Neymar en Vila Belmiro: dudas sobre su pantorrilla rumbo al Mundial
Vila Belmiro volvió a latir con un viejo conocido en la tribuna. Neymar apareció el martes en la casa de Santos para ver de cerca el 3-0 sobre Deportivo Cuenca en la Sudamericana, una noche redonda para el club que lo vio nacer. La ovación fue inmediata, casi instintiva. Pero el tema no era solo la pelota. Era su pierna derecha.
La preocupación viajó al estadio con él: el edema en la pantorrilla sufrido recientemente ante Coritiba. Cada paso, cada gesto, cada imagen suya en la grada se leía como un parte médico extraoficial. Y los micrófonos no tardaron en ir directo al punto.
Cuando los periodistas le preguntaron cómo estaba la pantorrilla antes de incorporarse a la selección de Brasil, el 34 veces mundialista con la Canarinha respondió a su estilo, sin rodeos. “Está aquí, toda intacta”, dijo, según recogió ESPN Brasil, descartando cualquier idea de una limitación seria en este momento.
La insistencia no se detuvo ahí. Los medios locales fueron un poco más allá: ¿puede esa molestia poner en riesgo su rendimiento o incluso su presencia en el Mundial de este verano? Neymar, visiblemente poco dispuesto a dramatizar, cortó el tema de raíz con otra respuesta seca.
“¿Cuál es el problema?”, lanzó, cuando le repreguntaron si la pantorrilla podría ser un “problema” para la Copa del Mundo.
La confianza pública del delantero contrasta con el tono más prudente dentro de la estructura de la selección. El cuerpo médico de Brasil maneja el caso con pinzas. Carlo Ancelotti y su equipo ya tienen preparado un plan de trabajo específico para el atacante en cuanto llegue a la concentración en Granja Comary, en Teresópolis.
No se trata de alarmismo, sino de prevención. El objetivo es simple: que el edema no se agrave en plena fase de preparación, donde las cargas físicas se disparan. Casemiro fue el primero en presentarse el martes. Neymar tiene previsto llegar este miércoles para iniciar un proceso individualizado, a medio camino entre la recuperación y la integración progresiva al ritmo del grupo.
Su entrada en este ciclo mundialista llega con números moderados, pero influyentes. Lleva 15 partidos con Santos esta temporada, con seis goles y cuatro asistencias. No es una carga descomunal, aunque sí significativa: ha participado en 10 de los últimos 17 encuentros del club, dejando destellos suficientes como para que Ancelotti lo incluyera en la lista definitiva para el torneo en Norteamérica.
Brasil ya tiene marcado el calendario previo. Dos amistosos para afinar y, de paso, medir hasta dónde puede apretar Neymar: ante Panamá, el 31 de mayo, y contra Egipto, el 6 de junio. Después, el estreno mundialista frente a Marruecos, el 13 de junio.
La escena es clara: un ídolo en la tribuna, sonriente, tranquilo, asegurando que “está todo intacto”, mientras en los despachos médicos se diseñan sesiones a medida y se calculan riesgos al milímetro. La torcida sueña con un Neymar decisivo, liberado, capaz de transformar esa seguridad que muestra fuera de la cancha en actuaciones determinantes dentro de ella.
La Seleção persigue su sexto título global. La pregunta, a esta altura, ya no es si Neymar quiere ser el protagonista. Es si esa pantorrilla, tan observada como sus regates, le permitirá escribir el capítulo que aún le falta en la historia de los Mundiales.





