Donyell Malen: De Aston Villa a goleador en Roma
Donyell Malen vive en Roma el momento que llevaba años persiguiendo: jugar, decidir, repetir. Domingo tras domingo. El delantero neerlandés se ha convertido en uno de los atacantes más letales de Europa desde que aterrizó en la Serie A, y ahora ha explicado qué le empujó a cerrar su etapa en Aston Villa.
En una entrevista con Corriere dello Sport, recogida por SiamoLaRoma, Malen fue directo al hablar de su salida del club de Birmingham. Nada de puertas giratorias, ni decisiones ajenas. Fue él quien apretó el botón.
“Yo fui el que quiso irse de Aston Villa. Quería jugar todos los domingos, eso es importante. Creo que tomé la decisión correcta”, confesó.
Una frase sencilla, pero que define la mentalidad de un delantero que no acepta ser secundario.
Gasperini, exigencia máxima y un rol a medida
El salto a Roma le ha puesto bajo las órdenes de Gian Piero Gasperini, un técnico conocido por llevar al límite a sus jugadores en cada sesión. Malen no lo esconde; lo sufre… y lo disfruta.
“Los entrenamientos de Gasperini son duros, pero nunca he llegado a vomitar. Por eso aprendí la palabra ‘cansado’, tengo que decir”, bromeó el neerlandés. “A veces es realmente demasiado, es un entrenamiento duro. Sin embargo, es bueno para el equipo, todos estamos en buena forma. Nos exigimos, entrenamos como jugamos”.
Ahí está la clave: entrenar como se compite. Correr, repetir esfuerzos, atacar espacios. El molde perfecto para un atacante que vive de la agresividad, de los desmarques y de la pegada.
Malen también detalló que su posición actual sobre el campo potencia sus virtudes y explica su explosión goleadora.
“Para mí, es un punto intermedio. Me siento más cómodo y más peligroso por dentro, y aquí se nota”, aseguró. Ni extremo clavado a la banda ni nueve estático; un delantero que se mueve entre líneas, que aparece donde más duele.
De Madrid a la Serie A: un aviso serio
Las palabras llegan justo después de una noche grande: un doblete ante el Real Madrid a mitad de semana, otro escaparate de máximo nivel en el que Malen volvió a responder. Antes ya había firmado un triplete en la Serie A, un aviso claro para cualquiera que dude de su impacto.
No es una racha aislada. Es la consecuencia de un contexto que le favorece, de un entrenador que exprime su físico y su talento, y de una decisión personal que cambió su trayectoria: dejar Aston Villa para no ver los partidos desde el banquillo.
En Roma, Malen ya no pide jugar todos los domingos. Lo da por hecho. Y si mantiene este ritmo, no será solo una pieza importante: puede convertirse en uno de los argumentos decisivos de un equipo que empieza a mirar de frente la carrera por el título.





