Pape Matar Sarr: El futuro de la Juventus en el mediocampo
La Juventus salió de Balaídos con algo más que tres puntos y una remontada ante el Celta Vigo (2-1) en la fase de liga de la Europa League. Salió con una certeza nueva en el corazón de su mediocampo: Pape Matar Sarr no está en Turín para rellenar plantilla. Está para mandar.
El centrocampista cedido por el Tottenham firmó una actuación tan completa que en Italia ya se habla de él como de un posible pilar del proyecto. La Gazzetta dello Sport fue directa: el internacional senegalés puede convertirse en un “jugador crucial” para la medular bianconera. No es una exageración viendo lo que dejó sobre el césped gallego.
Un partido para tomar el mando
El guion del encuentro exigía carácter. La Juventus tuvo que remontar, tuvo que sufrir, tuvo que correr hacia atrás y hacia adelante. En medio de ese vaivén, Sarr se adueñó de la pelota y de los espacios.
Tocó el balón 88 veces, más que nadie en el equipo. No fueron toques inocuos: 65 pases completados, ritmo constante, siempre ofreciéndose, siempre de cara. Cuando el partido pedía pausa, la dio. Cuando pedía acelerar, rompió líneas.
En defensa, su impacto fue igual de evidente. Firmó tres intercepciones, la cifra más alta de la Juventus en el encuentro. Leyó líneas de pase, cerró carriles interiores y corrigió a los laterales cuando el equipo quedaba desprotegido. Ganó seis duelos, símbolo de un mediocentro que no se esconde en el choque.
También miró a portería. Tres remates: uno bloqueado, uno a puerta, otro desviado. No marcó, pero dejó claro que no se limita a barrer y entregar. Se asoma al área, pisa zonas de definición y obliga a los rivales a retroceder un paso más.
La Gazzetta lo resumió con precisión: Sarr es “muy eficaz en la destrucción del juego y en transición”, aunque todavía tiene margen de mejora en los últimos metros. Justo lo que se vio en Vigo: un mediocentro moderno, poderoso sin balón y valiente cuando lo tiene, al que solo le falta afinar el colmillo en la frontal.
De oportunidad por lesiones a problema “positivo”
La puerta se abrió por necesidad. Las lesiones de Khephren Thuram y Manuel Locatelli obligaron a la Juventus a mirar al fondo del banquillo. Sarr respondió como si llevara años en el equipo.
Esta temporada ya suma cinco apariciones en todas las competiciones, con tres titularidades. En Europa League, el técnico le ha dado la llave del centro del campo: 90 minutos completos ante NEC y otros 90 en Balaídos frente al Celta Vigo. Dos noches continentales para consolidarse, dos noches aprovechadas al máximo.
Cada balón recuperado, cada transición conducida, cada apoyo en salida de juego refuerza la misma pregunta en Turín: ¿cómo se le saca del once cuando regresen Thuram y Locatelli? El “parche” empieza a parecer intocable.
Un préstamo que ya se mira como inversión
Detrás de cada gran actuación hay una lectura económica inevitable. Sarr llegó a la Juventus cedido desde el Tottenham por 2,5 millones de euros por una temporada. En el acuerdo figura una opción de compra: 27,5 millones adicionales para quedarse con él en propiedad.
Hoy esa cifra ya no suena como un riesgo temerario, sino como una decisión estratégica que el club tendrá que afrontar muy pronto si el rendimiento se mantiene. Cuanto más se afianza en las noches europeas, más presión deportiva y mediática habrá para ejecutar esa opción.
Sarr, mientras tanto, juega. Corre. Recupera. Se ofrece. No habla de futuro; lo construye con cada intervención. La Juventus buscaba soluciones de urgencia en su mediocampo. Ha encontrado, quizá, algo mucho más incómodo para la directiva: un jugador que obliga a tomar decisiones grandes.





