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Neymar reaparece, pero Ancelotti lo mantiene en la banca

Neymar volvió esta semana a pisar césped con Brasil en el Mundial de Estados Unidos. Botas atadas, sonrisa tímida, balón cerca. Pero la escena termina ahí. Ni un minuto ante Marruecos, tampoco ante Haití. Carlo Ancelotti ha decidido que el máximo goleador de la historia de la selección, 79 tantos, siga viendo el torneo desde la banda.

El delantero de 34 años apenas acaba de salir de una lesión en la pantorrilla derecha, diagnosticada a finales de mayo, otra más en una lista que ha marcado su año. Con Santos solo ha podido disputar la mitad de los partidos en 2026 por distintos problemas físicos. Brasil lo siente. Ancelotti lo sabe. Y por eso pisa el freno.

Un crack en chándal

Neymar se perdió el 1-1 del debut ante Marruecos y tampoco figura en la lista para el segundo partido del grupo frente a Haití, este viernes. Entrena con el grupo desde el miércoles, la primera vez que lo hace con normalidad desde octubre de 2023 con la selección. Pero entrenar no es jugar. Y el cuerpo técnico no quiere confundir entusiasmo con imprudencia.

Según la prensa brasileña, Ancelotti y su staff temen que una reaparición precipitada comprometa su presencia en la fase decisiva del torneo. Prefieren perderlo ahora que perderlo cuando el Mundial entre en llamas. Neymar ha sido pieza central en las últimas tres Copas del Mundo de Brasil; esta vez, su sola convocatoria ya levantó cejas por la larga cadena de lesiones. La apuesta es clara: dosificarlo para tenerlo cuando el margen de error sea cero.

Lula, ironía y dardos

Mientras tanto, el debate sobre Neymar se ha escapado del césped y ha llegado a la política. Durante un acto en un hospital de Belo Horizonte, un niño mencionó su nombre ante Luiz Inácio Lula da Silva. La respuesta del presidente fue tan rápida como punzante.

«¿Neymar? ¡Él ni siquiera está jugando!», lanzó Lula, ante las risas de los presentes. No se quedó ahí. «Neymar es el primer jugador convocado a la selección que trabaja a distancia», remató el mandatario de 80 años, en una frase que recorrió el país.

Lula ya venía en modo bromista desde el empate con Marruecos. El miércoles, deslizó entre risas que estaba pensando en fichar a Lionel Messi para que jugara con Brasil. Chiste, sí. Pero también un reflejo de la sensación que rodea al equipo: el gran ídolo está, pero no está.

Entre la nostalgia y la urgencia

La paradoja es evidente. Brasil tiene a su máximo goleador concentrado en un Mundial, entrenando con sus compañeros, pero sin minutos. Un futbolista que ha marcado la última década de la selección convertido, de momento, en espectador de lujo.

Neymar no juega con Brasil desde octubre de 2023. Desde entonces, lesiones, recaídas, dudas. Aun así, su nombre volvió a aparecer en la lista para esta Copa del Mundo. Peso histórico, jerarquía, capacidad para decidir partidos en una jugada: argumentos que todavía cuentan en una convocatoria.

El calendario aprieta. Tras Haití, a Brasil le quedará un último examen en la fase de grupos: Escocia, el 24 de junio en Miami. Ese duelo puede marcar el tono de lo que viene y, quizá, el momento exacto en el que Ancelotti decida que ha llegado la hora de dejar de ver a Neymar “teletrabajando” y devolverlo al lugar donde siempre ha sido noticia: dentro del campo.

Neymar reaparece, pero Ancelotti lo mantiene en la banca