armar el disparo.
Por eso, incluso en partidos enmarañados como el 3-2 ante Al-Hazem, su influencia acaba abriendo grietas donde antes solo había resistencia.
Más que un talento: el vínculo con Al-Fateh
La importancia de Batna en Al-Fateh no se queda en la pizarra. También atraviesa el vestuario, el proyecto y la forma de entender su propia carrera. Turki Al-Dhabaan, otra figura mediática saudí, apuntó precisamente a ese costado menos visible del marroquí: profesionalidad, serenidad y un compromiso que ha resistido a ofertas de otros clubes.
En declaraciones al canal “Thmanyah”, Al-Dhabaan definió a Batna como un jugador “sobresaliente” que no solo brilla por lo que hace con el balón. Destacó su madurez, su manera de gestionar los momentos de su carrera y la decisión de mantenerse en Al-Fateh pese al interés de otros equipos.
Según Al-Dhabaan, esa lealtad tiene una explicación clara: Batna sabe lo que significa para el club. Y lo demuestra en noches como la última, en la que no solo marcó de falta, sino que participó en la creación de los otros dos goles, exhibiendo una actitud combativa que lo consolida como uno de los pilares del equipo.
El marroquí ha encontrado en Al-Fateh algo más que un destino profesional: un escenario donde su talento tiene peso específico, donde su voz cuenta y donde cada golpeo de falta puede volver a recordarle a la liga que, incluso en tiempos de superestrellas globales, todavía hay veteranos capaces de robarse el foco con un solo toque.






