Mundial 2023: El Azteca enciende la competencia
El fútbol vuelve a ocupar el planeta. A las 20.00, en el mítico Estadio Azteca, México y Sudáfrica levantarán el telón de una Copa del Mundo descomunal, americana, de 48 selecciones y casi un mes y medio de torneo hasta la final del 19 de julio. El escenario es histórico, el formato es nuevo, los protagonistas son muchos. Y, sin embargo, falta alguien: Italia, ausente otra vez en el campo, presente solo en los banquillos.
Carlo Ancelotti, Fabio Cannavaro y Vincenzo Montella serán la bandera azzurra en un Mundial en el que el resto del mundo sí está. Tres entrenadores italianos para intentar dejar huella donde la Nazionale no ha logrado llegar. Es el contraste que sobrevuela la víspera: las gradas llenas, las estrellas en el césped… y la tetracampeona mirando desde fuera.
Messi, el campeón que no quiere soltar la corona
El título tiene dueño y se llama Lionel Messi. Argentina llega como campeona del mundo y el 10 lo resume con una frase que suena a advertencia: “Será difícil vencernos”. No presume, avisa. La Scaloneta sabe lo que es atravesar un Mundial y salir con la copa en las manos. Sabe sufrir, sabe manejar los tiempos, sabe ganar finales.
Alexis Mac Allister, cerebro de la selección y pieza clave en el Liverpool, lo ve igual de claro. En una entrevista exclusiva, el mediocampista no se esconde: “Mi Argentina sigue siendo la más fuerte”. No habla de nostalgia por Qatar, habla de continuidad. El grupo se mantiene, la estructura también, y Messi sigue ahí, “el más grande de todos los tiempos”, como insiste el propio Mac Allister.
El campeón no solo mira al presente. Piensa en el futuro inmediato, en lo que puede dejar este torneo: confiesa que no se tatuó la copa en 2022, pero que en un mes quizá se haga dos. Una imagen perfecta del hambre de un vestuario que no se conforma. Para él, el cuadro ideal de semifinales ya tiene nombres: Argentina, Francia, España y Portugal. Un póker de gigantes.
Francia, un vestuario lleno de brillo… y de incógnitas
Si Argentina llega con la autoridad del campeón, Francia aterriza con la potencia de un plantel que asusta. Talento en todas las líneas, una delantera que mete miedo, estrellas por doquier. Tantas, que en París se preguntan si no serán demasiadas. Gestionar egos, minutos y jerarquías será casi tan importante como preparar los partidos.
La delantera francesa, con Kylian Mbappé como rostro principal, es un aviso constante para cualquiera que sueñe con el título. Francia está en la primera línea de candidatos, pero el reto no es solo futbolístico: es mantener el equilibrio en un grupo donde casi todos se sienten protagonistas.
España sube el listón y se pone la etiqueta de favorita
Entre tanto foco sobre Argentina y Francia, una voz se cuela con fuerza: Rodri. El mediocampista, corazón de la selección española, lanza un mensaje ambicioso. Asegura que el nivel del torneo ha subido y coloca a su España en el grupo de favoritos. No habla de transición, habla de aspiración máxima.
Los datos acompañan esa sensación. Un algoritmo sitúa precisamente a España como la principal candidata al título, por delante incluso de Francia y Argentina. Las matemáticas se cruzan con la intuición futbolera y dibujan un Mundial donde la Roja no solo compite, sino que apunta a la cima.
Yamal, Mbappé, Messi… y el toque italiano desde el banquillo
El torneo se presenta como un gran cruce de generaciones. Messi defiende la corona mientras irrumpe Lamine Yamal, símbolo de un nuevo fútbol español que no tiene miedo a la edad. Mbappé, ya consagrado, persigue el título que se le escapó en la final de Qatar y quiere reinar en territorio americano.
En paralelo, Italia se aferra a sus técnicos. Ancelotti, el hombre de las finales, llega con su aura de ganador eterno. Cannavaro, capitán de la última Italia campeona del mundo, vive ahora el Mundial desde la línea de cal. Montella, más silencioso, busca su propio golpe sobre la mesa. No habrá himno italiano en el césped, pero sí acento italiano en las áreas técnicas.
Un Mundial descomunal, una última danza
Esta edición número 23 llega con un matiz nostálgico: será la última Copa del Mundo para dos iconos, dos figuras que han marcado época. No hace falta ponerles apellido para entender el peso de esa frase: el torneo se convierte en su “último baile”. Cada partido suyo será un capítulo final, cada gesto, una despedida en cámara lenta.
El calendario también rompe moldes: tres ceremonias de apertura, un despliegue que acompaña a un formato gigantesco, con 48 participantes y una fase final que se estira hasta el 19 de julio. Un Mundial pensado para abarcarlo todo, desde México hasta el último suspiro del verano futbolero.
Esta noche, cuando el árbitro dé el primer silbatazo en el Azteca para ese México–Sudáfrica inaugural, empezará algo más que un torneo. Arranca una carrera por el trono de Messi, por el legado de una generación, por el lugar de cada país en el mapa del fútbol que viene.
El mundo está dentro. Italia, esta vez, mira desde la puerta. ¿Cuánto tiempo más podrá permitírselo?






