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Nigeria busca defender su título en WAFCON 2023

Nigeria no toca lo que funciona. Justine Madugu ha mirado al vestuario que levantó la décima corona de la WAFCON y, salvo retoques obligados, lo ha dejado casi intacto. El seleccionador mantiene la columna vertebral campeona: la capitana Rasheedat Ajibade, la guardameta Chiamaka Nnadozie y la eterna Asisat Oshoala lideran una lista de 25 jugadoras con un objetivo doble y muy claro.

Primero, asegurar el billete al Mundial de 2027. Después, defender el trono africano en Marruecos.

Un gigante con memoria y ambición

Las Super Falcons llegarán a Marruecos con el peso de la historia sobre los hombros. Diez títulos continentales, récord absoluto. Única selección africana presente en todas las ediciones de la Copa Mundial Femenina desde 1991, una marca que solo comparten con seis países más en el planeta.

Esa racha está en el centro del plan de Madugu. El torneo, que se disputará del 26 de julio al 16 de agosto, reparte cuatro plazas directas para el Mundial de Brasil 2027: las semifinalistas. El quinto puesto conducirá a un repechaje intercontinental. Nigeria no quiere saber nada de caminos secundarios.

El propio técnico lo ha dejado claro: la prioridad inmediata es meterse en el Mundial. El resto, después.

La gran ausencia: Plumptre, baja y mensaje

En una lista plagada de nombres reconocibles, hay un hueco que llama la atención. Ashleigh Plumptre no estará. La defensora, clave en los últimos años, no se ha recuperado a tiempo de la lesión sufrida en marzo y se cae de la defensa del título.

La jugadora lo explicó en redes sociales con sinceridad: el cuerpo pide más tiempo y ella ha decidido escuchar. Triste por perderse la WAFCON, pero esperanzada con la idea de volver a pelear junto a sus compañeras cuando esté lista, pidió algo muy concreto a la afición: apoyar sin reservas a las que sí estarán en Marruecos.

Su ausencia deja un vacío de experiencia, pero también abre la puerta a otras protagonistas.

Un bloque curtido… con sangre nueva

Nigeria viajará a Marruecos con un grupo que mezcla veteranía de alto nivel y una generación emergente que ya no es simple complemento. Es presente.

En la portería manda Chiamaka Nnadozie, considerada por muchos la mejor guardameta del continente. A su lado, en la retaguardia, nombres que conocen la presión de jugar por títulos: Osinachi Ohale, Michelle Alozie, Christy Ucheibe, Halimatu Ayinde y la propia Oshoala forman un núcleo duro que ha sobrevivido a todo tipo de escenarios.

Ajibade regresa como capitana y referente emocional. Su peso ya no es solo futbolístico; es la voz que marca el tono competitivo del grupo.

Detrás de ellas llega la ola nueva. Jennifer Echegini y Deborah Abiodun en el centro del campo, junto a atacantes como Gift Monday, Esther Okoronkwo y Omorinsola Babajide, están llamadas a asumir responsabilidades mayores. Ya no son “proyectos”, sino piezas sobre las que se construye el futuro inmediato de las Super Falcons.

La convocatoria incluye solo a una jugadora del fútbol local, la guardameta Fatima Oloko, de Abia Angels. El resto milita en clubes de Europa, Norteamérica, Asia y Oriente Medio. Una selección global al servicio de un gigante africano.

Un grupo trampa en Rabat

El sorteo ha colocado a Nigeria en el Grupo C junto a Egipto, Zambia y la debutante Malawi. A priori, un grupo manejable para una campeona continental. En la práctica, un cuadrangular lleno de trampas.

Zambia ha crecido de forma notable en los últimos años y ya no se ve a sí misma como mera comparsa. Egipto siempre compite duro en torneos africanos. Malawi llega sin presión y con la ilusión del que pisa por primera vez un gran escenario. Todos los partidos se disputarán en Rabat, un escenario único para medir el carácter de este grupo.

Para Nigeria, el margen de error es mínimo. No se trata solo de pasar de ronda; se trata de hacerlo con la autoridad que se espera de un equipo que aspira a la undécima corona.

El desafío de hacer historia en un formato nuevo

La WAFCON ampliada a 16 selecciones cambia el tablero. Más partidos, más desgaste, más rivales con hambre. Nadie ha defendido aún el título en este formato. Nigeria quiere ser la primera.

Madugu lo sabe: como campeonas, todos miran a las Super Falcons. Son el objetivo, el equipo al que todos quieren destronar. “Tenemos algo precioso que todos desean”, ha admitido el técnico. Y ahí está el reto: sostener la presión, mantener la concentración y cumplir con dos misiones exigentes en un solo torneo.

Clasificar al Mundial y levantar de nuevo el trofeo. Nada menos.

La cuestión ya no es si Nigeria tiene plantilla para lograrlo. La cuestión es si, en un continente que crece a toda velocidad en fútbol femenino, alguien será capaz de apartarlas del camino antes de que vuelvan a tocar el cielo en Marruecos.